Ensayo sobre el calentamiento global

Calentamiento global, imagen conceptual
 SMETEK/Science Photo Library/Getty Images

 

No hay duda de que los dueños de una casa se preocupen por mantenerla para  sentirse cómodos en ella; ese bienestar nos ayuda a sentirnos bien, y que otras personas que visiten nuestra casa también se sientan confortables. Seria ilógico pensar que quienes la habitan pudieran realizar actos que la deterioren; sin embargo, eso es exactamente lo que pasa con la humanidad, y su hogar, el planeta tierra.

El hombre está destruyendo su propia casa con actos indiscriminados de contaminación y una violencia sin límites en contra de sus hábitats y animales. 

Según estudios de la NASA y otras agencias, las señales más contundentes de que el calentamiento global y la contaminación están afectando nuestro ambiente comienzan con el aumento de la temperatura de la tierra en un promedio de .9 grados Celsius; esto sucede por la cantidad de emisiones de dióxido de carbono hacia la atmósfera. La mayoría del aumento de la temperatura ha sucedido en los últimos 35 años, con el año 2016 llevándose el récord del año con el número de meses más calurosos. Las mismas emisiones se absorben en las aguas oceánicas, y como consecuencia las capas superficiales de las mismas son 30% más ácidas ahora que antes del inicio de la Revolución Industrial. 

Un informe del Panel Intergubernamental sobre el Cambio Climático de la ONU, brinda datos que deben ser tenidos en cuenta por los gobiernos: "La emisión continuada de gases de efecto invernadero provocará más calentamiento y cambios a largo plazo en todos los componentes del sistema climático, lo que aumenta las probabilidades de consecuencias severas, generalizadas e irreversibles para las personas y los ecosistemas.

Los peligros del cambio climático probablemente sean alto o muy altos para finales del siglo XXI"", indica el informe.

Por otro lado está el calentamiento de los océanos, como consecuencia del aumento de la temperatura global. Este fenómeno tiene un impacto severo en la biodiversidad de los mares porque muchas especies de peces y mamíferos necesitan de aguas más frías para poder vivir cómodamente.

De la misma manera, y debido también al aumento de la temperatura global, las placas de hielo de Antártica disminuyen su área con el paso de los años, las montañas nevadas pierden hielo, los glaciares se están recogiendo, y el nivel de las aguas en los océanos está aumentando, poniendo en peligro a muchas ciudades costeras. 

Los últimos años han visto las horribles consecuencias de las catástrofes naturales, además del aumento en la cantidad de las mismas. Huracanes, tifones, tormentas, y temporadas de lluvias tórridas son ahora el comunes y no eventos extraordinarios. Las olas de calor han aumentado en duración e intensidad, así como las sequías. En consecuencia cientos de miles de personas han perdido su hogar; la agricultura se ha visto afectada por inundaciones o falta de irrigación, y las personas que se han visto desplazadas se ven obligadas a vivir en condiciones infrahumanas dentro de campos de refugiados en donde la propagación de enfermedades contagiosas es altísimo. 

La evidencia del daño y sus consecuencias es innegable, y sorprende que aún haya personas que nieguen que el calentamiento global es verdadero. Para el ciudadano común y corriente puede que no haya un impacto directo e inmediato, pero la falta de acción ahora es lo que nos va a traer más problemas en pocos años.

Ya cientos de miles de personas son víctimas de las catástrofes naturales, pero muchas más viven en ambientes contaminados en donde la propagación de enfermedades respiratorias es el común denominador en niños y adultos mayores. Piensen solamente que 22 de las 30 ciudades más contaminadas del mundo están en India, con Bangladesh, Pakistan, Afganistán, Baréin y Mongolia en la lista de los países con la peor calidad de aire. 

La ciencia, por un lado, ha demostrado que nuestro planeta ha pasado por procesos normales de calentamiento y enfriamiento a lo largo a través de procesos de miles o millones de años. Sin embargo, el ritmo acelerado de la vida humana, en todos los aspectos, está causando cambios en la composición y equilibrio de nuestro medio ambiente. 

¿Cómo ayudar a frenar el calentamiento global?

La respuesta más sencilla es ahorrando agua, energía y recursos.

Por una lado tomando duchas cortas y no baños en la tina, usando el lavaplatos y no lavando los platos a mano, lavando la ropa una vez a la semana con cargas completas y no todos los días con cargas pequeñas.

Caminando y usando el transporte público es otra manera de ayudar. Las emisiones de los carros solo afectan la calidad del aire y contribuyen a las emisiones globales que se van a la atmósfera; caminar no solo ayuda a la salud sino es la manera en la que cada persona puede disminuir su huella de carbono. 

Reciclar en casa, comprar electrodomésticos que ahorren energía son pequeños pasos que suman un gran esfuerzo si se miran en conjunto. La clave es crear un sentido de responsabilidad en todo el mundo y mostrarles que cada pequeño acto tiene consecuencias en el corto y largo plazo. Muchos de quienes niegan el calentamiento global y sus consecuencias alegan que no es un fenómeno que nos esté afectando en lo inmediato, pero las consecuencias ya son innegables y no hacer nada al respecto solo hará de nuestra vida en este planeta una menos plena, sin agua, sin animales, sin bosques, y con temperaturas tan elevadas que será difícil sobrevivir.