Embarazo en la adolescencia: riesgos médicos

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El embarazo en la adolescencia pone a la madre en riesgo de sufrir tres complicaciones médicas principalmente: anemia, hipertensión arterial y parto prematuro. Estas condiciones llevan a riesgos adicionales, tanto para la madre como para el bebé, pero existen medidas que puedes tomar para prevenir el riesgo.

Anemia

La anemia es un mal común en el embarazo, pero su incidencia y gravedad son mayores en adolescentes embarazadas.

Por fortuna, la anemia es fácil de tratar y prevenir.

La anemia es el resultado de una baja cantidad de glóbulos rojos en tu sangre o glóbulos rojos que no contienen suficiente hemoglobina, que es la proteína encargada de llevar el oxígeno de tus pulmones al resto del cuerpo. Los síntomas de la anemia incluyen fatiga, debilidad, mareos, dolor de cabeza, dificultad para respirar, baja temperatura corporal, palidez en la piel e irritabilidad. Se diagnostica por una prueba de sangre, que usualmente tienes durante tu control prenatal de rutina al principio del embarazo.

De no tratarse adecuadamente, la anemia puede afectar el crecimiento y desarrollo del bebé, llevar a un parto prematuro y bajo peso al nacer. Además, te pone en riesgo de requerir una transfusión sanguínea durante el parto y sufrir depresión posparto.

El tratamiento para la anemia es aumentar la cantidad de hierro que consumes, ya sea como parte de vitaminas prenatales o como un suplemento adicional recetado por tu médico (más detalles en: Tu dieta en el embarazo: los nutrientes que necesitas).

 

Hipertensión

La hipertensión gestacional es la presión arterial elevada causada por el embarazo, y suele presentarse después de las 20 semanas de embarazo. Esta condición pone estrés adicional en tus órganos, en especial en tu corazón y riñones, y podría complicarse hasta causar preeclampsia, parto prematuro, desprendimiento prematuro de la placenta o requerir una cesárea.

El exceso en la presión arterial también reduce el flujo de sangre por la placenta e interfiere con la llegada de oxígeno y nutrientes a tu bebé, que podría causar restricción en su crecimiento y defectos en su desarrollo.

Durante tus visitas de control prenatal, tu médico te toma la presión y así es cómo determinas si tienes hipertensión. Sin embargo, también puedes estar pendiente de síntomas como hinchazón de manos y pies, dolores de cabeza, cambios en tu visión, náuseas, dificultades para respirar y cambios súbitos en tu peso.

El tratamiento para la hipertensión gestacional depende de la severidad del caso. Debes controlar tu presión arterial de cerca y puedes requerir medicamentos o cuidados hospitalarios. Además, tu bebé será monitoreado con mayor frecuencia para vigilar su adecuado crecimiento.

Parto prematuro y bajo peso al nacer

Un bebé se considera prematuro si nace antes de cumplir las 37 semanas de embarazo. La gravedad de las posibles consecuencias depende del momento del nacimiento; entre más prematuro, mayor el riesgo para su salud. Al no terminar su proceso de desarrollo, sus órganos no completan su maduración y el bebé puede ser incapaz de cumplir funciones básicas, como respirar por su cuenta, y sufrir complicaciones a largo plazo:

  • Retrasos en el desarrollo físico, emocional y cognitivo

  • Problemas de la visión

  • Problemas auditivos

  • Bajo peso al nacer

  • Dificultad para alimentarse y con el funcionamiento de sus sitema digestivo

  • Muerte durante el primer año de vida

Además del riesgo de nacimiento prematuro causado por la anemia y la hipertensión, las madres adolescentes son más propensas a consumir alcohol, drogas ilegales, fumar, contraer enfermedades sexuales y llevar una mala alimentación. Todos estos comportamientos aumentan el riesgo para el bebé.

La verdadera causa del riesgo del embarazo en la adolescente

El embarazo entres los 13 y 19 años de edad se considera un embarazo de alto riesgo, sin embargo, más que la edad, los factores psicosociales pueden ser la causa del peligro. Las madres adolescentes suelen encontrarse en situaciones de estrés, soledad, temor y problemas socioeconómicos, y con frecuencia esconden su embarazo.

Bajo estas circunstancias, es común que no lleven el control prenatal adecuado, omitan cuidados necesarios en el embarazo, sean más propensas a sufrir depresión en el embarazo y posparto, y a tener un segundo embarazo a corto plazo.

Según expertos en medicina familiar, los factores físicos y los psicosociales son igualmente importantes en el desarrollo de complicaciones y riesgos en el embarazo adolescente. Es decir, los riesgos médicos para la madre y el bebé se pueden reducir por medio del apoyo apropiado a la adolescente, y este debe ser un componente de su cuidado prenatal. Por su cuenta, la edad es determinante de riesgo solo en los embarazos de menos de 15 años.

Fuentes:
American College of Obstetricians and Gynecologists. Especialmente para adolescentes: tener un bebé. Accedido 4 de abril del 2016.
Biblioteca Nacional de Medicina de los EE.UU.Embarazo en la adolescencia. Accedida 4 de abril del 2016.
Canadian Paediatric and Adolescent Gynaecology and Obstetricians Committee. Adolescent Pregnancy Guidelines. Accedido 4 de abril del 2016.
Magill, Michael K. M.D., y Wilcox, Ryan, B.A. Adolescent Pregnancy and Associated Risks: Not Just a Result of Maternal Age. En: American Family Physician. 2007 May 1;75(9):1310-1311. Accedido en línea el 4 de abril del 2016.
Organización Mundial de la Salud. El embarazo en la adolescencia. Accedida 4 de abril del 2016.