Elegir universidad sin equivocarse

Algunos centros ofrecen ventajas para los jóvenes latinos

Universidad
La de la universidad es una de las elecciones clave para sus vidas. ML Harris/Getty Images

Una de las decisiones clave en la vida de los adolescentes es la elección de universidad. Los padres, maestros o tutores juegan un papel fundamental porque pueden ayudar a que los chicos y las chicas sepan lo que quieren buscar.

¿Cuándo empezar a pensar en la universidad?

Con el inicio de la High School llega el momento de pensar en la universidad. Los años de la secundaria pasan volando y cuanto antes comiencen los chicos o las chicas a pensar en lo que quieren hacer después, más probabilidades tienen de hacer una elección acertada.

Aunque no es necesario comenzar a pensar en ello inmediatamente después del primer día de escuela, es algo que se debe tener presente desde que los chicos entran en la secundaria.

La hora de la verdad llega en el grado 11. Ese curso es el momento de comenzar a hacer la lista de universidades en las que el adolescente está interesado porque en el otoño o el invierno del grado 12 deberá solicitar la admisión.

Antes de hacer la lista de universidades

Antes de comenzar a hacer la lista, el adolescente debe pensar muy bien cuál quiere que sea su profesión, a qué quiere dedicarse en su futura vida laboral. Para tomar una decisión sobre ello cuenta con la ayuda de los consejeros de la escuela y de la de sus padres. Pero es muy importante que también hablen con personas que ejercen esa profesión. Estas podrán informar a la chica o al chico de cómo se formaron, qué estudiaron, dónde lo hicieron y en qué consiste exactamente el ejercicio de su profesión.

Esta información de primera mano puede ser muy útil para que los jóvenes conozcan mejor aquello que han elegido como futuro. Y para muchos adolescentes será una ayuda inestimable a la hora de empezar a pensar en la elección de universidad.

Cómo elegir la universidad

En Estados Unidos hay más de 3.000 universidades por eso lo ideal para llegar a elegir una de ellas es comenzar descartando.

Para empezar, el adolescente debe hacer una lista de unos 20 centros a partir de los cuales irá refinando la búsqueda para solicitar la admisión solo en aquellas en las que esté más interesado.

Criterios para hacer la elección:

  1. Costo. Aunque lo ideal sería que el costo de la universidad no fuera un imperativo a la hora de elegir, para la mayoría de las familias es lo primero a tener en cuenta. La universidad en Estados Unidos es muy cara y para muchas familias supone un enorme esfuerzo. A la hora de hacer su lista nuestro adolescente debe tener en cuenta el precio de la matricula y los gastos de vivienda, alimentación, libros, etc., que su estancia en cada universidad de entre las que le interesan va a requerir. Pero también es fundamental analizar con mucho detenimiento sus posibilidades de acceso a becas y a préstamos estudiantes. Por ejemplo, es importante saber que frecuentemente las universidades más caras disponen de muchas más becas que las más baratas. Una vez que tengamos toda esa información podremos hacernos una idea de cuánto será lo que habrá que pagar. Y descartar aquellos centros que no estén a nuestro alcance.

     

  2. Ubicación. El adolescente debe decidir si quiere estar cerca o lejos de la casa familiar. Además de sus preferencias, un campus en una zona rural o en una zona urbana, por ejemplo, habrá que evaluar el coste que para la familia supone cada opción.

     

  1. Programa académico. Las universidades tienen diversos enfoques académicos, algunas están más enfocadas en ingenierías, otras en artes, en ciencias, etc… Depende del título que se quiera obtener, unas serán más adecuadas que otras. Una forma de saber cuál es la especialidad de cada universidad es averiguar cuales son las más solicitadas y qué porcentaje de estudiantes matriculados en la universidad se especializan en ellas.

     

  2. Tamaño. En general las universidades se pueden dividir en tres grupos. Las grandes que tienen más de 15.000 estudiantes; las medianas con entre 3.000 y 15.000 estudiantes y las pequeñas con menos de 3.000 estudiantes. Las mayores tienen más cursos disponibles y muchas más opciones de actividades extraacadémicas. En las pequeñas, la atención es mucho mayor por parte de los profesores y los estudiantes pueden conocerse bien entre ellos.

     

  1. Facilidades para latinos. Al mismo tiempo que está aumentando la incorporación de los jóvenes latinos a la universidad, también crece el interés de muchas de ellas por facilitar el acceso a los jóvenes de nuestra comunidad. Para saber el grado de integración de los latinos en cada universidad se pueden utilizar una serie de criterios: porcentaje de alumnos latinos en el campus; porcentaje de profesores latinos tanto a tiempo completo como a tiempo parcial; facilidades específicas para latinos como becas, ayudas con los préstamos, cursos específicos y utilización del español.