El trasplante de corazón de Josep

Sufrió dos infartos, arritmias peligrosas y un trasplante de corazón

El trasplante de corazón de Josep- testimonio
Josep con su mujer Fina, su gran apoyo durante toda su enfermedad. @Josep Pujol

La historia del corazón de Josep es sorprendente. Sufrió dos infartos, varios episodios severos de fibrilación ventricular, un trasplante de corazón y un infarto con fibrilación ventricular tratado con un desfibrilador automático implantable. Actualmente está a la espera de un retrasplante de corazón. Ha pasado por momentos muy difíciles, y aun así, se considera “una persona con suerte, mejor dicho, con mucha suerte”.

Este hombre de 54 años, nacido en Girona, está agradecido a toda su familia y amigos, “especialmente a mi mujer, por su ayuda y soporte durante todos estos años. Sin ellos me habría sido mucho más complicado”.

El primer infarto

Todo comienza una tarde de domingo de primeros de septiembre del año 1994. Josep siente un “dolor agudo en la zona de los hombros y brazos que duró un rato. Pero tal como vino se fue. No le di importancia. Pensé que se debía a que había llevado a hombros durante mucho rato a mi hijo de 6 años. Tenía 32  años y en ningún momento imaginé que era el corazón”.

Dos meses después, Josep vuelve a tener el dolor en el pecho. Esta vez después de cenar y mucho más intenso. Como el mismo reconoce su estilo de vida en aquel entonces no era el mejor: “era un gran fumador (desde los 14 años), consumía  más de dos paquetes de tabaco al día, llevaba una vida bastante sedentaria (trabajos de oficina y poco ejercicio físico), un cierto estrés laboral, poco control de la dieta y era inconsciente de lagenética familiar”.

Acude al Hospital de Olot donde después de varias pruebas (electrocardiograma y analítica..) le confirman que ha sufrido un infarto ( IAM anteroseptal en Killip I ) y es trasladado al Hospital Josep Trueta de Girona. Después de tratarle con medicamentos queda sin síntomas y le deciden realizar una prueba de esfuerzo, que sale bien.

Le dan su tratamiento y a parte de los controles con su cardiólogo, dos meses después vuelve a tener una vida normal, pero cuidando su estilo de vida.

“A medida que iban pasando los meses me iba encontrando cada vez mejor y al cabo de 4 años casi ni me acordaba (excepto por las revisiones anuales ) y entonces retorné la etapa anterior: volví a fumar, dejé de cuidar la dieta, menos ejercicio físico, etc. Aunque no es excusa. Ese fue mi gran error”, se lamenta.

Segundo infarto y fibrilación ventricular

Pero en febrero del 2002 mientras conducía de Barcelona a Olot sintió un dolor en la zona del estómago que duró todo el viaje, y aunque no pensó que era el corazón se fue directamente al servicio de urgencias del hospital. Después de varias pruebas, los médicos le confirman que había tenido un nuevo infarto. “Nos quedamos todos petrificados. Vuelta empezar, ambulancia medicalizada y traslado al Hospital Trueta de Girona y la misma historia del 94. El diagnóstico esta vez era infarto agudo de miocardio (IAM anterior-subagudo). Ingreso en Unidad Coronaria y a los tres días traslado a planta para continuar tratamiento”, nos explica. Pero 48 horas después “me tumbé en la cama hablando por teléfono con un amigo, le dije “todo bien, no te preocupes, en pocos días en casa”, ¡pobre de mí!

Al acabar la conversación, cogí el mando de la televisión para ponerla en marcha y me desmayé. Ya no recuerdo más de ese día hasta que desperté ya entrada la noche”.

Josep había sufrido una fibrilación ventricular severa con paro cardíaco del que fue recuperado con una desfibrilación externa y fármacos. “Yo no me enteré de nada pero mi mujer y mi familia lo pasaron fatal. Estaban muy asustados”.

Dado el diagnóstico y el resultado del ecocardiograma y el episodio sufrido, Josep es trasladado al Hospital Clínic de Barcelona para realizar más pruebas (cateterismo, ecocardiograma) en ambulancia medicalizada y con un viaje complicado por su estado.

El trasplante del corazón

Debido a su situación y la imposibilidad de recuperar la función ventricular por la mala anatomía del corazón los médicos deciden considerarlo candidato a trasplante cardíaco, y entra en lista urgente Código 0.

“Nos lo comunican ese mismo día por la tarde. Debido a mi situación casi ni reaccioné. Firmé la documentación sin más. Pero mi familia estaba estupefacta ante mi delicada situación y la imperiosa necesidad del trasplante, puesto que las expectativas que les dieron era de no más de 72 horas. El panorama era muy malo“.

El 7 de marzo del 2002 les comunican a Josep y a su familia que ha salido un donante y que si no surgen complicaciones de última hora esa noche se realizaría el trasplante. “Nos acababa de tocar la mejor lotería del mundo y lo digo en letras mayúsculas.Tenía 40 años y me daban una nueva oportunidad. ¡Qué suerte tan increíble!”, comenta Josep.

“Al poco rato me vinieron a buscar para llevarme al quirófano. Recuerdo que fueron los 5 o 10 minutos que más miedo he pasado en mi vida. Fueron horribles. Pero después empezó una nueva vida para mí y para todos”.

Aunque los primeros días no fueron fáciles, Josep solo recuerda los buenos momentos. Dieciseis días después del trasplante ya estaba en casa. “Al principio todo un mundo: la medicación, las comidas con dieta muy estricta, las medidas sanitarias, el control diario de constantes varias veces al día… todos pendientes de mí en todo momento”, recuerda.

Todo fue bien hasta que tres meses después le detectan un rechazo celular en una biopsia miocárdica, algo habitual, que trataron rápidamente con corticoides. La evolución fue positiva, y a partir del año los controles (visita con cardiólogo, analítica, radiografía de tórax, ecocardiogramas, coronariografías, gammagrafías, pruebas de esfuerzo) se fueron espaciando.

Siete meses después del trasplante, Josep se reincorpora en su puesto de trabajo. “A partir del año la mejora fue notable con una recuperación casi de total normalidad, siguiendo, por supuesto, las directrices médicas, pero con una calidad de vida de casi el 100% con pequeños problemillas, pero como todo el mundo”, comenta.

Esta recuperación les permitió seguir disfrutando de la vida durante algo más de 11 años hasta que en junio del 2013, Josep empieza a notar un pequeño dolor en el hombro izquierdo que le duró todo el día.

Nunca lo asoció a un problema cardíaco puesto que el corazón implantando estaba desnervado por lo que no puede notarse dolor en caso de un infarto. Finalmente acudió al hospital: había sufrido un nuevo infarto en el corazón trasplantado. “Mi mujer y yo nos vinimos abajo. Nos pilló totalmente desprevenidos. Hacía menos de dos meses que había tenido revisión ordinaria en el Hospital Clínico y había salido todo muy bien, pero no nos quedaba más remedio que seguir adelante y luchar”, se lamenta.

Le diagnostican un infarto Killip II y le colocan un stent para recuperar la circulación del vaso sanguíneo lesionado. Pero veinticuatro horas después, vuelve a tener una arritmia, una fibrilación ventricular, y el corazón late a 300 pulsaciones por minuto. “La preocupación de la familia es enorme. Lo pasan muy mal. Mi estado es crítico. Pero debo tener un santo muy santo que cuida de mí, porque volví a recuperarme”.

Los médicos deciden implantarle un desfibrilador automático implantable (DAI). ”En julio lo pasé francamente mal, tanto física como psíquicamente. Sin la ayuda familiar y en especial la de mi mujer e hijo no lo hubiera superado”.

El año 2013 fue difícil para Josep. “Me costó bastante la adaptación al DAI y a la nueva situación. Tuve varias crisis de ansiedad, que pudieron controlar con fármacos. Continuaron los controles periódicos y más pruebas para el retrasplante y finalmente a mediados de enero del 2014 se me incluyeron oficialmente en lista de espera en modalidad “elegible” con controles mensuales. Mi estado durante estos últimos meses ha sido estable con mejora física, sin grandes alardes, pero lo suficiente para recuperar la normalidad”.

A pesar de tener un historial médico complejo, Josep es partidario de “afrontar los problemas de cara, luchar y seguir adelante como sea y lo más importante, aunque a veces cuesta, intentar ser positivo. Así todo es mucho más fácil”.

Josep destaca el trabajo de los equipos médicos de los tres hospitales que le atendieron y agradece “al donante y a su familia que permitieron el trasplante y me dieron una nueva oportunidad de vida y que les estaré por siempre muy agradecido”.

Referencia:

Historia contada por Josep Pujol Bohigas, de Les Preses en la provincia de Girona (España) de 53 años que sufrió un infarto  noviembre de 1994, un segundo infarto en febrero de 2002, seguido de varias fibrilaciones ventriculares  muy severas, trasplante en marzo de 2002, nuevo infarto con fibrilación ventricular e implantación de DAI en julio de 2013. Actualmente en lista de espera para retrasplante desde enero de 2014.