El proceso de perdonar que nos lleva a la liberación

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El perdón sana y abre las puertas a las bendiciones del Universo. Betsie Van der Meer/Getty Images

El resentimiento es de las cargas más pesadas que una persona puede llevar consigo. Físicamente nos enferma, mental y emocionalmente nos deprime, y espiritualmente nos estanca. Es por esto que aprender a perdonar es muy importante, y aunque pueda ser no muy fácil para algunos, es posible y sanador.

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Cuando hablamos de perdón, hablamos de dejar ir dolor.

Debemos perdonarnos a nosotros mismos y a los demás, al igual que pedir perdón a otros por el daño que le podamos haber ocasionado.

El perdón hacia nosotros mismos es esencial. Nos permite liberarnos de la culpa, las expectativas y la necesidad de ser perfectos. Nos ayuda a querernos y ayudarnos más, y por lo tanto a abrir nuestros corazones a los demás también.

Igualmente, el perdón hacia los demás nos libra de ataduras. Es el resentimiento lo que nos mantiene apegados a aquellas situaciones o personas que no queremos perdonar. Estar resentidos nos lleva también algunas veces a cultivar pensamientos bajos de venganza, y a vivir en constante agonía y desconfianza hacia el mundo, por miedo a que nos vuelvan a herir.

Recuerde que parte de ser espiritual, es reconocer nuestra conexión con mundo entero y a los demás. Cuando herimos a alguien más, nos herimos nosotros mismos, y por la ley del karma, todo es parte del mismo ciclo.

Nuestra capacidad de compasión también nace del perdón.

Beneficios de perdonar

  • Avance espiritual
  • Paz interior
  • Niveles bajos de estrés
  • Relaciones en armonía
  • Reducción en irritabilidad y ansiedad
  • Menos probabilidades de depresión
  • Presión arterial balanceada
  • Acumulación de darma

Cómo llegar al perdón

1. Aceptación. El primer paso es entender y reconocer que estamos enojados o dolidos, y que hemos estado cultivando resentimiento y rencor hacia otros.

Al principio quizás no sea tan fácil, pues muchas veces nuestro primer instinto es justificar y negar cómo nos sentimos en realidad. Está bien. Pero para poder llegar a la liberación, debemos hacer el esfuerzo de identificar qué sentimos y por qué.

2. Darle tiempo al tiempo. No se presione o se apure. El perdón no es una carrera contra el tiempo. Es un proceso de crecimiento que requiere paciencia, compasión y profundidad. Especialmente si es algo que nos ha afectado grandemente, el perdón puede demorar un poco. Pero es importante profundizar en él para evitar convencernos a nosotros mismos que hemos perdonado, cuando en realidad llevamos todavía la carga interna y expresamos en nuestras vidas el miedo y resentimiento.

3. Cambiar el villano por humano. Cuántas veces no nos hemos equivocado? Podemos prometer y jurar que nosotros nunca haríamos esto o aquello, pero la verdad es que como humanos siempre tenermos la oportunidad de tropezar y caer. Y así mismo los demás. Conectarnos con la parte humana de la persona que nos hirió es un gran paso hacia el perdón. Es más fácil odiar al villano de la película. Sin embargo, es posible que al cometer el error que nos hirió, la otra persona también sufrió o actuó debido a sus heridas previas.

En algunos casos como abuso sexual o asesinatos, este paso de perdonar al agresor puede ser supremamente difícil de tomar. Tome su tiempo y vaya paso a paso en el proceso de entender que todos somos humanos, y en esencia, tomos somos uno. Pero sobre todo entienda que para poder sanar usted, debe dejar ir aquello que lo lastima... y para ello, sólo el perdón verdadero puede ayudarle.

Herramientas para iniciar el proceso de perdonar