El poder del fútbol entre los hispanos

¿Pasión o violencia?

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La pelota oficial de la MLS. Getty Images

La pasión y el sentimiento es una de las características más sobresalientes del universo del fútbol-soccer de los países latinoamericanos. ¿Es verdad que los latinoamericanos sentimos y gozamos más el fútbol latino que otras regiones del planeta? Es verdad que, por lo menos, hay un fuerte arraigo del fútbol-soccer en aquella región y en los latinos de estas tierras.

Pero, ¿a qué obedece semejante pasión que a veces alcanza a la violencia?

En cada partido, se juega el heroísmo de los jugadores y la entrega de los fanáticos. Se convierte en un esfuerzo colectivo, una cooperación de equipo, y una unidad de sentimiento, casi una hazaña épica.

Podría afirmarse que el juego en sí origina tal pasión. La competición, la lucha por alcanzar la meta, la estrategia del juego, la habilidad de los jugadores pueden mencionarse como razones. Sin embargo, otros deportes comparten los mismos objetivos. ¿Qué es, entonces, que en el fútbol-soccer a veces los resultados son la violencia y el desorden?

La historia dice…

Como sé poco de la historia del fútbol, hablé con los hombres de la familia. Mi yerno Matías Querol, comunicador y gran fanático del fútbol, me contó que este deporte surge oficialmente en el Reino Unido relativamente en la misma época que en Latinoamérica. No obstante la gran entrega de sus seguidores ingleses, sus resultados no son tan “sanguíneos”.

Por consiguiente, no podemos deducir que el fútbol latinoamericano por sí mismo genere esta pasión exacerbada que en ocasiones se torna en violencia.

A pesar de haberse practicado una forma primitiva en Oriente antes de la era cristiana, el fútbol-soccer se convierte en un juego estructurado en la segunda mitad del siglo XIX.

Se jugaba en las universidades inglesas, las que competían por decidir cuál sería la forma final que tendría este deporte.

Los defensores del juego limpio y el uso exclusivo del pie representaban a Cambridge. Los obstinados fanáticos del uso de la mano y la zancadilla representaban a la Universidad de Rugby. Finalmente, Cambridge se separa de Rugby y empieza a gestarse el fútbol como deporte, sujeto a reglas precisas. Se procuraría fomentar el juego limpio y la habilidad en los espacios reducidos. Más tarde, el fútbol se disocia por completo dela violencia propia del rugby.

Mientras, en Latinoamérica…

En ese mismo periodo, muchas naciones latinoamericanas se declaran independientes de España y se estructuran política y socialmente. Los criollos de la época piensan en la violencia como algo del pasado, de la barbarie, del conflicto político, en vías de superación.

Las naciones latinoamericanas -con algunos años de diferencia- comienzan a ordenarse en lo político, social y cultural bajo los nuevos principios del capitalismo industrial floreciente. Se dejaría atrás un período de guerras, revoluciones y sangre derramada. En provecho de una “civilización” basada en las constituciones nacionales, se ordenan las reglas de juego de cada sociedad, tal como en el fútbol.

Estas nuevas naciones adoptaron un deporte pacificado y lo cuidaron con celo, tomándolo como propio. No cabe duda que en esta región del sur, el fútbol latinoamericano o balompié fue rápidamente aceptado entre los sectores populares.

Tuvo mayor recepción en las grandes ciudades portuarias de América del Sur –Buenos Aires, Montevideo, San Pablo, Río de Janeiro– donde las concentraciones de trabajadores permitían formar los “equipos”. Por ejemplo, en Argentina, en los primeros años del siglo XX se fundaron varios clubes que llegarían a ser los actuales pilares delfútbol nacional, como River Plate, Boca Junior`s,Ferrocarril Oeste, Gimnasia y Esgrima de La Plata y Rosario Central.

No es de extrañar entonces que entre los países más habilidosos en materia futbolística se encuentren Brasil, Argentina y Uruguay.

Luego se extendería a México, Colombia, Chile, y Perú, entre otros.

El primer Campeonato Mundial entre naciones en 1930 y ante 70.000 espectadores se jugó en Uruguay, siendo éste coronado campeón del certamen. Otro país de Latinoamérica, Argentina, obtuvo la segunda posición, mientras que Estados Unidos finalizó en la tercera ubicación.

Podemos concluir…

En consecuencia, ambos,el fútbol y Latinoamérica, dan la espalda en sus inicios a la violencia para existir y progresar: América con algo más de cien años de organización política y social, América con algo más de cien años de fútbol.

Sin embargo, “el deporte como espectáculo ha sufrido un proceso profundo de comercialización, resultado del cual ha sido la profesionalización del practicante y, en muchas ocasiones, la politización de las prácticas deportivas y de la competitividad extremada,” dice J. Bala en su “Historia del Fútbol Argentino.”

Hay quienes dicen que la violencia la sostienen los dirigentes corruptos y las barras bravas, y que la mayoría de los espectadores quieren disfrutar del espectáculo, con pasión pero sin violencia. Otros afirman que no hay justicia ni leyes apropiadas para parar el desorden. Aún otros afirman que la puja entre la lealtad y la rivalidad genera la violencia. La complicidad entre barras bravas y policías locales ejerce presión sobre los equipos visitantes y, como consecuencia, se arma la batalla.

Sean cuales fueren las razones, el ganador es el dispositivo mediático, la televisión. “Lo miro por tele, es más seguro y más cómodo,” afirman muchos. Pero me pregunto: ¿y la fiesta del fútbol?