El poder curativo de las nueces

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Nuez. Foto © Arx0nt / Getty Images

Las nueces son un alimento exótico, caro y que difícilmente entra en la dieta cotidiana de la mayoría de las personas. La popular nuez de la familia juglans que conocemos por este nombre, irónicamente, no es en realidad una nuez, sino una semilla, y su prevalencia en la dieta está dictada por su disponibilidad comercial, las advertencias sobre su toxicidad y las conocidas alergias alimentarias que pueden causar incluso la muerte.

Pero la nuez también es un alimento socorrido porque concentra, como pocos, una gran cantidad de nutrientes en poco volumen, así como ácidos grasos esenciales y una cantidad importante de proteínas.  En América, Estados Unidos, México y Chile están entre los diez principales productores de nueces del mundo, aunque juntos no hacen una tercera parte de la producción total de nueces de China.

La nuez, es junto con la miel, uno de los alimentos con mayor concentración de manganeso. También tiene aportes importantes de magnesio, fósforo, zinc, hierro, vitaminas B6 y B1.

La nuez en la medicina alternativa

Aunque es más socorrida como un alimento, la nuez también ha sido tratada con fines medicinales. Una creencia popular asegura que la nuez puede combatir el cáncer, al eliminar en el sistema digestivo un parásito asociado al padecimiento. Sin embargo, no hay evidencia científica que sustente la idea de que la nuez combata el cáncer.

Otra referencia medicinal importante de la nuez es su inclusión en las sustancias que se utilizan para preparar remedios en la terapia de Flores de Bach.

La nuez en la medicina

Sin embargo, sí existe evidencia del impacto de la nuez en la dieta de individuos, que con ella combaten enfermedades asociadas con el índice metabólico.

Debido a su alto contenido de ácidos grasos, la nuez puede ayudar a reducir los niveles de colesterol. Un efecto similar lo tienen las almendras, el aceite de oliva o el aguacate, alimentos también ricos en grasas que ayudan a nuestro cuerpo a regular su propia producción de lípidos. Contrario a lo que se cree popularmente, una dieta para reducir el colesterol no debe ser baja en grasas, sino baja en carbohidratos y azúcares.

Las nueces también ayudan a proteger el hígado y reducen la grasa acumulada a su alrededor y sus procesos inflamatorios. Según experimentos realizados en ratones, las nueces son una alternativa excelente para controlar los niveles de triglicéridos, que tienen un papel importante en el aumento del riesgo de accidentes cardiovasculares.

La nuez es un poderoso antioxidante. Como muchos alimentos ricos en taninos, la nuez aporta sustancias al cuerpo de comportamientos únicos, que no pueden ser replicados en un laboratorio y que no pueden sustituirse por otros antioxidantes. Los taninos de la nuez, de complejísimos nombres, como hexahidroxidifenoilglucosa o tetragaloliclucosa, ayudan a combatir el estrés oxidativo, estimulan la regeneración celular y combaten la inflamación.

Sumamente interesante resulta el trabajo de investigación realizado en la Revista de Investigación Nutricional en Nueva York por Lozano, et al. según el cual las nueces pueden impactar en la resistencia a la insulina y el síndrome metabólico de manera significativa en cuestión de horas.

El estudio, realizado en 21 hombres blancos jóvenes y sanos, comprobó que bastaba una comida rica en nueces para que el cuerpo reportara beneficios por su abundancia de Omega 3 y en la interacción de enzimas cruciales para la salud en general.

Quién debe comer nuez

La nuez no tiene contraindicaciones, excepto cuando existe alergia, ya que puede causar un choque anafiláctico. Pero si tu cuerpo la procesa bien, entonces no hay razones para no consumirla con regularidad. Al ser altamente calórica, pero basada en grasas, permite aumentar los niveles de energía a largo plazo, sin desestabilizar los niveles de glucosa.

Además, la nuez provee importantes beneficios a la salud de nuestro sistema nervioso y cardiovascular.