El pensamiento de Michel de Montaigne

Los "Ensayos" y el redescubrimiento del escepticismo

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Michel de Montaigne. United States public domain

Michel de Montaigne nace en el Castillo de Montaigne, en la región francesa de Périgord, en 1533 y muere en Burdeos en 1592.

En su familia se encuentran antecedentes judíos, católicos y protestantes, lo que le proporcionará una visión ecléctica y tolerante de las cosas en un ambiente de gran intolerancia y dificultad como el la Francia del siglo XVI, desgarrada por las guerras de religión.

Montaigne es una figura clave de la transición entre el Renacimiento francés y la Edad Moderna, se le puede considerar “humanista” en el más amplio sentido del término, ya que fue escritor, político, moralista y filósofo, es, en esta última faceta, en la que nos interesa destacarlo.



Eclecticismo de Montaigne

Su eclecticismo se reflejará en su obra fundamental los “Ensayos” que irá escribiendo a lo largo de su vida, y a la que irá añadiendo escritos de muy diversa, tanto en temática como en opinión. Lo cual permite considerarle desde muchas perspectivas, pero, sobre todo, caber destacar su papel como uno de los más destacados redescubridores del escepticismo helénico a partir de la lectura de los “Esbozos pirrónicos” de Sexto Empirico.

Pese a sus labores públicas y políticas, pasaba la mayor parte de su tiempo en la biblioteca que había acondicionado en una de las torres de su castillo.

Era un gran lector, anotaba comentarios en sus lecturas, y las reflexiones que realizaba a partir de las mismas y de los autores clásicos que prefería las dictaba a un secretario encargado de recogerlas por escrito,

Los “Ensayos”

En marzo de 1580, en Burdeos, se publican en dos volúmenes su primera edición de los “Ensayos” o “Essais”, obra en la que no cesaría de trabajar hasta su misma muerte en 1592.

Durante ese tiempo aumentará considerablemente los dos libros editados a los que añadirá un tercer volumen.

Los “Ensayos” constituyen la esencia del pensamiento de Montaigne. Se trata de una obra única en su categoría, hasta cierto punto enciclopédica por su concepción temática. Sin embargo, es muy personal y presenta las meditaciones y reflexiones de su autor en relación a todo aquello que trata.



Por una parte es una “summa” filosófica pero no puede considerarse un tratado de filosofía. Por otra un tratado de política -especialmente el primer volumen-. Y, por otra, siendo parcialmente autobiográfica no es una autobiografía, pues Montaigne explica allí básicamente dos episodios de su vida, su viaje a Italia y las dos ocasiones en las que fue alcalde de Burdeos.

La primera parte de los “Ensayos” muestran un primer período de influencia de la filosofía estoica. Y en sus primeras ediciones aparecen capítulos con títulos tan elocuentes como “Que filosofar es aprender a morir”, “De la constancia” o “Del joven Catón”.

Pero paulatinamente irá abandonando la estricta austeridad moral estoica, que no conjuga del todo con su carácter, y se irá acercando al escepticismo, que ya tenía en mente desde 1575 cuando leyó la versión latina de Henri Estienne de los “Esbozos pirrónicos” de Sexto Empirico.

Desde ese momento abrazará la duda sistemática y adoptará como divisa personal la interrogación “¿Qué sé yo?”. Esta actitud se reflejará en sus “Ensayos”, muy elocuentemente en su largo capítulo “Apología de Raymond Sebond” -humanista catalán del siglo XV-, donde pretende probar la futilidad de la razón humana en sus intentos de alcanzar la verdad: sea por medio de la filosofía, de la ciencia, o de cualquier otro medio.



La adopción del escepticismo

Está posición es decididamente escéptica o pirrónica y concluye en la irrelevancia e imposibilidad de alcanzar respuestas concluyentes a preguntas de cualquier tipo. Todo lo más se alcanzarán diferentes respuestas o una respuesta con mayor probabilidad de veracidad, idea propuesta por el filósofo escéptico Carnéades.

En la “Apología” muchos de los pasajes de los “Esbozos pirrónicos” se verán reproducidos casi literalmente, y esa defensa encendida de la doctrina escéptica de Sexto Empírico será uno de los golpes decisivos que desde el Renacimiento tardío se dará a la filosofía escolástica. Se cuestionaran la solidez de sus fundamentos metafísicos al utilizar la duda como método. Abriendo el camino por el que seguirá la filosofía moderna

Montaigne llega a la conclusión de que todo conocimiento es subjetivo, tanto que en realidad se adapta a las opiniones y gustos de cada uno.

Las últimas ediciones de los “Ensayos” no cambian ya este tono escéptico pero siempre tolerante.

El pensamiento de Montaigne es más vasto y más profundo en esta fase, el autor tampoco duda en sincerarse y describirse, habla de sí mismo, a partir de su subjetividad y singularidad personal, para alcanzar lo universal.