El pene, objeto de satisfacciones y ansiedades

Entre el orgullo y la preocupación por el tamaño del pene

Pene objeto de satisfacciones y ansiedades
©Peter Cade/The Image Bank/Getty Images

El tamaño del pene muy probablemente habrá sido una inquietud presente en la mente masculina desde los inicios de la humanidad. Cuando el ser humano – hombre o mujer – adquirió consciencia de sí mismo y observó su cuerpo, también se identificó con él. Es así como la noción ti mismo, tu autoimagen, está estrechamente relacionada con la forma como te sientes con respecto a tu cuerpo, con lo que piensas y crees sobre él.

Por ejemplo, hay personas hermosas físicamente que sienten y piensan que no lo son, y cuando se miran al espejo se juzgan duramente, hallando defectos en vez de cualidades. Por el contrario, una persona tal vez menos bella en lo físico, pero con una mejor imagen interna de sí misma, será capaz de sentirse hermosa, y esto se reflejará en sus conductas y en su manera de relacionarse con los demás.

Tu autoimagen no es algo que has creado tú solo, de manera aislada, sino que está determinada por lo que aprendiste en tu familia, en la escuela, en tu sociedad y en tu cultura. Desde muy temprano en su infancia, el niño aprende de sus padres y de quienes lo rodean, abuelos, otros familiares y niñeras, que su pene está visible y que es un atributo importante de su masculinidad. No sucede lo mismo con las niñas, y ellas suelen aprender que sus genitales deben permanecer ocultos y resguardados. En algunos casos, lamentablemente, también reciben el mensaje de que son feos o sucios, ya que se los relaciona sólo con las funciones excretoras (en especial, orinar), y no con su feminidad.

Por lo general, el niño aprende a sentirse orgulloso de su pene y de sus habilidades. El bebé experimenta erecciones reflejas – inclusive antes de nacer – en respuesta a sensaciones que son percibidas como placenteras mientras es amamantado, durante el baño o el cambio de pañales. A lo largo de su proceso de crecimiento y desarrollo, el niño se siente maravillado ante esta capacidad, y del placer que le brinda su pene.

Esta admiración persiste a lo largo de la vida – lo cual es un rasgo positivo de la sexualidad masculina – y el hombre establece una relación estrecha y agradecida con su pene. Es muy común que el pene sea percibido como un amigo, un compañero y se le asigne nombres y una identidad propia.

El pene no se resguarda tanto como los genitales femeninos. Además, se puede manipular y extraer (de la ropa) con facilidad. La mayoría de los hombres aprenderá a orinar en un baño público y a cambiarse de ropa, delante de otros hombres, de manera absolutamente normal y sin sentir pudor. En cambio, las mujeres vivirán estas experiencias tras puertas y paredes que velarán por su intimidad.

Esta visibilidad entre el género masculino crea las condiciones para observar el propio pene y compararlo con el de los demás. Si la comparación es favorable, es decir, si tienes un pene más grande que el de otros hombres, te sentirás genial y halagado. Sin embargo, si te das cuenta que tu pene es algo más pequeño o mucho más pequeño que otros, te pudieras comenzar a preguntar si eres “normal” o si tu órgano viril será capaz de desempeñarse sexualmente tan bien como los más grandes.

Los penes suelen variar mucho entre sí en cuanto a apariencia, forma y color.

En estado de relajación los penes también se diferenciarán mucho de tamaño, aunque en promedio la longitud será de unos 9.5 centímetros. Sin embargo, durante la erección, el tamaño entre los penes grandes y pequeños tenderá a igualarse, ya que los pequeños por lo general experimentarán mayor aumento en longitud y volumen que los penes grandes. Si tu pene no sufre de ninguna enfermedad, podrá responder a la estimulación sexual y mantener una erección lo suficientemente fuerte como para penetrar durante la relación sexual, independientemente de su tamaño.

Existe en la actualidad cirugía cosmética para aumentar el pene en longitud y grosor. Este tipo de cirugía puede alargar el pene 1 o 2 centímetros, y agregar 2.5 centímetros a su contorno. Un grupo de investigadores realizó un análisis crítico sobre los procedimientos quirúrgicos para agrandar el pene.

Resaltaron que la mayoría de los hombres que solicita esta operación tiene un pene completamente normal en cuanto a tamaño y funcionamiento, pero psicológicamente visualizan su pene como pequeño. Tras analizar los resultados y el nivel de satisfacción con la cirugía a corto y largo plazo, el estudio concluyó que se debería disuadir a los pacientes de someterse a la cirugía, ya que existe alta probabilidad de complicaciones como deformidad del pene, reducción paradójica de tamaño, desplazamiento del material inyectado y disfunciones sexuales.

Los sexólogos estadounidenses Masters y Johnson mencionan que los hombres que experimentan alta ansiedad o preocupación por el tamaño de su pene, son más propensos a experimentar problemas sexuales que los hombres que no presentan esta inquietud. Estos sexólogos afirman además que el tamaño del pene apenas afecta fisiológicamente a la mujer, ya que la vagina es un órgano elástico que tiene la capacidad de adaptarse a penes de diferente longitud y grosor.

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Fuentes:

Masters, W.H., Johnson, V.E. y Kolodny, R.C. (1987). La sexualidad humana. Tomo 1.

Vardy, Y., Har-Shai, Y., Gil, T. y Gruenwald, I.. “A critical analysis of penile enhancement procedures for patients with normal penis size: surgical techniques, success and complications”. European Urology , 2009, 55(4): 1002.