El origen del zodiaco

Cómo se originó el concepto de zodíaco

Atlas zodiacal (Harmonia Macrocosmica) de Andreas Cellarius (1661)
Atlas zodiacal (Harmonia Macrocosmica) de Andreas Cellarius (1661) en el que se aprecia la banda zodiacal y la Tierra como centro del universo del sistema ptolemaico. Andreas Cellarius / Dominio Público

Aunque acaparado luego por la astrología, el zodíaco que surgió en Mesopotamia (en imperios sucesivos que duraron miles de años) hace más de 3 000 años, en su origen servía como referencia astronómica para medir el paso del tiempo. Un recurso práctico que permite dividir el cielo en partes y ser usado para definir tiempos de acción social: época de sacrificios, época de cosecha, época de recogida, etc.

El zodíaco como herramienta para medir el tiempo

El zodíaco representó una inteligente herramienta para las primeras civilizaciones. Y ello, porque aunque no veamos las estrellas por el día, sí podemos estudiar su posición con un poco de atención, ya que las primeras estrellas aparecen por el oeste a la misma hora cada día tras el ocaso.

No es muy preciso el sistema, pero incluso rudimentario permite entender cómo el Sol discurre por el cielo y describe un círculo a lo largo del año. Círculo al que se denomina eclíptica (que no es fija, ya que se desplaza en el cielo a lo largo de los siglos) y las 12 constelaciones que sirven de fondo a este periplo solar las conocemos como zodíaco (también puede escribirse sin tilde –zodiaco– según la Academia de la Lengua Española).

Pero recordemos que aunque basado en esas constelaciones, los signos zodiacales abarcan áreas de la esfera celeste algo distintas, aunque posean el mismo nombre.

Se trata de un fenómeno (conocido como precesión de los equinoccios) que la astrología no contempla.

El zodíaco es una construcción mental

Los primeros astrónomos dividieron el cielo en 12 partes iguales que abarcaban cada una 30º de arco, pero en definitiva el zodíaco es una construcción mental basada en un acontecimiento que se produce diariamente en cualquier parte del mundo: el movimiento del Sol.

El Sol aparece cada día por el este y se pone por el oeste como el resto de los astros. Circunstancia debida al movimiento de rotación de la Tierra que, por ser desconocido en la antigüedad, ofrecía la apariencia de que todo alrededor de la Tierra giraba, mientras ésta permanecía inmóvil.

Así que los humanos realizaron una prodigiosa construcción mental a partir del aparente transcurrir del Sol entre el cielo diurno y las estrellas nocturnas. Existen tres movimientos importantes en ese periplo:

  • salida del Sol en el horizonte (orto)
  • cenit (cénit o culminación, el punto más alto que alcanza en el cielo)
  • puesta tras el horizonte (ocaso).

Las primeras observaciones de las estrellas

El punto de salida y el de ocaso ofrecieron dos importantes referencias a los primeros asentamientos humanos, los puntos cardinales este y oeste. A partir de estos, es fácil imaginar otros dos hitos espaciales, el norte y el sur. El norte, para los habitantes del hemisferio septentrional, es muy fácil de localizar ya que parece que existe un punto en el cielo alrededor del cual giran las constelaciones (el polo norte celeste) y hacia donde apunta el eje de rotación terrestre, que nosotros ahora identificamos con la estrella polar (Polaris).

El siguiente paso en la observación humana pudo ser el establecimiento de una línea imaginaria en el cielo por la que parecen cruzar o transitar todos los astros. Línea que conocemos como meridiano celeste local, un arco circular que va desde el punto norte del horizonte hasta el sur del mismo.

Al llegar a su punto más alto, el astro alcanza su mayor ángulo de altitud en el cielo. Cuando es el Sol el que alcanza su punto más alto, es el momento del día que llamamos mediodía. Y no cuesta mucho imaginar que en algún momento alcanzará su cenit en la otra punta del planeta, gracias a otras construcción mental muy importante, como es el meridiano celeste insertado en una semiesfera invisible. Un polo sur celeste donde es medianoche cuando en el otro hemisferio es mediodía.

Conocimientos imprescindibles para entender el zodíaco

Este movimiento diario es el responsable de la salida y puesta de todos los objetos celestes, nos marca el ritmo del día. Pero una observación más atenta a lo largo del año nos permite apreciar un segundo movimiento del Sol que dura un año y que sigue siempre el mismo recorrido a través de una ruta de estrellas (si pudiéramos ver a la vez el Sol y el cielo estrellado).

Algunas constelaciones se observan en el cielo en verano como Escorpión y otras en invierno como Orión. Es como si el Sol se hubiera trasladado a esa región del cielo y las estrellas salen y se ocultan a la vez que el Sol. Como decíamos más arriba este proceso es debido a la rotación de la Tierra alrededor del Sol, aunque a los terrestres nos parece que es el propio Sol el que viaja por ese fondo de estrellas, tal y como imaginaron los humanos hasta Copérnico

Como escribe el arqueoastrónomo Juan Antonio Belmonte del Instituto de Astrofísica de Canarias (España) en Las leyes del cielo, "los 12 signos zodiacales no son más que espacios matemáticos de la esfera celeste de 30º de anchura por 18º de altura, sin ningún sentido físico".

Las constelaciones del zodíaco

En cuanto a las constelaciones que forman el zodíaco, tablillas mesopotámicas muy antiguas, con más 3 000 años, nos demuestran que muchas de las constelaciones del zodíaco ya estaban establecidas en aquellos pueblos, como Tauro, Leo, Capricornio, Escorpión o Aries con otros nombres.

Las hipótesis más sugerentes y contrastadas provienen de principios del siglo XX, cuando Edward Maunder (1851-1928) teorizó sobre el origen de las constelaciones modernas que se habrían diseñado hacia el 2700 antes de Cristo, en un lugar comprendido entre las latitudes 35º y 40º norte. Posteriormente, distintos investigadores han afinado mediante un análisis detallado de salidas y puestas de estrellas, valiéndose de herramientas informáticas, y demostrado que se crearon 2 000 años antes de Cristo (con 200 años arriba o abajo de error) y en la isla de Creta.

Por otra parte, algunos investigadores, como el citado Juan Antonio Belmonte, dudan que las constelaciones fueran inventadas en un único sitio.

Se trataría de un patrimonio inmaterial que afectaba a varias culturas antiguas y que se fueron conformando a lo largo de los siglos, así algunas constelaciones, las más cercanas a la elíptica, tendrían un origen mesopotámico, mientras que los pueblos navegantes del Mediterráneo, como los minoicos, aportaron otras.

El zodíaco astrológico lo inventaron los griegos

Los griegos reunieron esta amalgama de conocimientos del cielo (de los Pueblos del Mar, de Egipto o de Mesopotamia) y le dieron forma en las constelaciones zodiacales (y muchas otras) tal como hoy las conocemos. Pero eso ocurrió entre los años 540 y 370 antes de Cristo, y sobre ellas se construyó la astrología personal que hoy padecemos, y no con anterioridad como afirman muchos de sus seguidores.