El nombre de las estrellas

Las distintas nomenclaturas y catálogos de estrellas

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Nebulosa Cabeza de Mono donde nacen las estrellas. NASA, ESA, Hubble Heritage Team (STScI / AURA)

Desde los albores de la humanidad, las estrellas más brillantes del cielo recibieron la atención de los humanos y pronto recibieron un nombre y una cualidad asociada.

A lo largo de los siglos, los nombres de estrellas y constelaciones se transformaron adaptándose a la distintas culturas, pero aún hoy se guarda memoria de denominaciones asociadas a su origen babilonio como Nunki (en Sagitario), griego como Cástor y Pólux (en Géminis), o romano como Porrima en Virgo, pero la mayor parte de los nombres que hoy usamos popularmente proceden del árabe (Aldebarán, Deneb, Wezen), quienes adaptaron a su cultura el sistema de Ptolomeo.

El catálogo estelar de Bayer

Los catálogos estelares siempre han sido muy populares, pero sorprendentemente el primer intento de crear un sistema universal de catalogación aún se mantiene. Lo creó Johann Bayer (1572-1625) en su obra Uranometría (1603).

Consiste en otorgar una letra griega a cada estrella de una constelación según su brillo aparente seguido por el genitivo latino de esa constelación. Así, la más brillante sería (alfa) para la más brillante, β (beta) la siguiente en intensidad de brillo y así sucesivamente. Por ejemplo, Régulo en la constelación de Leo sería Alfa Leonis, o Pólux en la constelación de Géminis sería Beta Geminorum.

Este sistema ofrece algunas irregularidades como que no siempre la más brillante es la alfa, como ocurre en Géminis y sólo se pueden clasificar 24 estrellas (el alfabeto griego) en una constelación, aunque posean muchas más. Así que a partir de la estrella 25 se utiliza el alfabeto latino en minúsculas (de la "a" a la "z") hasta la cincuentava estrella; y mayúsculas (de la "A" a la "Z") para las estrellas 51 a 76.

En ocasiones, se utiliza el esquema de catalogación de John Flamsteed (1646-1719) que consiste en numerar las estrellas por su ascensión recta (61 Cygni), pero es poco utilizado por sus numerosas desviaciones.

Catálogos de estrellas

Existen numerosos catálogos de estrellas. Los más usados son Bonner Durchmusterung (BD), Henry Draper (HD), Catálogo General (GC).

BD se complementa con el Córdoba Durchmusterung (CD) y el Durchmusterung Cabo para estrellas del hemisferio sur. Otras listas comúnmente utilizadas son el Catálogo Smithsonian Astrophysical Observatory (SAO), el Catálogo Bright Star (HR), o el Catálogo de Posiciones y Movimientos (PPM).

Con estas reglas, utilizando el ejemplo de la Unión Astronómica Internacional (UAI), la estrella Betelgueuse (supergigante roja de Orión) estaría catalogada como Alfa Orionis (catálogo Bayer)= HR 2061 = BD = 7 1055 HD 39801 = SAO 113271 = PPM 149643 (con las coordenadas RA 05:55:10.306, diciembre +07:24:25.35 (2000.0).

En este enlace (en inglés) se puede acceder a un listado de los nombres populares de las estrellas más brillantes y su nombre en el catálogo Bayer.

Nomenclatura de las estrellas variables

En 1862, Friedrich Wilhelm Argelander desarrolló un sistema para designar las estrellas variables (varían significativamente en intensidad de brillo). Basado en la catalogación Bayer, usa una o dos letras mayúsculas y el nombre genitivo latino de la constelación, por ejemplo U Sagitarii o RR Lyrae; o bien un número precedido por V y la constelación, como V 1500 Cygni. La supernova que tuvo lugar en la galaxia de Andrómeda (M31) era S Andromedae.

Con este sistema cada constelación puede acoger hasta 334 variables. A partir de la número 335, el sistema se simplifica y ya sólo lleva el número de orden precedido por la letra V (V 335; V 336; ...). Aquellas variables que ya tienen una designación Bayer, la mantienen como Omicron Ceti.

Catalogación de novas y supernovas

Por sus atractivos astronómicos también se catalogan las novas y supernovas.

Las novas se nombran con la constelación y el año del fenómeno, por ejemplo Nova Cygni 1975, que a la vez es estrella variable V 1500 Cygni.

Para denominar una supernova se usa su apelativo SN, el año del fenómeno y una letra mayúscula (SN 1987A), hasta que agotado el alfabeto pasa a duplicarse en minúscula: aa, ab, ba, etc. Por ejemplo, SN 1997bs.

En la imagen: fotografía que celebra el 24 aniversario del telescopio espacial Hubble y muestra en luz infrarroja un nacedero de estrellas, la nebulosa Cabeza de Mono, a 6 400 años luz de distancia.

Crédito: NASA, ESA, Hubble Heritage Team (STScI / AURA).