El misterio astronómico de las líneas de Nazca

Los dibujos de Nazca pudieron representar un gigantesco calendario

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El hombre lechuza, una de las misteriosas figuras de la pampa de Nazca (Perú). Colegota/Creative Commons

En todo América del Sur se desarrollaron culturas que poseían un detallado conocimiento del cielo que en muchos casos se perdieron con su civilización y que se transmitieron a las culturas posteriores, como la inca, sólo de manera somera.

Uno de los enigmas que inquieta a los científicos porque se resiste a desvelar sus secretos es el de las conocidas líneas del desierto de Nazca, gigantescas figuras de animales u objetos que han dado lugar a algunas especulaciones pintorescas sobre alienígenas porque solo pueden ser abarcadas en su inmensidad desde cierta altura.

Construidos posiblemente por la cultura nazca, cuando comenzaba a consolidarse el imperio romano en Europa, desde 1994 son Patrimonio de las Humanidad, pero la construcción de la gran autopista panamericana y los vehículos todoterreno que se pasean sobre ellos, han hecho más daño que el paso de los siglos y pueden convertir los extraordinarios dibujos de animales en otra especie en vías de extinción.

¿Son las líneas de Nazca un gigantesco calendario?

Las preguntas empezaron cuando Paul Kosok y su esposa Rose observaban el atardecer sobre uno de los dibujos y vieron cómo el Sol se ocultaba exactamente en la misma dirección que señalaba la línea más larga del mismo. Ese día era el 21 de junio, fecha en que comienza el solsticio de invierno el hemisferio sur. Kosok concluyó que las extrañas líneas de Nazca conformaban un mapa gigante que permitía seguir los movimientos de los cuerpos celestes.

Con este supercalendario, los pobladores de aquellas tierras secas, una sociedad compleja que sabía levantar pirámides, eran capaces de saber en qué momento comenzarían a correr los ríos y a llenarse las capas acuíferas para que ellos pudieran plantar sus semillas.

Zodíaco agrícola

En Perú, los historiadores Luis E. Valcárcel y Luis G. Lumbreras apuntan en esa dirección cuando consideran que se trata de un zodíaco inextricable, pero relacionado con las aguas subterráneas y canales de irrigación.

Idea en la que abunda Luis Mazzotti cuando denomina al complejo "el mapa histórico-astrológico más grande y singular del mundo". El estadounidense Philis Pitluga cree que la gran araña de Nazca representa la Constelación de Orión y que las líneas rectas que la rodeaban fueron diseñadas para marcar la evolución de las estrellas de Orión en el tiempo.

Kosok cedió sus investigaciones a la mujer que mejor estudió los dibujos de Nazca, la alemana Maria Reiche (1903-1998). Sus observaciones durante 50 años parecían corroborar la tesis astronómica. Las líneas principales indicaban el levantarse y el acostarse del Sol en el solsticio de verano y los equinoccio de primavera y otoño, mientras otras líneas parecían dirigirse hacia puntos del horizonte por donde aparecían estacionalmente las estrellas mayores.

Rutas de peregrinación en Nazca

Pero esa interpretación astronómica de Nazca también fue sido cuestionada. En 1968, el astrónomo Gerald Hawking intentó analizar por ordenador el alineamiento de los dibujos con ciertos cuerpos celestes. Fueron programadas 93 líneas acopladas a las posiciones del Sol, la Luna, las Pléyades y 45 estrellas de las más brillantes del cielo, desde hace 7 000 años hasta nuestros días.

No se descubrió ninguna relación significativa de orientación entre líneas y astros. Su conclusión fue esta: "desde el punto de vista astronómico el sistema de Nazca es aberrante".

Otra idea, investigada en profundidad por los profesores Anthony Aveni y Persis Clarkson, mantiene que las largas rectas conectan sitios sagrados y señalan senderos rituales de los fieles, quienes tenían que dirigirse hacia ciertos lugares que desconocemos, en los cuales hacían ofrendas a los dioses. Esta hipótesis no descarta las otras. Todas pueden formar parte de la verdad.

El Hombre Lechuza de Nazca apunta a una estrella

Sin embargo, la tesis astronómica como función de los dibujos no se ha descartado gracias a los descubrimientos que realizó el arqueoastrónomo J.B. Carlson sobre la figura del Hombre Lechuza, un geoglifo de estilo primitivo, anterior al resto de figuras de animales de Nazca, según los arqueólogos, y que domina el resto de los dibujos.

Posiblemente, se trata de una imagen chamánica, de redondos y gigantescos ojos que le dan el nombre, cuyos brazos apuntan direcciones distintas: uno hacia el cielo y el otro hacia la tierra. Según Carlson, el brazo levantado señala la brillante estrella Arturo que viaja cruzando el cielo en mayo.

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Imagen: El hombre lechuza, una de las misteriosas figuras de la pampa de Nazca (Perú). Crédito: Colegota/Creative Commons