El mejor zapato para el pie diabético

Consejos para escoger un zapato cómodo, estable y protector

El zapato apropiado para el pie diabético
El zapato debe amoldarse al pie, no el pie amoldarse al zapato. Foto © Getty Images

Vivir con diabetes significa que la glucosa en la sangre está más alta de lo normal porque tu cuerpo no produce insulina, o no maneja bien la insulina. La insulina es responsable de transportar la glucosa, un tipo de azúcar, en que se convierten los alimentos que consumes a las diferentes células del cuerpo para ser usado como energía.

Con el tiempo la glucosa que permanece alta en la sangre podría dañar los nervios y los vasos sanguíneos.

Los nervios periféricos son los que comienzan en la médula espinal y siguen hasta las extremidades: brazos, manos, piernas y pies.

Cuando los nervios periféricos están dañados los pies no reciben suficiente sangre y oxígeno y pierden la sensación. Sin la sensibilidad podrías cortar tu pie o ser picado por un insecto sin sentirlo. Las heridas, aun las más leves, podrían llegar a infectarse y causar úlceras, en casos más severos, podría ser causa de amputación.

Por eso es vital el control de la diabetes y usar calzado en todo momento. Mientras menos expuestos tengas tus pies a picadas de insecto, al riesgo de cortaduras, o a cambios ambientales, frío o calor extremo, menor el riesgo de infecciones.

El zapato ideal para tus pies

El zapato ideal para el pie diabético es el que protege tus pies, es cómodo y ofrece estabilidad. Otras características importantes a la hora de escoger tu calzado son:

Protección. El zapato para el pie diabético debe ser con los dedos y talones cubiertos. Si compras zapatos en piel asegúrate de que no tengan costura en el interior del zapato. El interior del zapato debe ser liso y suave.

Comodidad. El mejor momento del día para comprar zapatos es en la tarde o noche cuando tus pies ya están hinchados.

Nunca compres un zapato sin antes medírtelo o un zapato que te queda apretado con la esperanza de que va a estirar.

Prueba los zapatos en ambos pies y camina con ellos. Deben sentirse cómodos con la parte del talón firme. Si la zona del talón se resbala de arriba hacia abajo según caminas, considera media talla más pequeña.

Siempre hay un pie más grande que otro, asegúrate que le calza cómodo al pie más grande. El metatarso de tu pie es el punto más ancho justo antes que comiencen los dedos. Elige un zapato que no te apriete esa zona. Evita los zapatos puntiagudos.

Los pies cambian con la edad y así la talla de los zapatos. Para saber que estás usando el tamaño correcto de zapato haz la siguiente prueba:

1. Ponte de pie sobre un pedazo de papel.

2. Pídale a alguien que dibuje un trazo alrededor de tus pies.

3. Traza una línea alrededor de tus zapatos.

4. Compara ambos trazos.

El ancho de tus zapatos debe ser más ancho que la medida de tus pies. Debe sobrar ½ pulgada de zapato de largo después del dedo más largo del pie. ¿Es tu calzado más estrecho? ¿Tus dedos están apiñados? Considera por tu salud descartar los zapatos que no te calcen bien.

Estabilidad. Las suelas del zapato deben ser firmes, no resbalosas.

Prefiere las suelas gruesas que amortigüen el impacto de las superficies duras. Los zapatos de tacón bajo son más cómodos y seguros que los de tacón alto y no dañan tus pies.

Recursos

"Shoes and Orthotics for Diabetics". American Orthopedic Foot & Ankle Society. Accedido: 16 de diciembre de 2015.

"8 tips for buying shoes that are good to your feet". Harvard Health Publications. Harvard Medical School. Revisado: 11 de Julio de 2013. Accedido: 16 de diciembre de 2015.