El manual de la línea defensiva

Cómo jugar y destacarse en la última línea de tu equipo

La línea defensiva más típica, la de cuatro jugadores, está formada por dos laterales y dos centrales, cada uno con una función específica.

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Lateral

Maicon, lateral derecho del Inter. Getty Images

Ya sea por la derecha o la izquierda, la primera responsabilidad del marcador de punta es clausurar su lateral. Esto significa impedir que el delantero o volante que transite por su zona llegue hasta la línea de fondo para enviar un centro, y sobre todo evitar que ingrese al área con pelota dominada.

Cuando el centro proviene de la otra punta, el lateral es el encargado de marcar al adversario que espera en el segundo palo, sin perderlo de vista por observar la trayectoria de la pelota.

No sólo de la defensa vive el lateral. También debe proyectarse para ayudar a su equipo a “abrir la cancha” en ataque. Esto significa que al recibir la pelota en campo contrario sobre su banda, obliga al equipo rival a marcarlo, lo que a su vez abre espacios para los compañeros del lateral.

Su tarea ofensiva no termina allí. El lateral debe intentar llevar peligro al área del oponente con centros para los delanteros. Ya que el centro más peligroso es el que se envía desde lo más profundo del campo del adversario, debe intentar llegar hasta la línea de fondo.

Cuando un compañero tiene la pelota en campo rival, el lateral puede intentar una diagonal hacia el área para ganar la espalda de la defensa y aparecer por sorpresa ante el arquero.

Cada escalada del lateral significa que un compañero (el volante externo o el primer central) debe relevarlo en sus tareas defensivas, o incluso que su zona quede liberada para un contraataque. Por ello, el lateral no debe proyectarse por obligación en cada jugada ofensiva de su equipo, sino con convicción y sorpresa. Y si se trata del lateral izquierdo, por ejemplo, sólo debe proyectarse si el lateral derecho no lo ha hecho. Si va uno, el otro se queda.

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Primer marcador central

Fabio Cannavaro juega de primer central en el Nápoli y la selección italiana. Getty Images

El primer central es el hombre más retrasado de la defensa. Por consiguiente es el que debe hablar con sus compañeros para dirigir la línea y hacerla adelantarse para alejar a los rivales del arco propio o dejarlos en fuera de juego.

Al defender un tiro libre, por ejemplo, puede parar a su defensa en la línea del área para impedir que los contrarios cabeceen cerca del arco.

La situación más difícil para el primer zaguero es encontrarse mano a mano con el delantero, sobre todo porque al ser último hombre el cometer una falta puede ser sancionada con una tarjeta roja. En esta situación el primer zaguero debe intentar que el delantero vaya sobre su pierna menos hábil; es decir, si es diestro, obligarlo a ir sobre su izquierda, y alejándose del arco para que los demás defensores recuperen sus posiciones.

Barrer o tirarse al suelo ante el delantero con pelota dominada es el último recurso que debe ser empleado, y sólo si se está seguro de llegar a la pelota, ya que si falla, el zaguero queda fuera de la jugada y sin posibilidad de reacción.

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Segundo marcador central

Rafa Márquez en acción con los NY Red Bulls. Getty Images

El segundo zaguero marca al centrodelantero contrario, permitiendo que el primer central juegue libre un poco más atrás. Y es el primer central quien controlará los movimientos de su compañero, ya sea para pedirle que salga a presionar sobre la pelota o que lo releve en caso de que el líbero se adelante.

El segundo central marcará al rival desde atrás, y sólo anticipará el pase si está seguro de llegar primero. Nunca debe perder de vista al delantero contrario por estar mirando el balón.

Si el delantero recibe de espalda, el central debe evitar que se dé vuelta con el balón. Pero en esta instancia no deberá permitir que el delantero apoye su espalda en él para girar o generar una falta. En ese caso, puede permitir que se dé vuelta para atorarlo apenas termine de girar.

Cuando su equipo tiene la pelota, el primer central se abrirá a su derecha y el segundo, a su izquierda para poder distribuir el balón a lo ancho del campo.

Ambos centrales también pueden aparecer por sorpresa en el área rival cuando la pelota está en juego; pero la gran mayoría de las veces lo harán en pelotas paradas para aprovechar su cabezazo, la principal herramienta del central a la hora de atacar.