El mano a mano

Cómo definir solo ante el arquero

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Arjen Robben engaña a Roman Weidenfeller para anotar el gol con el cual Bayern Múnich conquistó la final de la Champions League 2013 frente al Borussia Dortmund. Getty Images

El mano a mano —cuando un atacante enfrenta directamente al arquero— es una jugada casi tan clara de gol como el penal, y al igual que el tiro desde los doce pasos, su desenlace puede cambiar un partido.

Así como una definición certera puede abrir el partido para el cuadro del atacante, un disparo desviado o una tapada del arquero puede generar un golpe sicológico que quizá luego se vea reflejado en el arco propio.

Calma y cabeza levantada

Muchos atacantes se ponen nerviosos, bajan la cabeza y terminan rematando al cuerpo del arquero.

Ante todo, para definir un mano a mano, el atacante necesita mantener la calma y levantar la cabeza. Dentro del área siempre hay más tiempo del que se cree. Por eso mismo a veces conviene amagar y aguardar otra fracción de segundo para ver cómo reacciona el arquero.

En todo caso, el atacante tiene varias opciones a medida que se dirige solo hacia el arco. Muchos deciden lo que van a hacer antes de ingresar al área, y otros esperan hasta el último segundo. Casi siempre, la posición del arquero es determinante para la decisión. ¿Está sobre la línea de gol o ha salido hasta el punto penal? Por eso mismo, mantener la cabeza levantada es fundamental.

Después, el atacante puede hacer lo siguiente de acuerdo a dónde está ubicado el portero:

Si el arquero se mantiene en su línea, la mejor opción es apuntar a uno de los dos rincones del arco.

Al arquero le costará mucho tapar los remates rasantes, dada la cercanía con el delantero, lo que significa una menor trayectoria del balón y menos tiempo para reaccionar al disparo.

Si el portero cubre el primer poste, lo ideal es apuntar al segundo; si se inclina hacia el segundo, apuntar al primero.

Si abre demasiado las piernas para cubrir ambos palos, siempre se puede intentar hacerle un caño.

Si el arquero sale de su línea, una opción efectiva es amagar el remate y eludirlo. La clave es el engaño, ya que si el portero no se planta para tapar un disparo, tendrá la ventaja de poder usar las manos para frenar la gambeta.

Si el arquero sale rápidamente de su línea y se abalanza sobre los pies del atacante, lo ideal en esa situación es picar la pelota sobre el cuerpo estirado en dirección al arco. La clave es golpear el balón suavemente, para que no vuele sobre el travesaño, y esperar a que el portero se arroje para hacerlo.

Consejos para el arquero

Por el lado del arquero, la posición del atacante también determinará lo que hace. ¿Viene a un ritmo tranquilo y con la pelota pegada al pie? ¿O hecho una tromba y bajo persecución?

Si el delantero adelanta mucho la pelota, el portero puede salir disparado después del último toque para abalanzarse sobre el balón.

Si el atacante se aproxima sin apuro y con la pelota pegada al pie, el arquero puede adelantarse paso a paso, con las manos estiradas hacia el piso, cubriendo el remate que puede suceder en cualquier momento.

Y si viene en diagonal, el arquero debe cubrir el primer palo, pero intentando que el ángulo para el segundo poste sea lo más chico posible, con el fin de requerir casi un disparo perfecto del atacante.