El libro de la selva, una aventura que le habla a los niños hispanos

Mowgli es un extranjero acosado

El libro de la selva
Disney Studios

Las aventuras de Mowgli, el niño rescatado por una pantera, criado por lobos y mejor amigo de lobos, lleva más de cien años capturando la imaginación del mundo y de la mano de Disney vuelve a la pantalla grande en abril de 2016, en una versión extraordinaria que trae a la vida el mundo concebido por el escritor inglés Ruyard Kippling en The Jungle Book, o El libro de la selva.

La frescura de Neel Sethi


Cuando el director y actor Jon Favreau conoció a Neel Sethi, el joven actor que entonces tenía apenas 10 años jamás había hecho una película.

"Sentí que había conocido a Mowgli. Era un niño con el que me hubiese gustado ser amigo cuando era pequeño", afirmó en una entrevista con Hispanos de About.com en Español.

"Se trata de un chico que captura el espíritu de Mowgli", indicó Favreau, quien lo seleccionó entre centenares de pequeños que aspiraban a interpretar uno de los personajes infantiles más icónicos de planeta.

Sethi, quien en abril de 2016 había cumplido los 13 años, es hijo de una pareja de odontólogos de ascendencia india, quien le acompañaron durante la filmación y la gira promocional de la película. "Nunca nadie me había pedido un autógrafo", dijo el joven tras la entrevista.

Avances tecnológicos nunca vistos


Aunque Mowgli es encantador y el talento de Sethi deslumbra, la verdadera estrella de esta encarnación de El libro de la selva es la tecnología. "Sentí una gran responsabilidad porque sé cómo el público se siente en relación a esta película", indicó Favreau, quien tiene en su curriculum como director cintas tan diversas como Ironman 1 y 2,  Elf y Chef.

Para él era importante respetar el espíritu de Disney, el amor por los números musicales de la cinta de 1967, y crear una película que pudiera disfrutar toda la familia. "No fue fácil porque trabajé con tecnología que no conocía", reconoció.

Los efectos especiales desarrollados con una tecnología nueva de CGI le han dado a esta versión de El libro de la selva una sensación de documental de National Geographic, en el que se sabe que las cosas van a terminar bien, pero después de haber recibido una interesante dosis de realidad, que va mucho más allá de cómo funcionan las manadas y los alfa en la selva.

Trabajar en el vacío de los efectos especiales no es una tarea fácil para un actor experimentado, menos para uno que se estrenaba como Sethi. "Lo más difícil fue hacer las escenas emotivas", reconoció el pequeño, quien recuerda haber tenido que imaginarse que estaba perdiendo a su madre mientras debía recordar mover los dedos como si estuviese tocando a la loba Raksha, quien recibió la voz y las expresiones dela actriz keniana-mexicana Lupita Nyong'o.

"Fue difícil, pero muy divertido", señaló el adolescente, quien dice tener otros proyectos en el bolsillo, que prefirió mantener en privado.
 

El cine como espejo de las divisiones del país

Para Favreau, quien tiene una relación muy cercana con la comunidad latina tanto por su crianza en Queens, Nueva York, como la investigación que hizo en las cocinas de Estados Unidos para escribir, dirigir y actuar en su película Chef, asegura que su versión de El libro de la selva, puede ayudar a cerrar las heridas causadas por la contenciosa campaña preelectoral para la presidencia.

Uno de los mensajes de El libro de la selva es que cada quien puede pertenecer a un nuevo mundo si la comunidad lo abraza y le permite que aporte sus fortalezas. Un tema que llega a Estados Unidos en momentos en que los precandidatos presidenciales del partido republicano han optado por culpar de los males que sufre el país a los inmigrantes.

"Creo que historias que se cuentan de una forma en que se pueden generalizar los mitos y se cuentan de una manera amplia, pueden hacer que la gente se conecte con estos temas sin importar cuales su entorno o de dónde es. En el momento en el que todos nos ponemos de acuerdo en querer que le vaya bien a Mowgli y cuál es el mensaje de la película, creo que siempre hay una oportunidad de encontrar un punto de acuerdo. Poder entender y sentir empatía por lo que está pasando el otro", señaló el cineasta.

Esto sucede en especial con historias que tienen años, como El libro de la selva, que fue escrito por Kippling en 1894 como fascículos para una revista. "Estos temas (de exclusión) suceden en cada período (de la historia) por eso si se cuenta el mito adecuadamente nos ayuda a todos a conectarnos y a crecer como cultura", concluyó.


Una promoción especial para el público hispano

Cifras reveladas por Disney durante la edición de 2016 de Hispanizice, la conferencia de creadores de contenido en internet, revelaron que el porcentaje de público latino en las películas animadas de la empresa es superior en 8 por ciento al del resto de los grupos demográficos del país. "Es un mercado esencial para nosotros", señaló María Cecilia Toro, directora de publicidad multicultural de Disney.

Por ello, la compañía arrancó su campaña promocional de The Jungle Book  en Miami, con una visita a Despierta América y entrevistas con medios que difunden su información en español. Favreau ya ha confirmado que prepara El libro de la selva 2 y sin duda Disney seguirá mirando a su público más fiel y dedicado. El público hispano.