El legado del Rey Poeta, Netzahualcóyotl

Baño real de Netzahualcóyotl
Tina del Baño del Rey en el cerro de Tetzcotzinco. Foto por Martín Polanco / Creative Commons

El camino del Rey Poeta

La historia del Imperio mexica no habría alcanzado tal esplendor sin el protagonismo de personajes talentosos y visionarios como Netzahualcóyotl (1402-1472), rey de Texcoco, a quién se le dio el sobrenombre de Rey Poeta por su conocida virtud en el ejercicio de la Poesía y la Filosofía.

La adolescencia de Netzahualcóyotl, príncipe heredero del reino de Texcoco, transcurrió de manera accidentada; su padre, el rey Ixtlixóchitl, enfrentó la mayor crisis del reino al perder la guerra frente a sus enemigos tepanecas, cuyo monarca, Tezozómoc, añoraba la conquista de Texcoco para expandir su dominio hacia el norte del valle de México.

La derrota del padre de Netzahualcóyotl culminó de una manera trágica al ser asesinado frente a su propio hijo. Este acontecimiento marcó los siguientes años en la vida del joven príncipe quien se mantuvo como fugitivo, viviendo en el anonimato para evitar ser capturado por las huestes tepanecas.

Tiempo después, gracias a que su familia materna emparentó con la realeza mexica, Netzahualcóyotl obtuvo protección e inmunidad frente al asedio de Tezozómoc y pudo regresar para seguir su formación como guerrero de élite en los colegios destinados para la educación de la clase noble.

Poco a poco, Netzahualcóyotl, logró recuperar parte del reino perdido por su padre, su notable influencia en el seno del poder mexica le permitió recuperar su palacio en Texcoco, pero aquel territorio aún se encontraba dominado por los tepanecas, quienes no tuvieron otra alternativa más que aceptar el regreso del príncipe para no arriesgar su alianza con los aztecas.

Al morir el rey tepaneca, Tezozómoc, Netzahualcóyotl comenzó su plan para recuperar su reino; estableció poderosas alianzas militares con los aztecas y los pueblos vecinos cansados de la tiranía tepaneca. Después de un asedio militar de más de tres meses a Atzcapotzalco, capital de sus acérrimos enemigos, Netzahualcóyotl resultó victorioso y recuperó Texcoco.

A partir de este suceso, Texcoco floreció como uno de los lugares más idílicos del centro de México. La afición de Netzahualcóyotl por las artes y la botánica lo llevó a ordenar la construcción de edificios fastuosos, un zoológico de animales exóticos y jardines de excepcional belleza.

Legado de Netzahualcóyotl

El Rey Poeta  fue autor de uno de los proyectos hidráulicos más ambiciosos de la América precolombina, pues diseñó el acueducto que abastecía de agua dulce a la gran Tenochtitlán, así como el ingenioso dique de contención que puso fin a las inundaciones recurrentes en la capital azteca, propiciando la separación del agua dulce y salada de la parte oeste del lago donde se situaba el epicentro del imperio.

Uno de los vestigios más asombrosos que se conservan del legado de Netzahualcóyotl, considerado el mejor ingeniero de Mesoamérica, se encuentra en el cerro de Tetcotzinco, ubicado en el municipio de Texcoco, Estado de México.

En la ladera de este cerro, Netzahualcóyotl ordenó la construcción de un extraordinario palacio de recreo donde instaló su baño real. Mediante un sofisticado sistema de ductos, el agua proveniente de los manantiales de la sierra de Tlaloc llegaba a los estanques de contención, después se distribuía para el riego de los jardines sembrados en las terrazas de las colinas adyacentes, y finalizaba llenando las tinas circulares labradas en piedra donde el rey disfrutaba de un baño con una vista panorámica hacia sus dominios.

Se cree que además de servir como lugar de descanso para el rey y su familia, aquí se daban cita artistas e intelectuales cercanos a Netzahualcóyotl para entablar debates filosóficos.

La sabiduría del rey texcocano permitió una alianza militar duradera con el imperio azteca, lo cual, evitó que Texcoco se viera involucrado en guerras constantes, permitiéndole desarrollar una sociedad pacifista que se inclinaba más por las artes que por el expansionismo.

Hoy en día, Netzahualcóyotl aún es recordado y homenajeado por su gran liderazgo y sentido humanista a través de monumentos y ediciones de su poesía.

Zona arqueológica de Tetzcotzinco

Para visitar el baño real de Netzahualcóyotl, desde Ciudad de México toma la carretera México – Texcoco y sigue los señalamientos hacia Molino de Flores hasta llegar a los poblados de San Nicolás Tlaminca o San Dieguito Xochimanca.

Desde ambos lugares se llega a la zona arqueológica del cerro de Tetzcotzinco.

Horario: martes a domingo de 10 am a 5 pm

Entrada sin costo