El harén de Pickering

Las grandes astrónomas conocidas como las "calculadoras" de Harvard

El harén de Pickering
Las "calculadoras" de Pickering hacia 1890. De pie, Williamina Fleming y a su izquierda junto a la pared Antonia Maury. Dominio Público

Edward Pickering (1846-1919) fue un gran astrónomo estadounidense que como director de Harvard, se dedicó al estudio de los espectros estelares. Pero el análisis sistemático de las placas fotográficas resultaba una ardua y constante labor para la que requirió la ayuda de un equipo femenino del que surgirían algunas de las más grandes astrónomas de la historia.

Este grupo de mujeres se conoció como el "harén de Pickering" (enlace en inglés), que hoy se revela como un apelativo, aunque inocente, poco afortunado, sin embargo este ejemplo se señala como paradigmático para el fenómeno conocido en sociología e historia de la ciencia como "efecto harén" (enlace en inglés).

Este equipo es conocido ahora, por corrección política, como las "computadoras de Harvard" (también citadas como "calculadoras"), porque su trabajo es comparable con los modernos ordenadores y calculadoras.

El trabajo metódico de Williamina Flemming

Una de estas mujeres fue Williamina Fleming (1857-1911), maestra en Escocia, quien se había trasladado hasta América con su marido que la abandonó cuando quedó embarazada. Para mantener el hijo entró a servir como criada en casa de Pickering.

La oportunidad de Williamina llegó cuando Pickering aseguró que hasta su criada haría mejor el trabajo de análisis espectral que su ayudante titulado. Y tanto así fue que Williamina acabó encargándose del grupo de mujeres que Pickering contrató para esta labor constante y sistemática.

Por supuesto, en estas contrataciones subyacía un interés económico, ya que el trabajo femenino, como en casi todos los tiempos, estaba bastante peor remunerado que el masculino.

La labor de Williamina Flemming fue inmensa: descubrió 10 novas, 59 nebulosas gaseosas y más de 300 estrellas variables, pero el resto de compañeras en el mítico equipo científico no le fueron a la zaga en descubrimientos astronómicos.

Henrietta Swan Leavitt

Entre las mujeres que más destacaron debemos señalar a Henrietta Swan Leavitt (1868-1921), quien descubrió 2 400 estrellas variables a lo largo de su vida y 4 novas.

Fue propuesta para el premio Nobel en 1925, cuatro años después de su muerte, una concesión imposible a título póstumo.

En 1893 había comenzado como becaria (entonces simplemente voluntaria a cambio de créditos) en el Observatorio de Harvard que dirigía Pickering. Su trabajo consistía en estudiar placas fotográficas astronómicas para detectar estrellas variables. Once años más tarde, fue contratada y realizó un descubrimiento en la Nube de Magallanes sobre una inusual concentración de estrellas variables.

Años más tarde se conocerían como las Cefeidas, un cúmulo estelar que serviría a Edwin Hubble a desarrollar su teoría del universo en expansión y que cambió para siempre nuestra visión del universo.

Annie Jump Cannon y Antonia Maury

Annie Jump Cannon (1863-1941) fue otra gran astrónoma que destacó entre las "computadoras de Harvard". Estableció las pautas del catálogo espectral para las estrellas, clasificando los espectros para más de 225.000 estrellas del catálogo Henry Draper. Fue la primera mujer nombrada Doctor Honoris Causa por la Universidad de Harvard en 1925. Con su nombre se otorga un premio anual a las mujeres que se distinguen por su contribución a la astronomía.

Antonia Maury (1866-1952) por su parte estableció las subdivisiones espectrales con lo que se enfrentó a su jefe, Edward Pickering, que le costó abandonar el grupo de Harvard en 1896 para seguir sus propias investigaciones en las que destacó ayudando a establecer la astrofísica estelar moderna.