El francotirador paciente, de Arturo Pérez-Reverte, reseña

Un thriller sobre el mundo del grafiti

El francotirador Paciente, de Arturo Perez-Reverte
Alfaguara

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Con 24 novelas publicadas a partir de 1986, Arturo Pérez-Reverte se ha convertido en uno de los escritores de best sellers de habla hispana más prolífico en la actualidad. La saga del capitán Alatriste, por ejemplo, ha sido muy popular entre los lectores de este género. Su más reciente obra, El francotirador paciente, publicada a fines de 2013, se aparta de sus personajes y temas usuales, para sumergirnos en el particular ambiente de los artistas del grafiti, como explicamos en este corto pero conciso resumen.

El argumento de El francotirador paciente, de Arturo Pérez-Reverte

Alejandra Varela, Alex, es una experta en arte moderno; con sus 34 años y más de 10 en su profesión, es una excelente scout, es decir, alguien que se dedica a descubrir por encargo a nuevos y prometedores artistas.

Alex es contratada por Mauricio Bosque, un editor de libros de arte lujosos, para que encuentre a un artista y le proponga que acepte la publicación de un catálogo completo de sus obras. El asunto es que no se trata de un artista cualquiera. Sniper (su nombre artístico, que significa francotirador en inglés) no es un pintor o escultor convencional: es un grafitero, tal vez el más famoso o lejendario, conocido además por impulsar acciones colectivas no aprobadas por la policía.

Pero lo más complicado aún es que Sniper, que muy pocas personas han llegado a conocer personalmente, se encuentra literalmente desaparecido, por lo que el encargo convierte a Alex, más que en una scout, en una verdadera detective.

Por cierto, a lo largo de la novela, a través de las conversaciones de Alex con varios artistas del gratifi, Pérez-Reverte nos revela no sólo datos sobre Sniper, sino, especialmente, los secretos de este arte tan particular, y la esencia vital de quienes se dedican a él.

Se preguntarán qué convierte a este best seller en un thriller.

Precisamente que, con ocasión de una de esas performances colectivas ilegales, el hijo de un rico empresario, de apellido Bicarrués, muere. El padre culpa a Sniper de este hecho y decide poner precio a su cabeza. Esta es una de la razones de que el artista haya decidido esfumarse.

De esta forma, mientras Alex emprende la búsqueda de Sniper por distintas ciudades europeas (entre ellas Madrid, Lisboa, pero, sobre todo, Nápoles), sentimos la presencia oculta de quien también persigue a este escurridizo personaje, pero con fines muy distintos, y la tensión que genera dicha persecución.

Si reveláramos lo que ocurre al final de la novela, es decir, en qué términos tanto Alex como Bicarrués logran sus objetivos, arruinaríamos su lectura. Sólo podemos adelantar que ésta da un giro conclusivo que algunos pudiesen considerar como exagerado.

Lo resaltante de El francotirador paciente, de Arturo Pérez-Reverte

Fundamentalmente, lo que más llama la atención de El francotirador paciente es el trabajo de investigación de Pérez-Reverte sobre el tema del grafiti y los grafiteros, como una especie de sub-cultura, de tribu urbana, con sus códigos éticos y valores particulares. Es un esfuerzo enjundioso y muy detallado.

El autor insiste, además, en una crítica a la comercialización del arte, especialmente moderno, al mercantilismo y mediatización que se ha impuesto en estos años, y que nos recuerda el tema principal de El mapa y el territorio, de Michel Houellebecq.

El estilo y la técnica de El francotirador paciente, de Arturo Pérez-Reverte

Como en sus novelas anteriores, utiliza estilo muy de best seller: una narración casi siempre en primera persona, directa, explosiva. Pérez-Reverte no es muy de metáforas complejas ni de emplear anacronías (vueltas al pasado o menciones al futuro), por ejemplo, aunque la pureza y precisión del lenguaje continúa siendo una característica de quien, además, es académico de número de la Real Academia Española.

Para quienes no sienten una particular atracción por el grafiti como arte o forma de vida, o incluso para quienes gustan de los best sellers como forma de entretenerse y pasar el tiempo, pudiera decirse que El francotirador paciente, de Arturo Pérez-Reverte no logra captar la atención con la misma intensidad que otras novelas del mismo autor, como en el caso de la saga del capitán Alatriste, por ejemplo.