El Disco de Oro (The Golden Record) que viaja en las naves Voyager

Murmullos de la Tierra para inteligencias extraterrestres

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Cubierta con diagramas del Disco de Oro. NASA

Una de las ideas más optimistas de la exploración espacial fue enviar un mensaje a posibles receptores estelares o en el futuro. Se probó con las naves Pioneer 10 y 11 que incluían unas placas pequeñas de metal con datos que permitieran a una inteligencia alienígena conocer el tiempo y origen de los objetos.

Cuando se puso en marcha la misión de las naves gemelas Voyager, que escaparían al sistema solar, se pensó en adosar sendos discos reproducibles de 12 pulgadas (30 cm) chapados en oro de cobre que contuvieran sonidos e imágenes de todas las culturas del planeta.

Fran Drake, uno de los impulsores del proyecto, contaba en el libro Murmullos de la Tierra que toda la idea del disco se fraguó en 1969 en Arecibo, Puerto Rico tras un comentario entre astrónomos de que la nave Pioneer 10 ganaría velocidad para escapar del sistema solar viajando indefinidamente hasta las estrellas, una ocasión ideal para enviar un mensaje a unas supuestas inteligencias cientos de años en el futuro o tal vez para alguna cultura alienígena. Idea que Carl Sagan (1934-1996) apoyó inmediatamente y trasladó a la NASA que primero probó con las sencillas placas del Pioneer para volcarse en un proyecto más ambicioso que sería The Golden Record (Disco de Oro) de las Voyager, nuestro embajador en las estrellas.

Como escribió Carl Sagan “el lanzamiento de la botella en el océano cósmico dice algo muy esperanzador sobre la vida en este planeta”.

El Disco de Oro

Así que la genial y mediática idea de una cápsula del tiempo para cualquier época en el futuro fue puesta en marcha por Carl Sagan quien dirigió un comité para la selección del contenido.

La idea de usar un disco fonográfico, que partió del radioastrónomo Fran Drake, se escogió por resultar una tecnología sencilla y de fácil reproducción, además de que se conservaría mucho tiempo en el futuro, más que la nave y posiblemente más que la vida sobre la Tierra.

Se seleccionaron imágenes, músicas, palabras y sonidos naturales.

El disco contenía también mensajes impresos de los entonces presidente estadounidense Jimmy Carter y el Secretario General de la ONU, Kurt Waldheim y saludos de personas en 55 idiomas.

Sonidos e imágenes en el Disco de Oro

Cada registro se conserva en una chaqueta protectora de aluminio con un cartucho y una aguja, con grabados en lenguaje simbólico para reproducir el disco con detalle sobre el origen del mismo.

Las imágenes se codificaron de forma analógica y el audio podía reproducirse a 16 revoluciones por minuto (rpm). Los saludos abarcan alfabéticamente desde el acadio-sumerio, uno de los idiomas más antiguos del mundo, hasta el wu, un dialecto chino actual.

En la cubierta se grabaron instrucciones para reproducirlo con dos objetos, una cápsula y una aguja que se situaron dentro de la nave, pero cerca del disco.

Murmullos de la Tierra

En 1978, Carl Sagan y el resto de colaboradores del proyecto publicaron el libro Murmullos de la Tierra, sobre el mensaje interestelar del Voyager. Hubo una edición española de editorial Planeta en 1985.

El libro resulta una delicia porque describe la generación y puesta en marcha de este proyecto tan imaginativo. Como se explica en el prefacio, el libro “da cuenta de por qué lo hicimos, de cómo seleccionamos este repertorio, y del contenido concreto del disco”.

Una edición que se puso a la venta con un disco que recogía los mismos contenidos que el que viaja a las estrellas, resultó un enorme éxito y se encuentra actualmente agotado. Incluso resulta difícil encontrar un ejemplar de segunda mano.

La Música de las Esferas en el Disco de Oro

En el Disco de Oro que portan las naves Voyager, que ya ha escapado del Sistema Solar, la primera pieza que se incluyó fue la Música de las Esferas, una composición basada en la idea de Kepler de que los planetas al moverse en sus órbitas crean notas musicales que juntas componen la Harmonices Mundi, la música de las esferas.

A finales de los años 60 del pasado siglo, mediante una computadora en los laboratorios Bell Telephone, el compositor Laurie Spiegel, en colaboración con científicos de la Universidad de Yale, creó una obra musical en la que el tono más alto representa el movimiento de Mercurio alrededor del Sol, visto desde la Tierra, y la frecuencia más baja representa el movimiento orbital de Júpiter.

La combinación de frecuencias entre los planetas exteriores, que giran más lentamente alrededor del Sol y los rápidos movimientos de los planetas inferiores componen una secuencia extraña, pero hermosa.

¿Dónde puedes escuchar el Disco de Oro?

Este enlace te permite acceder a todos los sonidos incluidos en pista de audio.

Para una explicación sobre los diagramas que contiene sigue este enlace. En este otro link dispones de una explicación de los diagramas del disco en español.

Imagen: El Disco de Oro (The Golden Record) a bordo de la Voyager. Crédito: NASA.