El desamor en el matrimonio

La violencia en una relación de pareja tiene múltiples facetas

Kris Krug for Flickr

La violencia en una relación de pareja tiene múltiples facetas. Una de ellas es la violencia emocional. Este tipo de violencia es la que no nos deja heridas físicas pero sí nos hiere profundamente por dentro, en el alma, la autoestima y la confianza en nosotros mismos.

Una de las formas de violencia emocional es el desamor. Millones de personas viven hoy atrapadas en relaciones de pareja que son solo una cáscara, un escenario vacío de amor.

Esto es un error inmenso. El amor, la relación de pareja hay que gozarla, no padecerla. Nadie está obligado a permanecer junto a aquel que no quiere. Sin embargo, muchos lo hacen. ¿Por qué?

La resignación fatal

Las mujeres son más vulnerables que los hombres a la violencia por desamor, aunque no son las únicas. Una persona que se siente descalificada y desvalorizada por su pareja, entra en un estado de acostumbramiento después de un periodo en el que ve cómo sus protestas o intentos por ser valorado, desaparecen. Este estado de acostumbramiento es muy perjudicial. El que se acostumbra a no ser amado o valorado pierde la fe en sí mismo y comienza a no quererse. Lo que sigue es una probable depresión y estado de estrés emocional.

Al sentirse menos que el otro, comienza el pánico a ser abandonado. Eso lleva a un sometimiento que profundiza todavía más el sentimiento de ser inferior o merecedor de amor.

El miembro de la pareja que sufre desamor es capaz de hacer cualquier cosa porque el otro le preste atención, la relación se vuelve tóxica y viciosa.

No es solo el "sometido" el que se enferma en la relación. El otro miembro siente que el ambiente es asfixiante y su compañero depende de cada una de sus reacciones u opiniones.

Esta dependencia servil comienza a desagradar profundamente, y se produce un alejamiento aún mayor, lo que dispara en el sometido más angustia, más sometimiento y más presión para la relación.

Imaginemos una situación para ejemplificar el desamor y sus consecuencias: una mujer se siente sola o no está satisfecha consigo misma, o simplemente tiene un problema que quiere compartir con su esposo. Su relación de pareja no es buena, suele ser descalificada y minimizada por su esposo. Aun así desea compartir su problema con él, aunque lo hace estresada porque sabe cuál será la reacción de su compañero. Entra voluntariamente en la rueda que seguirá. Ella intenta la comunicación y él la ignora, la rechaza, la ofende o le grita y se enoja. Puede responderle con insultos, descalificaciones o silencio. Ella, temerosa de ser abandonada, de "cansar" al otro, se aguanta el maltrato emocional. Pero acumula resentimiento, ira y tristeza. Esto pasa sucesivas veces, ella se descontrola, el agrede, ella calla. Hasta que, al final, ella ya no cuenta más y se resigna al silencio para siempre. Se condena a la soledad del desamor dentro de una relación que, puertas para afuera, puede parecer muy normal. No ha habido agresión física, pero esta mujer está devastada.

¿Qué hay que hacer ante una situación de maltrato emocional?

1. Lo primero es tomar conciencia de que se está siendo maltratado y no minimizarlo por la ausencia de golpes físicos. Así como el amor nos da vida y nos alimenta, el desamor es una auténtica tortura. El desamor enferma, destruye la dignidad y la capacidad de las personas.

2. Plantear ayuda profesional individual y terapia de pareja. Entre los dos, si realmente queda amor para recuperar, se puede salir del círculo vicioso. Se necesitarán recuperar el respeto, la confianza y la ternura.

3. Si ya no hay amor verdadero, habrá que pensar en disolver la pareja y atravesar el duelo. El fin del amor no desamor, es el fin de ESE amor, pero no de la capacidad de amar. El desamor es una enfermedad que hay que curar o extirpar.