El derecho a portar armas

Segunda enmienda de la Constitución

Dramatización de una batalla contra los seinoles en Florida
Adriana Collado

El derecho a portar armas está establecido en la Segunda Enmienda de la Constitución de Estados Unidos, aprobada por el Congreso en 1789, y que pasó a formar parte de la Carta Magna en 1791 cuando el estado de Virginia ratificó 10 de las enmiendas propuestas.

Desde entonces, se han dado discusiones políticas acerca de la interpretación de esta enmienda:

“Una Milicia bien regulada, siendo necesaria para la seguridad de un Estado libre, el derecho de las personas a portar armas, no debe ser infringido”.

Segunda enmienda constitucional.

Lea el texto original en inglés..

Origen de la Segunda enmienda constitucional

La enmienda fue incluida como respuesta a discusiones respecto a si se debían mantener las armas en poder de la Milicia, una fuerza armada formada por los ciudadanos que combatieron al ejército británico en la Revolución Americana.

Desde la época de los primeros asentamientos británicos los colonos formaron grupos locales de soldados a tiempo parcial para defenderse de los indígenas o para garantizar el orden público y el cumplimiento de las leyes. Aunque en varios periodos estos grupos de civiles armados no fueron tan eficaces como las tropas británicas, aun así, siempre se mantuvo con orgullo el concepto del ciudadano soldado.

En la memoria histórica de la generación que fundó la nación, estaban grabados los abusos de las tropas británicas en las colonias y quedaba aún la preocupación por los enemigos en tiempos de paz.

Confiaban en las milicias como un medio de evitar abusos del gobierno, en momentos en que los diferentes estados se unificaban bajo un poder federal. Una milicia bien regulada era una fuerza disponible en caso de emergencia contra un poder superior, ya fuera este el mismo gobierno.

Algunos políticos no estaban de acuerdo en el papel de la Milicia.

Entre ellos Alexander Hamilton, quien pensaba que el gobierno federal siempre tendría más recursos para un ejército de militares altamente entrenados, por encima de una milicia de civiles.

Pero otros vieron en el mantenimiento de las Milicias una garantía de libertades civiles.

 

Debates y opiniones

Estas son algunas ideas expresadas por los padres fundadores a lo largo de los debates e intercambios de opiniones que rodearon la escritura y ratificación de la Constitución.

“A uno le gusta tener armas, aunque espera nunca tener ocasión de usarlas”. Thomas Jefferson en carta George Washington, 1796.

“Las constituciones de la mayoría de nuestros estados establecen que todo el poder es inherente al pueblo; que lo deben ejercer por ellos mismos, en todos los casos en que se consideren competentes […] o que deben actuar a través de representantes, elegidos de forma libre y en igualdad de condiciones; así como es su derecho y deber estar armadas en todo momento. Thomas Jefferson a John Cartwright, 1824.

“Ningún hombre libre debe ser privado de portar armas”. Thomas Jefferson, boceto de la Constitución de Virginia en 1776.

“Aquellos que renuncian a libertades esenciales para obtener una seguridad temporal no merecen ni libertad ni seguridad”.

Benjamin Franklin, 1759.

“[La Constitución garantiza]la ventaja de estar armados, que Estados Unidos posee por encima de otras naciones, donde los gobiernos temen confiar en las personas armadas”. James Madison.

“Suponer que las armas en manos de los ciudadanos, son para ser usadas a su propia discresión excepto en su autodefensa, o bajo las órdenes de ciudades, condados o distritos de un estado, es demoler cada constitución y dejar que caigan las leyes, que ningún hombre pueda disfrutar las libertades y es la disolución del gobierno. La ley fundamental de las Milicias es que sean creadas, dirigidas y comandadas por las leyes y siempre para sostener las leyes”. John Adams,(1787-1788).