El cuerpo astral y la liberación de esquemas emocionales limitantes

Cómo podemos sanar, transformar y trascender

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  • El cuerpo astral posee un aura que brilla en forma de óvalo y que se extiende varios metros alrededor de nuestro cuerpo físico. Su aura irradia cualquier cambio en nuestro ánimo, de manera que por lo general está en transformación. Sentimientos de amor y alegría proyectan una luz clara y luminosa, mientras que los sentimientos negativos pueden generar la aparición de nubes oscuras a nuestro alrededor. El aura emocional, con nuestras emociones pasajeras y marcas emocionales reprimidas o que hemos ido acumulando y transformando en sistemas de creencias, constituye la energía con la que nos comunicamos con el entorno, que se proyecta desde los chakras y, en menor medida, desde los poros.
    • Dicho cuerpo energético guarda nuestros asuntos emocionales, que si no son resueltos, serán transmitidos a nuestra siguiente vida. No solo esto: de manera significativa, la determinarán. El cuerpo astral continúa existiendo en conjunto con el cuerpo mental y el espiritual, por lo que tendremos que lidiar con patrones emocionales negativos (sentimientos de soledad, rechazo, falta de autoconfianza, miedos, envidias, rencores) hasta que estos sean superados. Este campo de energía es muy poderoso porque determina muchas veces la forma como vemos el mundo y nuestra experiencia vital, al estar tan relacionado con las cuestiones del ego y por tanto a nuestra relación en el mundo, la relación con nosotros mismos y con nuestros patrones mentales.
    • Este mensaje inconsciente que enviamos al mundo atrae energías similares. Por esto se afirma que las limitaciones vienen desde dentro. Nuestro entorno y experiencia es un reflejo de nuestra mente y emociones (pensamientos, afirmaciones, creencias, sentimientos y patrones emocionales), que están ligados. Mientras no se rompa el ciclo entre el mensaje que transmitimos y la respuesta exterior, que confirma y refuerza los patrones emocionales y creencias subsecuentes, nuestra visión del mundo, además de nuestra propia vida, va a obedecer a unas emociones inconscientes y que controlan nuestra vida.
      • Paradójicamente, pensamos que somos víctimas de unas circunstancias y no nos empoderamos con la capacidad de transformar nuestra vida, cambiando nosotros mismos. Esta es nuestra tendencia más común: nuestra mente ha sido programada desde que somos muy niños con un sistema de creencias y unos conceptos determinados, que vienen de nuestra formación cultural, nuestra experiencia familiar y en gran medida en nuestras primeras experiencias. Las emociones sin resolver escapan a la mente y luchan por mantenerse vivas y por afianzarse en cada oportunidad.
        • Debido a que se ha vuelto la única forma posible de pensamiento para nosotros, la consideramos una verdad. Y como encima encontramos respuestas energéticas que las alimentan, y que hace que nos encontremos repetidamente en la misma situación, creemos que nosotros o el mundo es esto o aquello. Una transformación de la mente comienza por una sanación de nuestras heridas emocionales y una reprogramación de nuestros patrones mentales.
        • Cómo sanar bloqueos que nos condicionan
        • La mayoría de bloqueos emocionales se encuentran a la altura del tercer chakra, la rueda energética del plexo solar, pues es allí donde procesamos las emociones nuevas. Sin embargo, para adquirir conciencia de nuestros esquemas de pensamiento, emociones o creencias, y para discernir si nos acercan a nuestro ser infinito y a la fe (a los que se asocian sentimientos expansivos de amor, confianza, gratitud, compasión, disfrute), debemos sintonizarnos con el sexto chakra.
        • El desarrollo de una visión universal nos da la facultad de ir más allá de nuestros asuntos personales y de ver con lucidez y objetividad nuestros estados interiores. Comenzamos a identificar y a observar sin juzgar ni involucrarnos en nuestros procesos psicológico- emocionales. Estaremos mas cerca de las funciones intuitivas de la mente, liberadas del ego, y el cuerpo astral comienza a vibrar en su frecuencia más alta posible, en conjunto con el cuerpo espiritual, limpiando la memoria emocional negativa que nos permite sanar de manera definitiva.