El Camino de Santiago

¿Cuál es el milagro del Camino de Santiago?

Catedral de Santiago de Compostela
Catedral de Santiago de Compostela. © Creative Commons Attribution-Share Alike 3.0 Unported license

Cada año, miles de peregrinos se encaminan desde varios puntos de Europa en una ruta que desde la era medieval ha sido una de las más populares peregrinaciones en el mundo cristiano. El Camino de Santiago ha existido por miles de años y, al igual que la peregrinación a Roma o Jerusalem, promete al peregrino una indulgencia plenaria, o la remisión ante Dios de la pena temporal por los pecados ya perdonados.

Al final del camino se llega la Catedral de Santiago de Compostela, donde tradicionalmente se cree que se encuentran los restos de Santiago Apóstol.

Historia del Camino

Según una leyenda, Santiago Apóstol había pasado un tiempo predicando en la Península Ibérica. Cuando murió, sus hermanos mandaron su cuerpo al lugar donde había predicado el cristianismo, pero el barco naufragó y el cuerpo cayó al mar. Sin embargo, no se perdió, sino que llegó a la orilla cubierto de cochas marinas.

Años más tarde, un pastor vio una intensa luz en el lugar donde hoy se encuentra la Catedral de Santiago de Compostela. Luego de esta visión, al arzobispo le fue revelado que en ese lugar se hallaban los restos de Santiago Apóstol.

Parte de la leyenda cuenta que en los tiempos de la invasión musulmana la gente del lugar prometió que si lograban sacar a los moros de España, darían una ofrenda a Santiago en agradecimiento por su ayuda en la batalla.

Cuando los moros fueron expulsados de España, comenzaron rumores de que Santiago había luchado a caballo y con una espada al frente de las tropas cristianas. Alfonso II, rey de Asturias, mandó construir una iglesia con el altar localizado donde el pastor vio la luz y donde se piensa que reposan los restos del apóstol.

Esta leyenda se hizo popular por Europa, y ya en el siglo 8 aparecen récords de visitas al santuario de Santiago de Compostela. Se volvió costumbre llevar una concha como recuerdo de la peregrinación.

En el siglo 12, el Papa Calixto II concibió una guía oficial del Camino llamada Codex Calixtinus. Esta guía inspiró a peregrinos de áreas más alejadas de Europa a llegar a Santiago.

Significado espiritual de El Camino

En el libro El ángel perdido de Javier Sierra, el padre Benigno Fornés le explica a Julia Álvarez el significado espiritual de la Ruta Jacobea del Camino:

"Esos fieles encaraban su ruta en los frondosos Pirineos, rodeados de vegetación y agua, trasunto perfecto de la infancia. Después, con el correr de los días, iban madurando adentrándose por terrenos más llanos, tierras fértiles de La Rioja o Aragón, que evocaban la adolescencia y la plenitud. Y al entrar en Castilla todo ese esfuerzo se convertía en polvo. La sequedad y aspereza del Camino al atravesar Burgos o León eran la encarnación ideal de la vejez y de la muerte, recibiendo los peregrinos una lección impagable sobre la fugacidad de la existencia. Pero Julia, al llegar a León ellos sabían que aún les quedaba un trecho más que recorrer. El del Paraíso. Entusiasmados, cruzaban por O Cebreiro y entraban en la Galicia exuberante, rica en árboles y torrentes. La atravesaban asombrados hasta alcanzar Santiago y aquí, después de casi ochocientos kilómetros a pie, justo en este lugar en que nos encontramos ocurría el gran milagro."

Los peregrinos, según la ficción de Sierra, veían una representación en piedra de la transmutación y ascensión del Señor a los cielos. Quien recorría el Camino adquiría en carne propia la sabiduría de la vida eterna, aunque no encontrara a Jesús ascendido sino el Pórtico de la Gloria que desde hace siglos presenta a los peregrinos sus escenas del Apocalipsis. Son el recorrido y las experiencias que enfrenta el peregrino lo que le otorgan la sabiduría.

El Camino de Santiago sigue ofreciendo hoy en día los milagros de una peregrinación del alma: una jornada difícil y llena de tropiezos; dejar ir el peso literal y metafórico cuando se va dejando en el camino todo aquello que se vuelve inútil; y la realización de que se ha logrado llegar a una meta. Como en la vida, la recompensa se encuentra en las lecciones de la ruta hacia el interior del ser.