El adolescente y sus hermanos

Cómo conseguir que mantengan una buena relación

Los conflictos con los adolescentes pueden ser aún mayores en las familias en las que hay hermanos más pequeños. Y es que algunos padres se preocupan cuando comienza ese periodo de rebeldía y de malos humores que caracteriza a la adolescencia por su posible efecto en sus otros hijos.

Alejamiento de la familia
Cómo es su relación con los hermanos
  • Diferencia de edades. Los más cercanos en edad suelen estar más unidos pero también rivalizan mucho más entre ellos.
  • Sexo. Generalmente los hermanos se llevan mejor con los del mismo sexo.
  • La personalidad. El diferente carácter de los hijos hará que se lleven mejor cuando las personalidades sean más afines.
  • Aficiones. Compartir una misma afición puede unir mucho a los hermanos.
  • Educación. Las familias en las que los padres hacen un esfuerzo para que sus hijos tengan una buena relación entre ellos suelen conseguir resultados excelentes.
Cómo se puede mejorar esa relación
  • Una parte de la tarea de la escuela para casa
  • acompañarlos una vez a la semana a alguna de las actividades extraescolares
  • Hacer de cuidadores de los más pequeños cuando los padres salgan.
La importancia de la responsabilidad
Incluir a los adolescentes en algunas confidencias

También podemos aprovechar esas nuevas responsabilidades sobre sus hermanos para hablar con ellos sobre estos. Si hay algún problema con alguno de los hijos pequeños o alguna cuestión que nos preocupa, podemos aprovechar y charlar sobre ello con los hijos mayores. Eso les hará entender también que están adquiriendo un nuevo papel en la familia y que ese nuevo papel tiene asociadas algunas obligaciones nuevas. Es bueno no plantear esas cuestiones a los adolescentes como si ellos las tuvieran que resolver sino más bien como hermanos mayores que pueden estar al tanto de algunas de nuestras preocupaciones y cuya opinión nos importa. Es decir, no se trata de pedirles consejo o de obligarles a asumir funciones paternales sino de contar con ellos para que la familia funcione y hacer que vayan asumiendo su nueva realidad cada día más alejada de la infancia.