El 4-4-2

La formación preferida de los entrenadores

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El ida y vuelta del volante externo es fundamental en el 4-4-2. Getty Images

Una de las formaciones más empleadas por los técnicos es el 4-4-2. La versión actual de esta formación aporta solidez en el mediocampo y desequilibrio por las bandas a través de los desbordes de volantes externos y las subidas de laterales.

La formación, además, aporta flexibilidad para volverse más ofensiva (4-3-1-2) o más cautelosa (4-4-1-1), de acuerdo con las circunstancias del partido. Por eso se considera que es la formación más equilibrada, y por ende la más usada, del fútbol mundial.

 A continuación, las distintas funciones que cumplen los integrantes de todas las líneas del equipo.

Defensa

En la zaga del 4-4-2, los centrales juegan escalonados: uno tomará al centro delantero y el otro jugará libre más atrás, y saldrá a cortar cuando un rival supere con la pelota la línea del mediocampo.

Este defensor más retrasado tendrá la responsabilidad de adelantar la última línea para dejar al otro equipo en fuera de juego, cuando vea la posibilidad de usar ese recurso. 

Los laterales tienen libertad para subir de a uno a la vez, aprovechando que alguno de los cuatro volantes puede retrasarse para rearmar la línea de cuatro. Pero su principal responsabilidad es cubrir las espaldas de los volantes externos, por donde pueden transitar delanteros, volantes o laterales rivales.

Mediocampo

Los cuatro volantes cubren el ancho de la cancha, aunque no necesariamente juegan en línea. Los dos centrocampistas, o pivotes, pueden escalonarse o repartirse el ancho del mediocampo: uno que cubra del centro a la derecha, y otro del centro a la izquierda.

En este caso, los volantes externos tienen más libertad para atacar, convirtiéndose casi en punteros tradicionales que desbordan sobre las bandas y tiran el centro para el atacante que se encuentra en el área. También tienen la responsabilidad de llegar a posiciones de gol.

Asimismo, deberán retroceder con las subidas de los laterales rivales, sobre todo si se trata

En cambio, si uno de los dos pivotes se adelanta lo suficiente para convertirse en enganche –y convertir la formación en un 4-3-1-2–, entonces los volantes externos deberán cerrarse en torno al único volante de corte para ayudar en la recuperación del balón.

Los volantes externos, además, serán los responsables de relevar a los laterales cuando estos pasan al ataque. Una alternativa es que un zaguero releve al lateral más cercano, mientras que uno de los centrocampistas retrocede para ocupar el puesto del zaguero.

Delantera

Hay varias maneras en que los dos delanteros de esta formación de pueden dividir la línea de ataque para no chocar ni robarse espacio, aunque está claro que al menos uno de ellos, el más adelantado, debe ser un goleador capaz de aguantar la pelota:

Uno por adentro, uno por afuera: un centro delantero ronda el área rival permanentemente, mientras que su compañero busca desbordar por las puntas para habilitarlo con centros.

Dos tanques: al igual que el doble pivote del mediocampo, dos centro delanteros pueden convivir  dividiéndose el ancho del ataque, o saliendo uno del área cuando entra el otro. No obstante, queda latente la posibilidad de que dos jugadores de características similares no puedan complementarse.

Atacante con mediapunta: la última opción es que uno de los dos delanteros tenga características de volante de creación y juegue a espaldas del centro atacante, con la responsabilidad principal de habilitarlo.