Textos dramáticos

Ejemplos de obras de teatro

Un texto dramático es una pieza teatral que existe en un tiempo y un espacio determinado; en este la historia se desarrolla a través de diálogos entre personajes y la puesta en escena. Usualmente, la narración está cargada de pena, conflicto y drama.

Estos tipos de texto pertenecen a uno de los tres grandes géneros de la literatura (los otros dos son la épica o la narrativa y la lírica o poesía). Un texto de esta clase es una pieza literaria escrita que tiene como fin ser representada en un escenario y, a diferencia de la novela o la poesía, necesita de estar en un escenario para cobrar vida. Aún así puede, por supuesto, ser leída y suscitar también otra serie de emociones en el lector.

El texto dramático es una pieza teatral en la que intervienen tres partes fundamentales antes de su representación: el autor, los actores y el director. Aquí el autor le cede su voz a los actores, quienes representan la historia, y el director es quien pone en escena la historia y le da vida a través de vestuario, escenografía, iluminación, música y efectos de sonidos, y la dirección que le da a los actores.

El texto es dramático per se porque comparte características del drama y la lírica, y en él, en papel o actuado, suceden historias en las que el espectador está en vilo en su silla, curioso de qué va a suceder a continuación. Este género abarca obras de comedia, tragedia y drama.

La siguiente lista contiene cuatro ejemplos de textos dramáticos de diferentes autores y de diversas épocas de la literatura.

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Relieve en bronce que representa al "Alcalde de Zalamea". Luis Garcia/flicrk

Salen REBOLLEDO, la CHISPA, y algunos SOLDADOS

REBOLLEDO: ¿Cuerpo de Cristo con quien

de esta suerte hace marchar

de un lugar a otro lugar

sin dar un refresco!

TODOS: ¡Amén!

REBOLLEDO: ¿Somo gitanos aquí,

para andar de esta manera?

¿Una arrollada bandera

nos ha de llevar tras sí

con una caja ... Sigue leyendo »

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El escritor español Benito Peréz Galdós. amon Casas i Carbó - Museu Nacional d'Art de Catalunya

Escena II

AGUADO: Felices, señores y milores. ¿Han visto ustedes los periódicos de la tarde?

VILLALONGA: ¿Qué hay? ¿Qué ocurre?

AGUADO: ¿Se han enterado ya de los escándalos del día? (Mostrando un periódico.) Otra irregularidad muy gorda en Cuba; pero muy gorda. Ya lo dije: de la remesa de empleados que mandaron allá hace tres mesas, ¿qué otra cosa podía esperarse?

VILLALONGA: Ínclito Aguado, calma, calma, filosofía. Coge la primera piedra, amenaza con ella; pero no la tires.

AGUADO: Yo sostengo que ni esto es país, ni esto es patria, ni esto es Gobierno, ni aquí hay vergüenza ya. Pues digo: lo mismo que ese otro gatuperio, el crimencito de la calle del Pez; la curia vendida, y dos personajes de cuenta amparando a los asesinos.

INFANTE: Señor de Aguado, ¿también usted se empeña en ser vulgo, o en parecerlo?

AGUADO: Amigo Infante, usted es un ángel de Dios, que ha pasado su juventud en el inocente retiro de Orbajosa, a honesta distancia del mundo, que no conoce. Heredó usted una fortuna; hiciéronle diputado con un par de golpes de manubrio de la maquinilla de Gobernación; no ha vivido, no ha luchado; no conoce de cerca, como nosotros, la podedumbre política y administrativa ... Pues yo les juro a ustedes que, si Dios no lo remedia, llegará día en que, cuando pase un hombre honrado por la calle, se alquilen balcones para verle. Sigue leyendo »

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Romeo y Julieta. Por Frank Dicksee. Wikimedia

Entran SANSÓN y GREGORIO, de la casa de los Capuletos, armados con espada y escudo.

SANSÓN: Gregorio, te juro que no vamos a tragar saliva.

GREGORIO: No, que tan tragones no somos.

SANSÓN: Digo que si no los tragamos, se les corta el cuello.

GREGORIO: Sí, pero no acabemos con la soga al cuello.

SANSÓN: Si me provocan, yo pego rápido.

GREGORIO: Sí, pero a pegar no te provocan tan rápido.

SANSÓN: A mí me provocan los perros de los Montescos.

GREGORIO: Provocar es mover y ser valiente, plantarse, así que si te provocan, tú sales corriendo.

SANSÓN: Los perros de los Montescos me mueven a plantarme. Con un hombre o mujer de los Montescos me agarro a las paredes.

GREGORIO: Entonces es que te pueden, porque al débil lo empujan contra la pared. Sigue leyendo »

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Florencio Sánchez. Wikimedia

SEÑORA DÍAZ y CRIADA

SRA. DE DÍAZ: (En traje de calle.) Juana. Avise a la niña que van a dar las nueve. Que se apure.

CRIADA: Está bien. (Suena un timbre.)

SRA. DE DÍAZ: ¿El señor se ha levantado?

CRIADA: No sé, señora.

SRA. DE DÍAZ: Toda la mañana ha estado sonando la campanilla. ¿Por qué no ha subido Manuel? ¿No está en casa?

CRIADA: No sé, señora.

SRA. DE DÍAZ: Vaya a buscarlo en seguida. ¡Ah! Bájeme los guantes que están sobre la mesita del tualé.

CRIADA: Señora; no puedo hacer tanta cosa a la vez.

SRA. DE DÍAZ: Lo que no debe hacer usted es contestar.

CRIADA: (Mutis.)

SRA. DE DÍAZ: (Se vuelve hacia un espejo y corrige la posición de su sombrero.) Sigue leyendo »