Efectos del frío en la salud del corazón

Durante el invierno aumentan las muertes por causas cardíacas

Cómo afecta el frío al corazón
En invierno aumenta el número de muertes por causas cardíacas. Kathrin Ziegler | Getty Images

Aunque todavía no se conocen los mecanismos que podrían explicar la asociación entre las enfermedades del corazón y la temperatura, se sabe que se producen más muertes por causas cardíacas en invierno que en verano.

Un nuevo estudio, publicado en la revista North American Journal of Medical Sciences, ha comprobado el efecto de las variaciones de temperatura en varias afecciones cardíacas.

El efecto del frío

La investigación explica por qué las bajas temperaturas debilitan las defensas del organismo y disminuyen la capacidad de respuesta ante una complicación.

Cuando el cuerpo reacciona al frío se activa el sistema simpático nervioso que secreta unas hormonas llamadas catecolaminas que, entre otros efectos, aumentan la frecuencia cardíaca.

Aparecen también otras sustancias que actúan sobre los vasos sanguíneos como la noradrenalina y la vasopresina que producen un cambio en la composición química de la sangre aumentando la resistencia del sistema circulatorio periférico lo que eleva la presión arterial.

En las personas con problemas del corazón esta demanda adicional de oxígeno puede desencadenar una crisis coronaria.

Por otra parte, se sabe que descenso térmico favorece el mecanismo del estrechamiento de las arterias (vasoconstricción). Las arterias se estrechan para retener el calor y mantener la temperatura corporal.

El invierno también favorece la trombosis espontánea. Así aumentan los niveles de fibrinógeno, una proteína responsable de la formación de coágulos, lo que eleva el riesgo de infarto y angina de pecho.

¿Por qué se disparan los infartos en invierno?

La hipertensión, la falta de vitamina D, la inactividad durante los meses de invierno o la gripe son otros factores que elevan la tasa de enfermedades del corazón durante los meses más fríos, según la investigación. También señala como causas los malos hábitos alimentarios o la contaminación ambiental, que es más alta en invierno, y que afecta a la coagulación y a la función plaquetaria.

Así, los casos tanto de embolia pulmonar como de trombosis venosa profunda aumentan en invierno no solo debido a las influencias meteorológicas, (temperatura, presión atmosférica baja, alta velocidad de viento y fuertes lluvias), sino también por la reducción de la actividad física o la disminución del flujo sanguíneo en las extremidades inferiores.

El frío también afecta a la presión arterial

La presión arterial es mayor en invierno, lo que puede desencadenar ictus (tanto el derrame cerebral como hemorragia intracerebral), así como la ruptura de aneurismas cerebrales. Una época en la que también se registran más casos de disección y ruptura de la aorta, favorecidos por la hipertensión y el consumo de tabaco. La exposición al humo del tabaco en interiores es mayor con un clima frío y junto al efecto de la presión atmosférica son también otras causas que explican el aumento de casos.

Respecto a la insuficiencia cardíaca, varios estudios realizados en diferentes países demuestran que se producen más casos durante la temporada de invierno. Aunque todavía hay dudas sobre la causa, se cree que el clima frío aumenta la vasoconstricción periférica, lo que puede conducir a edema pulmonarcomo consecuencia de insuficiencia ventricular izquierda y también puede provocar una coagulación anormal.

En los pacientes con insuficiencia cardíaca crónica sintomática, la exposición al frío disminuye la capacidad de ejercicio y aumenta la activación adrenérgica sistémica. Además el aumento de las concentraciones de noradrenalina en la sangre se asocian con un mayor riesgo de muerte por insuficiencia cardíaca progresiva que puede, en parte, explicar el aumento de la mortalidad en invierno. Es importante controlar la gripe, los resfriados u otras infecciones pulmonares en estos pacientes.

La variación estacional de las arritmias ventriculares se ha evaluado en estudios con animales y estudios observacionales. En un estudio de 154 pacientes con cardiopatía isquémica, la incidencia de episodios de taquicardia ventricular o fibrilación ventricular fue mayor en los meses de invierno y más baja en verano, primavera y otoño.

¿Y cómo afecta el calor?

En verano, el calor y los cambios en el comportamiento como el aumento de la ingesta de alimentos y bebidas alcohólicas, característica de los períodos de vacaciones, afectan también a la salud del corazón.

Durante los meses calurosos, la exposición a la luz solar, el aumento de la actividad física y las dietas sin control para bajar de peso puede llevar a la pérdida de líquidos y electrolitos a través de la piel, que puede determinar el desequilibrio electrolítico y facilitar la aparición de algunas dolencias como la fibrilación auricular o las arritmias ventriculares.

Recordemos que las enfermedades cardíacas son la causa número uno de muerte en el mundo Se estima que 17,3 millones de personas que murieron por dolencias del corazón en 2008, lo que representa el 30% de todas las muertes en el mundo.

Referencias:

Fares A. Winter Cardiovascular Diseases Phenomenon. North American Journal of Medical Sciences 2013;5(4):266-279. doi:10.4103/1947-2714.110430.