Educa a tu hijo para que no sea machista

No discrimines a tus hijos
Deja que tus hijos elijan sus juguetes libremente. Pascal Broze/Getty Images

El machismo es una de las peores lacras de la sociedad. Es malo para la sociedad, es malo para las mujeres y también es malo para los varones. Un varón machista no va a poder relacionarse con mujeres que merezcan la pena o esas relaciones no prosperarán y su lugar en la sociedad se verá limitado por su machismo. Así que también por el bien de su futuro, es importante educar a los hijos varones para que no sean machistas.

La buena noticia es que el machismo no está en los genes, no es una conducta biológica sino aprendida. Nadie nace machista, lo que hace a los chicos machistas es la sociedad, la familia, los padres y madres… Pero a la vez todos ellos pueden hacer hombres que no sean machistas. Solo hace falta un poco de esfuerzo pero es un esfuerzo que va a dar buenos frutos.

El primer error que hay que combatir es la idea de que nuestro hijo va a ser menos hombre si es igualitario o si es feminista. La realidad es justo la contraria, será mucho más hombre, más honesto, mejor preparado como ser social y con más herramientas para triunfar si no es machista.

Es importante que la educación igualitaria comience desde que los niños nacen pero es en la adolescencia, en esos difíciles y trascendentales años, cuando lasconductas adquieren mucha más importancia porque se fijan para la edad adulta. Por eso durante la adolescencia de los varones que además es cuando suelen aparecer los comportamientos machistas es cuando hay que hacer el mayor esfuerzo.

Qué puede hacer

  • En la casa. El primer lugar en el que se educa a los hijos es la casa, la familia. Lo que los chicos ven y viven en la casa es lo que reproducen. Por eso lo que hagas en tu familia es tan importante. Tratar a todos los hijos, niños y niñas o chicos y chicas de forma igualitaria es lo más importante. Como es muy importante que no existan tareas para chicos y tareas para chicas. Las tareas de la casa deben repartirse entre todos según su capacidad pero nunca establecer que hay cosas que son de chicos y cosas que son de chicas. También es importante que nunca le digas a tu hijo varón que no puede hacer algo por él es un chico. Porque además, no es verdad. Puede limpiar, cocinar, lavar y realizar todas las labores perfectamente bien y además es importante que las aprenda para cuando sea independiente.
  • En la escuela. Una buena forma para educar en igualdad es chicos y chicas vayan juntos a la escuela. Los colegios segregados, aquellos que son solo para chicos o solo para chicas no son un buen método para la educación en igualdad.
  • El ejemplo. Los adolescentes repiten lo que ven. Si su padre o su madre son machistas, hay muchas posibilidades de que los chicos sean machistas. Una familia igualitaria es la mejor fórmula para que los adolescentes no sean machistas.
  • Referentes. Ofrécele a tu hijo referentes, tanto masculinos como femeninos. Hay cientos y miles de nombres que pueden servirte para esto. Hombres que han tenido vidas magníficas porque no eran machistas y mujeres cuyo ejemplo deja bien claro que las mujeres no son inferiores a los varones. Seguro que en tu entorno también los hay, comenta con tu hijo adolescente ese aspecto de las vidas de las personas que os rodean.

 

Lo que no debes hacer

  • Permitir comentarios o actitudes machistas. Nunca, jamás deber permitir cerca de ti esos comentarios o actitudes. Ni hacia ti ni hacia nadie. No dejes pasar nunca un comentario sexista sin hacer ver tu contrariedad o incluso tu enfado: ni piropos ni actitudes discriminatorias por muy leves que sean. SI tú hijo adolescente está acostumbrado a ver esa actitud de rechazo en su padre y en su madre, entenderá que el machismo es una forma incorrecta de ser.
  • Ser tú sexista. Es cierto que es difícil porque la sociedad lo es y se trata de una actitud tan adentrada en ella que es difícil evitarla siempre. Lo más probable es que no lo consigas pero incluso cuando descubras en ti una actitud machista puedes disculparte y explicar a tu adolescente que tú también puedes equivocarte pero que luchas contra esta actitud en tu propia vida.

 

Y recuerda, el azul no es para niños y el rosa para niñas, hay una enorme variedad de colores ahí fuera además de esos dos. No hay juguetes para niños y juguetes para niñas. No obligues a tu hijo a renunciar a juegos divertidos porque tú creas que eso es “de niñas”. Las emociones son de todos y es bueno admitir que uno las puede sentir, todas y sea cuál sea su sexo: un niño puede y debe llorar si lo necesita, o reír o estar triste o agradecido o ser cariñoso.

La inteligencia, la voluntad, la capacidad de esfuerzo, el amor, el agradecimiento, la empatía… no hay características propias de uno u otro sexo, no etiquetes a tu hijo, deja que sea libre para elegir.