Educa a tu hija para que no acepte el machismo

Detén el machismo
Educa a tu hija adolescente para que no acepte el machismo. Alberto Guglielmi/Getty Images

El machismo es malo para la sociedad, es malo para las mujeres y también es malo para los varones. Una sociedad machista es una sociedad con una enfermedad. Es injusta para todos. Una mujer que es machista o acepta el machismo de los demás no puede desarrollarse plenamente. Por eso es tan importante que enseñemos a las adolescentes lo primero a no ser machistas ellas mismas y también a no aceptar que los demás lo sean con ellas.

No es una tarea fácil porque nuestra civilización ha sido machista durante cientos de años pero puede hacerse. De hecho las sociedades más avanzadas son cada día menos machistas. Y todos tenemos que poner algo de nuestra parte para avanzar en esta cuestión.

Es importante saber que el machismo no está en los genes, no es una conducta biológica sino aprendida. Nadie nace machista, lo que hace a los chicos machistas es la sociedad, la familia, los padres y madres… Eso quiere decir que también puede educarse a los

Es importante que la educación igualitaria comience desde que los niños nacen pero es en la adolescencia, en esos difíciles y trascendentales años, cuando las conductas adquieren mucha más importancia porque se fijan para la edad adulta. También es en la adolescencia el momento en el que suelen empezar a aparecer las conductas machistas tanto en los chicos como en las chicas.

Qué puede hacer para evitarlo

  1. En la casa. El primer lugar en el que se educa a los hijos es la casa, la familia. Lo que las adolescentes ven y viven en la casa es lo que reproducen. Por eso lo que hagas en tu familia es tan importante. Tratar a todos los hijos, niños y niñas o chicos y chicas de forma igualitaria es lo más importante. Como es muy importante que no existan tareas para las chicas y tareas para los chicas. Las tareas de la casa deben repartirse entre todos según su capacidad pero nunca establecer que hay cosas que son de chicos y cosas que son de chicas. También es importante que nunca le digas a tu hija que no puede hacer algo por ella es una chica. Porque además, no es verdad. Las mujeres tienen las mismas capacidades que los varones lo que ocurre es que algunas veces la sociedad no les deja desarrollarlas. No permitas que a tu hija adolescente le ocurra eso.
  1. En la escuela. Una buena forma para educar en igualdad es que chicas y chicos vayan juntos a la escuela. Los colegios segregados, aquellos que son solo para chicos o solo para chicas no son un buen método para la educación en igualdad. También es importante que se acostumbren a trabajar en grupo, a practicar deportes juntos o a realizar otro tipo de actividades en las que puedan colaborar adolescentes de ambos sexos.
  1. El ejemplo. Las adolescentes repiten lo que ven. Si su padre o su madre son machistas, hay muchas posibilidades de que las adolescentes también lo sean. Una familia igualitaria es la mejor fórmula para que los adolescentes no sean machistas. Si una adolescente ve que su madre acepta ser tratada con desprecio o como un ser inferior pensará que es inferior. Las madres de las adolescentes deben hacer un esfuerzo por no permitir eso hacia ellas mismas, de esa forma les están enseñando a sus hijas que tampoco deben aceptar ese trato.
  2. Referentes. Ofrécele a tu hija referentes. Hay cientos de ejemplos de mujeres que pueden servirte para esto. Mujeres cuyo ejemplo deja bien claro que no son inferiores a los varones. Seguro que en tu entorno también las hay, comenta con tu hija adolescente ese aspecto de las vidas de las personas que os rodean. Y muéstrale también ejemplos de hombres que no son machistas, que entienden que las mujeres son iguales en capacidades a los varones.

 

Lo que no debes hacer

  1. Permitir comentarios o actitudes machistas. Nunca, jamás deber permitir cerca de ti esos comentarios o actitudes. Ni hacia ti ni hacia nadie. No dejes pasar nunca un comentario sexista sin hacer ver tu contrariedad o incluso tu enfado: ni piropos ni actitudes discriminatorias por muy leves que sean. Si tú hija adolescente está acostumbrada a ver esa actitud de rechazo en su padre y en su madre, entenderá que el machismo es una forma incorrecta de ser.

  1. Ser sexista. Es cierto que es difícil porque la sociedad lo es y se trata de una actitud tan adentrada en ella que es difícil evitarla siempre. Lo más probable es que no lo consigas todas las veces pero incluso cuando descubras en ti una actitud machista puedes disculparte y explicar a tu hija adolescente que tú también puedes equivocarte pero que luchas contra esta actitud en tu propia vida.

 

Y recuerda, el azul no es para niños y el rosa para niñas, hay una enorme variedad de colores ahí fuera además de esos dos. No hay juguetes para niñas y juguetes para niños. No obligues a tu hija a renunciar a juegos divertidos porque tú creas que eso es “de niños”. Las emociones son de todos y es bueno admitir que uno las puede sentir, todas y sea cuál sea su sexo. La inteligencia, la voluntad, la capacidad de esfuerzo, el amor, el agradecimiento, la empatía… no hay características propias de uno u otro sexo, no etiquetes a tu hija, deja que sea libre para elegir.