Dominicanos-americanos destacados - Los primeros años de Alex Rodríguez

Creció entre Santo Domingo, Nueva York y Miami

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Dice su familia que ya a esa edad andaba con un bate y una pelota de plástico. Familia Rodríguez

La infancia de Alex Rodríguez, uno de los americanos-dominicanos más reconocidos de Estados Unidos –por bien y por mal- , no fue muy diferente de la de miles de niños hispanos que entran a las escuelas sin entender el idioma, padecen las penurias económicas típicas de la mayoría de los inmigrantes y el abandono de su padre.

Pero fueron justamente esas dificultades las que marcaron su vida y lo ayudaron a alcanzar los altos tan altos, como ser el jugador mejor pagado de la historia del béisbol, y bajos tan bajos como ser beisbolista que recibió la mayor sanción por un caso de dopaje en agosto de 2013.

Una suspensión de 211 juegos, que fue ratificada en enero de 2014.

Entre el Alto Manhattan y la República Dominicana

Alexander Emmanuel Rodríguez nació el 27 de julio de 1975 en la ciudad de Nueva York, en el barrio de Washington Heights, también conocido como el Alto Manhattan, donde hay una importante comunidad dominicana, como lo eran sus padres Víctor y Lourdes.

Cuando Lourdes se casó con Víctor ya tenía dos hijos Suzy y Joe. Él tenía un hijo mayor llamado Victor, quien nunca se integró a la nueva familia de su padre y a quien Rodríguez conoció cuando ya era un adulto. El pequeño Alex fue el único fruto de la unión. La familia vivía en un apartamento detrás de la zapatería donde trabajaba el padre.

Cuando el pelotero tenía 4 años, los Rodríguez habían ahorrado lo suficiente como para regresar a Santo Domingo, donde se asentaron en una casa de 4 habitaciones a una cuadra del mar. La pareja montó una farmacia, que fracasó y 2 años después decidieron regresar a Estados Unidos, esta vez a Miami.

El inglés y el abandono

Aunque era ciudadano americano, el pequeño Alex compartió las dificultades que pasan los niños hispanos recién llegados. Una de ellas era su desconocimiento total del inglés. Le llevó dos años en el programa de English as a Second Languague alcanzar al resto de sus compañeros.

Fueron días difíciles en los que el lenguaje del béisbol fue su salvación. Como si eso fuera poco, su padre abandonó a la familia. Con la esperanza de protegerlo, su madre no le explicó la situación. “Por mucho tiempo pensé que regresaría”, declaró Rodríguez a la revista Sports Illustrated. "Pero salió bien, todo el amor que le tenía se lo pasé a mi mamá. Ella se lo merecía.

En su libro para niños "Hit a Grand Slam" (Da un batazo), Rodríguez habla del dolor que le causó la pérdida de su padre. “Cualquiera que hayan sido las razones por no seguir en contacto, lo perdono”, escribió. “Tengo que dejar atrás la rabia para poder seguir adelante. El problema es que no se me olvida.

The Boys and Girls Club y el beisbol

La vida no fue fácil para Lourdes como madre soltera y tres hijos que mantener. Durante el día trabajaba en una oficina del Departamento de Inmigración. En las noches como mesera. El vacío que dejó su padre lo llenaron dos entrenadores de béisbol. El principal fue Juan Arteaga, quien lo llevaba a jugar béisbol a The Boys and Girls Clubs de Miami, una organización sin fines de lucro que ayuda a los niños y jóvenes, ofreciéndoles actividades de bajo costo a los padres para después de la escuela.

Rodríguez cuenta a menudo como no era raro verlo dormido en el sofa de la oficina de la organización hasta que su mamá llegaba de trabajar a las 11 de la noche. “The Boys and Girls Club fue un gran sitio para mí, porque me ofreció una manera de mantenerme lejos de las drogas y el alcohol. Tener un lugar donde puedes hacer la tarea y jugar con pelotas. Un sitio sin presiones”, le dijo a la revista People

Su talento le abrió las puertas de una de las más prestigiosas escuelas privadas de Miami, la Westminster. Consiguió una beca y la mantuvo con un excelente desempeño tanto en el aula, como en el campo de béisbol y la cancha de básquetbol.

Entre la universidad y Seattle

En el verano de 1993, después de su graduación de la preparatoria (High School), Rodríguez comenzó a recibir ofertas para jugar en las Grandes Ligas.

La mejor oferta vino de los Mariners de Seattle, pero a los 17 años, Rodríguez no quería irse tan lejos de Miami, por lo que aceptó la oferta de la Universidad de Miami, para que continuara su educación y jugara a nivel universitario.

Horas antes de que comenzaran las clases, Rodríguez aceptó la oferta de los Mariners de $1,3 millones por un contrato de 3 años. Los primeros años fueron duros, pues el joven pelotero debió circular por todas las ligas de la organización y hasta jugar en una temporada en la República Dominicana. Pero el esfuerzo valió la pena, en 1996, su primer año complete en las ligas mayores fue el campeón de bateo de la Liga Americana y apenas le faltaron 3 votos para ser seleccionado el jugador más valioso de la temporada.