Diez obras imperdibles en el Museo del Prado

Lo que debe ver en el Museo del Prado en 1 hora

El Museo Nacional del Prado es uno de los museos más visitados del mundo. Junto con el Museo Reina Sofía y el Thyssen-Bornemisza, forman el Triángulo de Arte de Madrid.
La obra es abundante, por ello es preciso que concentres la atención en los pintores de los siglos XVI al XIX.
Para que optimices el tiempo, aquí te damos la lista de las diez obras imperdibles

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La adoración de los pastores (El Greco, 1612-1613)

El Greco. MUSEO NACIONAL DEL PRADO
Nació y vivió en Creta (Grecia) hasta los veintiséis años. Fue su paso por Italia el que le imprimió a su estilo ese particular manejo de la luz. Ya en España, La adoración de los pastores, muestra su etapa de madurez: colores vivos, luz en los rostros y cuerpos alargados, enmarcados en una atmosfera sombría.
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El triunfo de Baco, o Los Borrachos (Diego Velázquez, 1628 – 1629)

Los borrachos. MUSEO NACIONAL DEL PRADO

El maestro sevillano desarrolló un estilo naturalista. Observa y compara la solemnidad de Baco (a la izquierda), dios del vino en la mitología griega, con la expresión alegre y burlona de unos borrachos de la época de Velázquez (a la derecha).

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Las Meninas o la familia de Felipe IV (Diego Velázquez, hacia 1656)

Las Meninas. MUSEO NACIONAL DEL PRADO

La obra más destacada de Velázquez muestra un gran manejo de la perspectiva: en primer plano aparece la infanta Margarita (hija de Felipe IV) y sus damas de compañía (meninas); y en un segundo plano, el pintor se autorretrata. Lo curioso es esto: atrás, reflejados en un espejo, se insinúan los reyes, quienes estarían posando para el artista nada menos que ¡en el lugar donde estamos nosotros viendo el cuadro!

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Agnus Dei (Francisco Zurbarán, 1635 – 1640)

Zurbarán. MUSEO NACIONAL DEL PRADO
Agnus Dei o “cordero de Dios” representa el sacrificio de Cristo en la cruz. A tal punto se acerca la imagen a la realidad, que parece que podemos sentir la textura de la lana del cordero.
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La maja desnuda (Francisco de Goya y Lucientes, 1795-1800)

Goya. MUSEO NACIONAL DEL PRADO

Sobre un sofá de terciopelo verde aparece esta mujer, de quien se dice fue una de las amantes de Manuel Godoy, noble y político español. La leyenda cuenta que Godoy le encargó, también, al pintor zaragozano, La Maja vestida, cuadro idéntico pero donde la mujer aparece con un atuendo blanco.

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El tres de mayo de 1808 (Francisco de Goya y Lucientes, 1814)

Goya. MUSEO NACIONAL DEL PRADO
La luz sobre la escena del fusilamiento logra capturar la expresión de miedo de los patriotas, que se levantaron contra la invasión napoleónica del 2 de mayo de 1808.
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Saturno devorando a un hijo (Francisco de Goya y Lucientes, 1820 - 1823)

Goya. MUSEO NACIONAL DEL PRADO

Es una de las llamadas “Pinturas negras” de Goya, que fue recuperada de los murales de su casa. El pintor, tal vez, utilizó al dios de la mitología greco-romana para representar el miedo humano a perder el poder.

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Chicos en la playa (Joaquín Sorolla y Bastida, 1909)

Sorolla. MUSEO NACIONAL DEL PRADO
Desbordantes en naturalidad son los trazos largos y ondulados de los cuerpos desnudos de estos tres niños en una tarde verano. Una joya de comienzos del s XX.
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El jardín de las Delicias (El Bosco, 1500 – 1505)

El Bosco. MUSEO NACIONAL DEL PRADO

Cargado de detalles enigmáticos con tintes futuristas. El Bosco representa en este tríptico al Paraíso, a la izquierda; el Infierno, a la derecha, y al centro, el jardín de las Delicias, que hace referencia a los placeres mundanos de la vida humana.

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Las tres gracias (Pedro Pablo Rubens, 1630-1635)

Rubens. MUSEO NACIONAL DEL PRADO

La sensualidad, el amor y la fertilidad son representados por Rubens en el abrazo de las Tres Gracias, diosas nacidas de los amores de Zeus.