Diabetes y la presión arterial

Diabetes y alta presión arterial
La hipertensión en pacientes con diabetes está enlazada a la obesidad, consumo de grasas saturadas y sodio en la dieta y falta de ejercicio. Foto © Thinkstock/Getty Images

La presión arterial es la fuerza que la sangre ejerce contra las paredes de las arterias según el corazón bombea. Cuando la fuerza es alta se conoce como hipertensión o alta presión. En muchas ocasiones puedes tener presión alta y sentirte bien, por eso medir la presión arterial debe ser parte de tu rutina de cuidados de la diabetes.

Los pacientes con diabetes tipo 2 están en riesgo de sufrir alta presión arterial.

Factores como obesidad, consumo de grasas saturadas, exceso de sodio en la dieta y el no ejercitarte regularmente, enlaza ambas enfermedades. Si vives con diabetes y sufres hipertensión tus probabilidades de desarrollar otras enfermedades relacionadas a la diabetes, como la enfermedad renal y retinopatía, también aumentan.

Complicaciones de la diabetes y la hipertensión

Tener diabetes aumenta el riesgo de desarrollar alta presión arterial junto a otras complicaciones cardiovasculares. Cuando los niveles de glucosa en la sangre están altos van dañando los vasos sanguíneos haciéndolos más propensos a desarrollar aterosclerosis o estrechamiento de las arterias. La aterosclerosis puede hacer que sufras hipertensión, que si no se trata, puede causar daño en los vasos sanguíneos, accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, ataque cardíaco o insuficiencia renal.

Cómo sé que mi presión arterial está alta

Con la ayuda de un medidor y estetoscopio, sensor electrónico, o con un brazalete, puedes medir la presión arterial en casa.

En adultos la presión arterial ideal debe estar por debajo de 120/80mmHg. Toda lectura de presión arterial por encima de ese número se considera presión alta. Ese número se lee "120 sobre 80 milímetros de mercurio".

El primer número representa la presión sistólica. La presión sistólica es la presión arterial cuando el corazón late mientras bombea la sangre.

El segundo número representa la presión diastólica. La presión diastólica es la presión arterial del corazón cuando está en reposo entre un latido y otro.

Los pacientes con diabetes, o con enfermedad renal crónica, deben mantener la presión arterial por debajo de 130/80 mmHg.

La gráfica a continuación es una guía que presenta las diferentes etapas de presión arterial alta en adultos.

Etapas

Presión sistólica

 

Presión diastólica

Prehipertensión

120 –139

 

80 – 89

Presión arterial alta - Etapa 1

140 –159

 

90 – 99

Presión arterial alta - Etapa 2

160 o más

   

100 o más

 

 

Cómo puedes prevenir la hipertensión con diabetes

Existen factores que predispone al paciente con diabetes a tener hipertensión. La edad es uno de esos factores. La presión arterial aumenta según avanzas en edad. Los hombres mayores de 55 años y las mujeres entrada la menopausia, están en riesgo de tener hipertensión. La hipertensión puede ser congénita, estar en tu historial médico familiar y también afecta más a los afro-americanos.

Existen otros factores de riesgo que sí puedes controlar. Para prevenir la hipertensión, debes:

  • Comer sano, evitando los excesos de sal y grasas saturadas en tus comidas.
  • Mantener un peso corporal saludable.
  • Ejercitarte diariamente.
  • No fumar, y si fumas, busca ayuda para dejar el mal hábito.

Como la hipertensión puede pasar desapercibida, debes medirte la presión en casa para evitar complicaciones. Pregúntale a tu médico o farmacéutico de confianza cuál monitor es el mejor y cómo puedes usarlo.

En el mismo cuaderno que anotas tus valores de glucosa, anota tus números de las lecturas de tu presión arterial. En la cita de rutina con tu doctor muéstrale las lecturas de glucosa y presión arterial. Puedes llevar a la cita el monitor para asegurate que el aparato está funcionando correctamente.

 

Recursos

"Diabetes: High blood pressure". WebMD. Revisado 4 de marzo de 2014. Accedido: 28 de enero de 2016.

"Descripción de la presión arterial alta". National Heart, Lung and Blood Institute. NIH. Actualizado: 2 de noviembre de 2015.

Accedido: 28 de enero de 2016.