Demasiado jóvenes para tener pareja

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Pareja de adolescentes besándose. Daniela Alejandra Robles

Hay una cosa que preocupa, y mucho, a la mayoría de los padres y madres de los adolescentes, si sus hijos están preparados o no para tener pareja. Las consultas sobre esta cuestión son habituales en los sitios que como este están dedicados a dar información sobre la adolescencia. En la mayoría de los casos los padres creen que sus hijos son aún demasiado jóvenes para emparejarse. Muchos padres y madres se preguntan esto cuando sus hijos o hijas tienen 12, 13 o 14 años.

Pero algunos se lo siguen preguntando cuando sus hijos e hijas han pasado de los 16.

Pero no son solo los padres los que se preocupan por esta cuestión. Muchos adolescentes, chicos y chicas, también dudan sobre si es o no el momento de tener novio. Algunos no saben si están preparados o no. No saben si ha llegado ya su momento. Ven a su alrededor a sus amigos que ya tienen relaciones de pareja y piensan que ellos o ellas se están quedando atrás. Y en otras ocasiones, preadolescentes o adolescentes en las primeras etapas de esta edad sienten algo muy fuerte por alguien y son correspondidos pero también dudan si son o no demasiado jóvenes.

Otra consulta habitual de los chicos y chicas a esta edad es que sus padres les prohíben o les aconsejan que no tengan novio o novia aún pero ellos se sienten ya preparados para mantener una relación de pareja.

Cuándo es el momento adecuado

Como tantas cosas en la vida, y sobre todo durante la adolescencia, no hay un momento establecido para tener novio o novia.

No hay una edad fija para que eso suceda porque depende de la madurez de cada adolescente y esa les llega a cada adolescente en un momento distinto.

Pero hay algo que los padres deben tener en cuenta. Si su hijo o hija les han planteado que tiene ya una relación de pareja o que la va a comenzar. O incluso si eso ha ocurrido sin que el adolescente o la adolescente les comuniquen nada a sus padres, quiere decir que ese momento ha llegado en prácticamente todos los casos.

Aunque a sus padres esos adolescentes les parezcan demasiado jóvenes, si ellos sienten que quieren comenzar una relación es porque es así.

Cuándo preocuparse

En algunos pocos casos es posible que efectivamente el adolescente o la adolescente sí sean excesivamente jóvenes para mantener una relación de pareja y esa relación pueda dañarles. Para saber si ese es el caso de nuestros hijos hay una serie de cosas que puedes hacer.

  • Analiza la madurez de tu hijo. Lo primero es pensar en cómo es tu hijo o hija. Pero cuidado, en este punto necesitas ser muy sincero contigo mismo, no puedes aceptar tus ideas preconcebidas sobre que tu adolescente es todavía un niño o una niña. Debes analizar siendo crítico contigo mismo si el chico o la chica es maduro y capaz de tomar algunas decisiones sobre su vida.
  • Habla con él o ella. Descubre si la relación que ha comenzado es verdaderamente una decisión propia o se ha visto presionado. Esa presión puede venir de dos lados, de la propia pareja del chico o la chica o del entorno social. Hay veces que a nuestro hijo o hija le gusta alguien y a esa persona también le gusta nuestro hijo o hija y le presionan para comenzar un noviazgo aunque nuestro hijo o hija no esté convencido de ello. O también esa presión puede venir del grupo de amigos. Si entre estos la mayoría ya mantiene relaciones de pareja, es posible que nuestro adolescente se lance a tener novio o novia para no ser diferente de sus amigos. Para descubrir esto no es una buena idea plantearlo frontalmente porque es muy difícil que el adolescente reconozca que actúa bajo presión por eso es mejor charlar con él o ella de forma distendida para llegar a descubrir lo que está pasando realmente.
  • Aconseja, nunca prohíbas. En el caso de que descubramos que efectivamente se trata de un caso en el que nuestro hijo o hija no está decidiendo libremente, es buena idea hablar con él o ella y hacer que entienda la importancia de las decisiones libres. Conseguir que comprenda que es mucho más inteligente decidir por uno mismo y no dejarse guiar por la presión no es solo beneficioso para evitar que comience una relación perjudicial, es un buen aprendizaje para toda su vida. Pero también es importante en este punto saber que la prohibición de las relaciones suele provocar el efecto contario que se perseguía, cuando a los jóvenes se les prohíbe querer a alguien o mantener una relación con otra persona suelen sentirse mucho más cerca de esa persona prohibida y dejan de percibir sus sentimientos reales hacia ella.