Dadaísmo

Historia y características del Dadaísmo

Retrato de Tristan Tzara (Robert Delaunay)
Retrato de Tristan Tzara (Robert Delaunay). Retrato de Tristan Tzara (Robert Delaunay)

El Dadaísmo es un movimiento artístico y literario que surgió a principios del siglo XX en Zurich, Suiza, como reacción contra la Primera Guerrra Mundial. Los miembros del grupo iniciador son: Hugo Ball, Tristan Tzara, Jean Arp, Marcel Janco, Richard Huelsenbeck, Emmy Hennings y Hans Richter.

Filosofía

Según Ball, el propósito del Dadaísmo es recordar que más allá de la guerra y de las patrias, hay hombre independientes que viven otros ideales.

Los dadaístas consideraban que los valores de la cultura occidental, que se pusieron al servicio de la guerra, estaban en crisis, por lo que querían destruir el corrompido y perverso sistema creado por la sociedad burguesa y liberar la creatividad desarrollada al margen de toda norma. 

Para destruir esa realidad social, usaron la burla sarcástica, el escepticismo radical, la negación y la irracionalidad, ya que la racionalidad era la base del positivismo burgués. En el campo literario, pretendían desmantelar la función semántica y lógica del lenguaje. Por eso, en lugar de ser un movimiento creador, el Dadaísmo era una protesta contra la degradación de la sociedad y un importante precursor del Surrealismo.

Historia

El movimiento empezó cuando Ball, un escritor y director teatral alemán, funda en Zurich en 1916 un cabaret artístico-literario llamado Cabaret Voltaire. Además de música, se presentaron recitales de poesía alemana, rusa, suiza, etc.

Estas veladas dieron origen a la aparición de varias revistas, incluyendo a Cabaret Voltaire y Dadá. El término dadá es de origen onomatopéyico, imitando el balbuceo de los bebés en un intento de retornar a la pureza y falta de lógica de la infancia.

Tzara, director de la revista Dadá, entró en contacto con escritores franceses de la vanguardia, como por ejemplo André Breton, Louis Aragon, Paul Eluard, Philippe Soupault y Georges Ribemont-Dessaignes.

Breton, Aragon y Soupault lanzaron la revista Littérature en 1919, que en principio apoyaba el movimiento, pero poco después surgieron fuertes tensiones entre Tzara y Breton, y un rechazo entre el público al Dadaísmo por su carácter provocador y escandaloso manifestado en sus veladas. A raíz de esta reticencia, la revista Littérature lanzó una dura ofensiva contra los dadaístas.

El movimiento se extendió a otros países, pero duró pocos años, y en 1922, Tzara y un grupo de dadaístas se reunieron en Weimar para decir sus adioses al Dadaísmo en un "Conferencia sobre el fin de Dadá", donde Tzara concluyó en su oración fúnebre:

Dadá marcha destruyendo más y más, pero no en extensión sino a sí mismo. De todos estos sentimientos de disgusto no extrae ninguna conclusión, ninguna ventaja, ningún orgullo y ningún provecho. Ha dejado de luchar porque sabe que eso no sirve para nada , que todo carece de importancia: lo que interesa a un dadaísta es su propia manera de vivir (...). Dadá es inútil como todo en la vida.

El influjo del Dadaísmo en la literatura española fue nulo, pero sí sirvió de germen de las literaturas de la vanguardia, como el Surrealismo, que se manifestó en la poesía escritores de la Generación de 27, como Federico García Lorca, Rafael Alberti y Vicente Aleixandre.

Obras dadaístas

Estas son algunas de las obras que produjo el movimiento dadaísta:

Artes plásticas:

La reproducción de la Gioconda con bigotes, Marcel Duchamp
Santísima Virgen, de Picabia
Mono de terciopelo, de Picabia

Literatura:

La primera aventura celeste del señor Antipyrine, de Tzara
Si ustedes gustan, de Breton y Soupault
El ventrílocuo desacordado, de Paul Dermée
Veinticinco poemas, de Tzara
El hombre aproximativo, de Tzara
La anticabeza, de Tzara