Cueva de Balamkanché: las puertas del inframundo maya

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Ceiba kárstica de Balamkanché. Fuente Flickr / Foto por Damian Rondana / Licencia CC BY 2.0

De acuerdo con la cosmogonía maya, el mundo se dividía en tres planos: el cielo, la tierra y el inframundo. El símbolo de esta conexión era la ceiba, considerado el árbol sagrado de la cultura maya; las ramas de la ceiba sostenían los cielos, el nivel medio era concebido como el sustento de la vida y  el inframundo estaba representado por las raíces, las cuales enlazaban la vida y la muerte.

En lo que concierne a la naturaleza del inframundo, la mitología maya hablaba de la existencia de doce señores o dioses de la muerte que dominaban el Xibalbá, como se le conocía a este mundo subterráneo.

Los mayas creían que las entradas al Xibalbá se situaban en las cavernas y cenotes,  por esta razón solían realizar ofrendas,  rituales y  sacrificios dentro de estas cavidades para acceder al inframundo.

En algunos casos, algunas cuevas fueron acondicionadas como templos subterráneos donde tenían lugar procesiones y ceremonias conducidas por los sacerdotes. Tal es el caso de  la gruta de Balamkanché.

Esta gruta no sólo resulta atractiva por sus impresionantes estalactitas y estalagmitas, sino por el gran número de ofrendas que fueron halladas en el lugar, cuyo excelente estado de conservación se vio favorecido por las condiciones ambientales de la cueva y por el hecho de que las cámaras donde fueron depositadas permanecieron selladas durante siglos hasta su descubrimiento en 1959.

El Trono de Balam

La  principal cámara de Balamkanché es conocida como “Trono de Balam”. Se trata de un espacio abovedado en cuyo centro se encuentra una columna formada por la unión de una estalactita y una estalagmita.

Junto a esta estructura pétrea, que a primera vista da la impresión de ser el cuerpo de una ceiba, se encontraron numerosas ofrendas de cerámica y concha.

Los investigadores calculan que la cueva fue utilizada cerca de 2000 años con propósitos ceremoniales. Gran parte de las ofrendas encontradas permanecen en su sitio original, por lo que se puede apreciar en gran medida  el contexto místico que solía tener el lugar mientras tuvo un uso ceremonial.

Visita a Balamkanché

En la actualidad, Balamkanché es parte de los sitios arqueológicos de Yucatán abiertos al público. Dentro de la gruta se puede caminar fácilmente por sus pasillos escalonados, aunque la humedad a veces puede provocar que el piso sea resbaladizo en algunos tramos.

En la cueva se instaló una red de iluminación con el que se realiza un espectáculo de luz y sonido y a las afueras encontrarás un pequeño museo de sitio y un jardín botánico.

Los servicios de visitas guiadas se realizan en español, inglés y francés.

Atractivos cercanos

La ubicación de Balamkanché es inmejorable, ya que se encuentra a pocos kilómetros de lugares muy atractivos como Chichen Itzá, la ciudad colonial de Valladolid y algunos de los cenotes más espectaculares de Yucatán como el Samulá y el X’ keken.

Te sugerimos tomar de dos a tres días para conocer estos sitios. Nuestra sugerencia es tomar como base la ciudad de Valladolid.

Cómo llegar

Desde Cancún se debe tomar la carretera federal 180 en dirección  a Valladolid. Después de este punto encontrarás la desviación a Balamkanché en el kilómetro 123.

También puedes viajar en autobús desde Cancún con destino a Valladolid y posteriormente toma un taxi en el centro de la ciudad hacia  el sitio arqueológico.

El trayecto desde Cancún es de aproximadamente dos horas y media. Planea tu ruta con la siguiente herramienta en línea.

Horario de la zona arqueológica: lunes a domingo de 9 am a 4 pm

 

Fuente INAH