Cuanto cobrar por una labor de punto

Aprenderemos como valorar nuestro trabajo y como ponerle precio

Piezas tejidas en venta
Piezas tejidas en venta. Foto (c) Pilar R. Méndez

A todos los que trabajamos con nuestras manos nos ha tocado vivir experiencias similares en un momento u otro de nuestras vidas, siendo común para todos el momento en que alguien te pregunta cuánto cuesta una prenda tejida por ti.

Hace algún tiempo intenté dedicarme a tejer de manera profesional, promocioné mi trabajo en mi blog y en las redes sociales, y me llegaron algunos encargos. Pero cuando me pedían presupuesto, y les informaba de lo que quería cobrar por una pieza tejida, perdían inmediatamente el interés.

Y eso en el mejor de los casos, porque la mayoría de las veces me recriminaban que quisiera cobrar por tejer, cuando es una actividad con la que evidentemente disfruto y que “no me cuesta nada”. Aunque era aún peor escuchar cómo se infravalora tu trabajo por el hecho de ser “manual”, para luego intentar regatear a la baja con el precio como si de un mercadillo se tratara.

Puede que sea porque vivimos en una sociedad consumista, en la que todo tiene un precio y casi todo viene con fecha de caducidad, pero lo cierto es que estamos poco acostumbrados a valorar la artesanía en general.  Aprendemos a relacionar los términos "Hecho a mano" con "mercancía barata". Y aun sabiendo por propia experiencia  el tiempo, esfuerzo, conocimiento y dinero que cuesta tejer una prenda a mano, y por extensión cualquier tipo de artesanía, la mayoría de las veces permitimos que éste sea infravalorado, y cobramos por él menos de lo que en realidad vale.

Paradójicamente, al cobrar menos por una pieza hecha a mano sentamos un feo precedente,  creando la duda de si realmente está hecha a mano.

Estos parecen obstáculos insalvables, pero solo lo parecen. Solamente tenemos que aprender a cambiar nuestra percepción, y actuar en consecuencia, que no es poco.

Te propongo este pequeño ejercicio; Piensa en tu profesión, o en cualquier profesión que conozcas. Esa profesión que te ha costado años de estudio, trabajo duro y determinación para obtener la experiencia y conocimientos que tienes ahora, y que te cualifican para su desempeño. No te planteas que tu trabajo no merezca ser remunerado, y nadie te regatea tu salario.

Entonces ¿Por qué crees que el tiempo que pasas sentado tejiendo para otras personas, aplicando a la labor los conocimientos y experiencia que te han costado años asimilar,  no merecen una remuneración justa? ¿Porque es una actividad con la que disfrutas? Entonces, por esa regla de tres, la gente que disfruta haciendo su trabajo no debería ganar dinero con él, ¿o si?

Si te preguntas cuanto debes cobrar por una prenda tejida, te sugiero esta pequeña fórmula: Coste de los materiales + coste del tiempo empleado= precio de venta. El precio del tiempo se calcula multiplicando las horas empleadas en la confección de la prenda  por el precio de cada hora.

O sea, que debes asignarte un sueldo por hora, siendo justos y sin hacer trampas para abaratar costes creyendo que así venderás más. Cuando tengas dudas, que las tendrás, reflexiona y pregúntate cuánto valoras realmente tu tiempo de ocio, y si esa persona para quien tejes merece que se lo regales.

Siempre habrá gente que quiera restarle valor a lo que haces, que lo infravalore, o aún peor, que pretenda regatearte el precio de tu tiempo. Te aconsejo no entrar en ese juego, ni discutir ni justificarte.  Mantente firme y no gastes energías con gente que solo pretende hacerte perder el tiempo, un tiempo que podrías dedicar a tejer.

Las consecuencias de malvender un trabajo artesano son graves, pues deprecian y abaratan oficios del que viven millones de personas en todo el mundo, oficios que de otro modo desaparecerían sin remedio.

Cambiar nuestra percepción, y la de cuantos nos rodean, sobre el trabajo hecho a mano no es fácil. Requiere un esfuerzo constante y consciente, y este cambio de actitud no es algo que se produzca de un día para otro. Pero es un buen comienzo.