Cuando el verano debe dedicarse al estudio

Organizar un programa para los adolescentes que han tenido malas calificaciones

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Los estudiantes que no aprovechan durante el curso deben hacer un esfuerzo en verano. Love Krittaya

Los meses de mayo o junio pueden traer una auténtica catástrofe para algunas familias en las que hay adolescentes: las malas calificaciones escolares. Es en esas fechas cuando descubrimos la verdad definitiva sobre lo que han hecho nuestros hijos durante el curso anterior. En muchos casos, las noticias son positivas. Los chicos o las chicas han tenido un buen curso, han aprovechado bien el tiempo, han estudiado y han obtenido buenas calificaciones.

Pero en otros… llega el desastre. Nuestros hijos han perdido el tiempo, no han estudiado, no han realizado sus tareas adecuadamente y el resultado ha sido malo o incluso catastrófico.

En estos casos suele producirse una auténtica conmoción familiar. Los padres no saben cómo enfrentarse a ello, los chicos o las chicas reaccionan enfadados o asustados y toda la familia sufre por la situación.

Aunque en un primer momento esas emociones suelen ser inevitables es bueno que los padres procuren salir pronto de ellas y adopten una postura más positiva. Y esa postura positiva la lograrán empezando por una pregunta: ¿Cómo se soluciona esto? Y ¿cómo conseguimos que esto no vuelva a ocurrir?

Para lograr ambas cosas, resolver un verano que se presenta complicado y que las malas calificaciones se queden en algo del pasado deben ser muy firmes y establecer un programa de trabajo con su adolescente.

Cómo hacer un programa de recuperación de verano

  • Implicación de los padres. Algunos padres no se implican en la educación de sus hijos. Incluso en los casos en los que los adolescentes no obtienen buenas calificaciones, sus padres no entienden que es un asunto que también tiene que ver con ellos porque es parte de la educación de sus hijos. Esa es una postura que no ayuda a que las cosas cambien. Si de verdad quieren cambiarlas deberán hacer un esfuerzo y dedicar tiempo a ello.
  • Trabajar juntos. Una vez que los padres hayan decidido implicarse, cuando el hijo o la hija adolescente ha recibido malas calificaciones durante el curso, lo primero que hay que hacer es establecer un programa de recuperación durante el verano.
  • Colaborar con los maestros. Lo ideal para establecer ese programa es hacerlo con los maestros de nuestro hijo o hija adolescente. Ellos son los que saben dónde falla y ellos son los que pueden ayudarnos a decidir qué materias son las que nuestro hijo o hija necesita reforzar. Con sus maestros de la escuela podemos también evaluar si es necesario buscar a otro maestro que le dé a nuestro hijo o hija clases durante el verano. Incluso algunas escuelas tienen programas de recuperación veraniegos que ofrecen a los chicos o chicas que han obtenido malos resultados durante el curso. Pero también, ya sea por razones económicas ya que los maestros que dan clases particulares suelen resultar muy caros o porque la escuela de nuestro hijo o hija no ofrece clases de verano, podemos optar por hacer un plan de estudio veraniego para que nuestro adolescente lo siga en casa. Si lo hacemos bien, sus resultados pueden ser buenísimos.
  • Cómo tiene que ser el plan. El plan de estudio debe tener algunos componentes fundamentales para que funcione. Debe ocupar solo una parte del día. Hay que tener en cuenta que aunque nuestro hijo haya aprovechado mal el curso es seguro que estará cansado después de todo un año en la escuela y hay que tener en cuenta también que estudiar en verano es mucho más duro. Así que lo más efectivo es que a ese programa de estudio se destine una parte pequeña del día en función de lo que el adolescente necesite recuperar. Pero dedicarle tres horas en la mañana, empezando temprano, puede resultar muy eficaz y le deja a nuestro hijo o hija una gran parte del día libre para otras actividades. Y a la vez es necesario establecer mecanismos de control que nos ayuden a saber con total seguridad que el adolescente está aprovechando bien esas horas. Por ejemplo, que cada día dedique la última media hora a redactar un resumen de lo que ha hecho en las dos horas y media anteriores. Pero es imprescindible que los padres o madres lean cada día ese resumen y que los guarden todos para poder evaluar el progreso.
  • Vacaciones. Hay otro aspecto importante, el programa de estudio no debe ocupar el verano completo. Incluso los adolescentes que han hecho un curso desastroso necesitan un descanso. Si no lo tienen comenzarán el siguiente curso en muy malas condiciones por lo que la historia volverá a repetirse. Así que el plan de estudio debe dejar al menos dos semanas, preferentemente al final del verano, completamente libres.
  • No es un castigo. Es fundamental que tanto los padres como el adolescente entiendan que el plan de estudio no es un castigo por las malas calificaciones sino un recurso para que las cosas cambien. Este aspecto es importantísimo porque marca la diferencia entre que el adolescente lo vea como negativo a que lo vea como algo positivo.
  • Aprender responsabilidad. Como padres debemos esforzarnos porque nuestros hijos aprendan a responsabilizarse de su propia vida y de sus acciones. Deben entender que las malas calificaciones no son un problema para sus padres sino para ellos mismos porque les van a complicar su vida futura. Por eso es importante que el plan de recuperación del verano se vea también como una fórmula para que el adolescente o la adolescente aprenda a responsabilizarse de su propia vida.