¿Cuál es la diferencia entre traducción e interpretación?

Tres puntos clave para tener en cuenta

Una estudiante pensando.
Foto: @ Stock-XCHNG

La mayoría de las personas por lo general no conocen la diferencia entre traducción e interpretación. A menudo se asume que estas dos profesiones significan lo mismo y que tanto traductores como intérpretes llevan a cabo el mismo tipo de trabajo. Sin embargo, a pesar de que las dos disciplinas comparten el mismo objetivo de superar las barreras lingüísticas y cumplen funciones similares, lo cierto es que existe una clara diferencia entre lo que es traducción y lo que es interpretación.

Veamos en que consiste:

Textos escritos vs. lenguaje oral

Existe una diferencia fundamental entre traducción e interpretación: la primera consiste en la transferencia del contenido de un texto escrito de un idioma a otro, mientras que la segunda radica en el traspaso de un mensaje oral escuchado en un idioma y retransmitido en otro.

En traducción figuran distintos tipos y categorías tales como la traducción literaria, audiovisual, comercial y oficial, entre otras. El traductor reproduce en el idioma de destino el contenido de un texto escrito en el idioma de origen. Durante este proceso, el traductor tiene la responsabilidad de investigar la terminología específica y encontrar equivalencias adecuadas para garantizar que el texto traducido le sea fiel a su versión original y que cumpla la función que le corresponde.

Por su lado, la interpretación incluye otras clases de categorías diferentes a las relacionadas con la traducción.

El tipo de interpretación más común es la interpretación de conferencias, ya sea simultánea o consecutiva. Pero también existe la interpretación en el sector público (hospitales, cortes, juzgados, etc.), la interpretación de negocios y diplomática y la interpretación de lenguaje de señas. El intérprete escucha la voz de su interlocutor en el idioma de origen y reproduce el mensaje en el idioma de destino para que el público receptor pueda entenderlo.

La traducción y la interpretación son oficios que requieren habilidades diferentes

Si bien es cierto que tanto traductores como intérpretes trabajan a diario con los idiomas y que su función básica es la de transmitir información por medio de un idioma de destino, la verdad es que estas son dos profesiones que requieren habilidades muy diferentes.

Lo más importante con lo que debe contar un traductor es la habilidad de leer muy bien y detalladamente en la lengua de origen y tener habilidades de escritura impecables en la lengua de destino. El trabajo fundamental de un traductor consiste en escribir, de manera que también hay que tener la capacidad de corregir, revisar y editar textos. El traductor debe tener además una cierta ‘intuición lingüística’ para resolver dudas y tomar decisiones sobre la terminología que genere dificultades. Asimismo, debe estar conciente del público receptor y sus características socioculturales para que sus traducciones sean bien recibidas y entendidas sin dificultad. Por último, el traductor debe poseer habilidades informáticas básicas para utilizar los procesadores de texto y las herramientas de traducción en línea.

Por su parte, el intérprete requiere una serie de habilidades que no necesariamente son las mismas que las del traductor.

Esto se debe a que su trabajo es muy diferente. El intérprete tiene que estar permanentemente en contacto con otras personas e interactuar con ellas, mientras que el trabajo del traductor es mucho más solitario y personal. Por esta razón, el intérprete debe ser una persona extrovertida y contar con excelentes habilidades sociales. Debe además tener una muy buena memoria para retener el mensaje y poder retransmitirlo en su totalidad. Finalmente, el intérprete es alguien que debe poder hablar en público sin problemas, ya que su voz es su instrumento de trabajo.

Un día en la vida de un traductor y de un intérprete

La rutina diaria de un traductor es muy diferente a la de un intérprete. A menos de que esté empleado en una compañía, por lo general el traductor trabaja desde su casa y pasa las horas hábiles del día sentado en frente de su computador.

Con la ayuda de diccionarios, manuales y glosarios, ya sean físicos o en línea, el traductor transfiere el contenido de un texto del idioma de origen al idioma de destino. Este tiende a ser un proceso solitario, reflexivo y silencioso, y a menudo los traductores pasan su día sin estar en contacto con otras personas.

El intérprete por su parte maneja un ritmo de vida mucho más dinámico y activo. Este debe trasladarse a los distintos lugares donde prestará sus servicios de interpretación. De manera que debe estar en constante movimiento para llegar al lugar donde se esté llevando a cabo la conferencia, reunión o evento en el cual se requieran sus servicios. A diferencia del traductor, el intérprete debe interactuar constantemente con las demás personas y relacionarse con ellas.