Conviviendo con un adolescente anoréxico/3

Aprende qué puedes hacer para ayudar a tu familia

La anorexia nerviosa es una enfermedad grave que se diagnostica sobre todo en adolescentes. Es un trastorno de la alimentación que, en casos extremos, puede llegar a ser mortal. En casi todos los casos, además de ser una durísima prueba para la chica o el chico que la padece provoca enormes dificultades a toda la familia.

Los padres o madres de adolescentes anoréxicos se encuentran con el problema de que deben ayudar a su hijo enfermo pero también deben proteger al resto de la familia.
Para conseguir todo eso es bueno que conozcan en profundida la enfermedad que afecta a su hijo, también es bueno que sepan qué es lo que deben evitar en el periodo, casi siempre muy largo, de recuperación del adolescente anoréxico. Y, de igual forma, es muy útil que tengan suficiente información sobre cómo actuar en esos momentos difíciles. Qué hacer cuando se convive con un hijo anoréxico
Para empezar es evidente que no se vive de la misma forma si el hijo o hija que tiene anorexia tiene trece años que si tiene veinte. Pero sí hay una serie de cosas, muy generales, que en todos los casos, tenga la edad que tenga el adolescente diagnosticado de anorexia, son convenientes y pueden ayudar a sobrellevar la situación.
  • Demuestrale tu cariño. No hay duda de que quieres a tu hijo pero es importante que se lo demuestres. Ningún beso y abrazo está de más, ninguna muestra de cariño es excesiva, ninguna de las veces que le digas que le quieres va a sobrar. A él o ella le va a fortalecer saber que cuenta con el amor inmenso de sus padres.
  • Dedicale tiempo. Busca momentos para hacer cosas con él o ella. Pasear, ir de compras, ver una película, tomar una soda… Hacer cosas normales, las que habéis hecho siempre juntos o juntas pueden ayudar a darle normalidad a su vida.
  • Escucha. Habla con él o ella. Charla de cosas intrascedentes y de cosas importantes. Manten una comunicación fluida con tu hijo o hija enfermo. Pero sobre todo, escúchale. Normalmente, a los chicos o chicas enfermos de anorexia les cuesta hablar de cómo se sienten pero hacerlo es muy positivo para ellos. Es importante que sepa que siempre podrá hablar contigo, cuando sea y sobre lo que sea. Sin que lo juzgues o te sientas mal.
  • Sé positivo. La situación que estais viviendo es muy difícil. Tú lo sabes y lo sabe tu hija o hijo enfermo pero ser positivo ayuda a que las cosas vayan mejor. Aunque ten muy clara una cosa, ser positivo no significa que ocultes la enfermedad o que hagas como si no existiera. Ser positivo significa que asumes que tu hija o hijo está enfermo pero que confías en que se curará.
  • Ten una comunicación fluida con sus médicos. Es muy importante que mantengas una comunicación fluida con sus doctores y terapeutas. Seguro que tendrás que participar tú como padre o madre y el resto de la familia en algunas de las sesiones de terapia pero además habla habitualmente con sus médicos para saber exactamente cómo ven ellos el proceso de reuperación y que ellos sepan tu opinión. Incluso aunque tu hijo sea mayor de edad, procura obtener su permiso para mantener esa relación fluida con sus médicos.
  • No dejes que sea tu hija o hijo enfermo el que decida los menús. Es importante que esta cuestión la discutas con su terapeuta porque se trata de un experto que sabrá cómo resolver esta cuestión, pero el consejo general es que sigas siendo tú quien decida sobre los menús de las comidas familiares. Que estas sigan siendo variadas y sanas y que no introduzcas cambios drásticos, excepto por consejo de los doctores.
  • Mantén las normas. Igualmente en este caso es importante que esto lo discutas con el terapeuta de tu hija o hijo enfermo para que te oriente. Pero también, y con carácter general, es importante que las normas que regulaban la vida del adolescente se mantengan.
  • Protege al resto de tus hijos. Una de las labores más difíciles que vas a tener durante el proceso de recuperación es la de la protección del resto de la familia. El resto de tus hijos deben seguir con sus vidas dentro de la mayor normalidad posible. Y ellos también van a necesitar tu tiempo, tu amor y tu dedicación. No lo olvides.
Foto © Lars Aronsson