Conviviendo con un adolescente anoréxico

Lo que debes saber cuando tienes un hijo con esa enfermedad

La anorexia y en general los trastornos de la alimentación son enfermedades devastadoras. No solo para la persona que lo sufre, también para los que están a su alrededor. Cuando el enfermo es un adolescente, sus padres y toda su familia van a padecer las consecuencias de la enfermedad. Ocurre lo mismo que con otras enfermedades muy graves como el cáncer.

Cuando uno de estos males ataca a un miembro de la familia, todos se ven afectados.
Primero llega el diagnóstico, después el choque, más tarde el enfado y, por último, la aceptación.A la inmensa mayoría de los padres que tienen un hijo o hija enfermos de anorexia les ocurre lo mismo. Así que lo primero que tienes que saber es que no estás solo. No eres el primer padre o madre que siente lo que estás sintiendo.Lo segundo y más importante es que las madres y padres de adolescentes anoréxicos deben saber que esta enfermedad se cura. Llegará un día en el que la anorexia de tu hija o hijo será solo un recuerdo del pasado. Aunque también es cierto que en la mayóría de los casos es una enfermedad muy larga. El proceso de recuperación suele llevar años. Eso hace que las consecuencias sobre toda la familia sean más serias y por eso es imprescindible que las madres y padres de chicas o chicos anoréxicos se preparen para lo que van a vivir tras el diagnóstico de sus hijos. Mi hijo adolescente es anoréxico. ¿Y ahora qué?
Tu hija o hijo adolescente ha sido diagnosticado como anoréxico.
Seguro que antes de eso habéis pasado un tiempo horrible. A tu hija o hijo le pasaba algo. Tú veías que le pasaba algo y no sabías qué era. Las cosas han sido díficiles hasta llegar al diagnóstico.Una vez que tú hija o hijo adolescente ha comenzado a recibir tratamiento para su enfermedad es bueno que sepas algunas cosas.
  • Ya sabes qué ocurre. Sabes lo que le pasa a tu hija o hijo adolescente. Tiene anorexia nerviosa, un trastorno de la alimentación. En parte es una buena noticia. Saber lo que ocurre es siempre positivo porque se puede empezar a ponerle remedio. Y seguro que en el caso de tu hijo es así. Estará ya recibiendo tratamiento. Le tratarán doctores o terapeútas o, casi seguro, ambos.
  • Es una enfermedad. La anorexia nerviosa se define como un trastorno de la alimentación. Esto es, una enfermedad mental. Eso debes asumirlo cuanto antes. Tu hija o hijo está enfermo. Tiene además una enfermedad grave. Que puede curarse pero es grave.
  • El proceso de curación suele ser muy largo. En la mayoría de los casos, el proceso de recuperación de un enfermo de anorexia lleva años. Y en ese tiempo habrá avances y también retrocesos. Debes estar preparado para estos últimos porque así podrás ayudar a tu adolescente a superarlos.
  • No eres su médico. Es muy importante que los padres de adolescentes anoréxicos entiendan que ellos no son los doctores de sus hijos. Igual que nunca pretenderían curar a sus hijos de un cáncer, tienen que asumir que ellos no van a poder curarle de la anorexia. Pero sí pueden ayudar a su hijo adolescente en el proceso de curación.
  • Debes proteger a tu familia. Toda la familia se va a ver afectada. Tu trabajo como madre o padre será, a partir de ahora, proteger a tu familia de los efectos de la enfermedad. Deberás pensar en qué hacer para que el resto de tus hijos continúe con sus vidas normales. Deberás también continuar con tu vida. Solo si consigues eso, que la vida de la familia continúe de forma saludable y mantener la tuya también a salvo, estarás en condiciones de ayudar a tu hija o hijo enfermo.
  • Necesitas estar informado. Cuanto más sepas sobre la enfermedad, mejor. Para ello es imprescindible que hablés con los doctores que están tratando a tu hija o hijo pero también suele ser muy conveniente que busques ayuda en alguna de las muchas asociaciones que existen. En estar organizaciones dedicadas a proteger a las personas que padecen trastornos de la alimentación podrás consultar tus dudas y lo que es más importante, podrás conocer a otros padres que han pasado por lo que estás pasando tú. Su ayuda puede ser valiosísima para ti, para tu familia y para tu hijo o hija enfermo.
Foto © Lars Aronsson