Conviviendo con un adolescente anoréxico/2

Algunos consejos sobre lo que no debes hacer

La convivencia con un adolescente que padece anorexia nerviosa casi nunca es sencilla. Este trastorno de la alimentación, el más frecuente junto a la bulimina, es una enfermedad grave cuyo tratamiento suele durar años. En ese tiempo, la enfermedad de la chica o el chico acaba afectando a toda la familia.

Las madres y padres de adolescentes anoréxicos suelen pasarlo muy mal. Al principio, antes del diagnóstico, porque saben que a su hijo le pasa algo pero no exactamente qué.
Cuando su hijo ya ha sido diagnosticado y comienza el tratamiento, en la mayoría de los casos, las dificultades siguen apareciendo: la familia se ve afectada y el chico o la chica enfermo recae. Los padres de adolescentes anoréxicos viven durante años con el miedo a esas recaídas, a que su hijo se suicide, a que la enfermedad se agrave e, incluso, a que nunca se cure.En la inmensa mayoría de los casos, los adolescentes anoréxicos se curan pero necesitan para ello un largo periodo de tiempo. Un tiempo en el que sus padres van a tener que vivir esa dura prueba. Por eso, para los padres que están conviviendo con un hijo adolescente anoréxico hay un buen consejo: prepararse para lo que va a ser el largo proceso de recuperación.Y en ese proceso hay algunas cosas que esos padres deben evitar. Lo que no debes hacer
  • Pensar que con el diagnóstico ya está todo resuelto. Cuando el adolescente recibe el diagnóstico, algunos padres piensan que ya ha pasado lo peor. En unos pocos casos puede ser así, pero en la mayoría, no. Una vez que el chico o la chica han sido diagnosticados y se les ha puesto un tratamiento, en el que casi siempre intervendrán doctores y terapeutas, comienza el proceso de recuperación. Y ahí, la presencia de los padres y su apoyo va a ser fundamental. Ese proceso puede compararse con una carrera de fondo. Va a haber mucho desgaste y es bueno saberlo con antelación para estar preparados.
  • Sentirte culpable. Es muy frecuente que los padres de adolescentes anoréxicos se sientan culpables por la enfermedad de sus hijos y comiencen a darle vueltas a lo que pudieron haber hecho mal. Ese pensamiento no solo no sirve de nada sino que va a dificultar la relación con el adolescente enfermo y va a mermar la capacidad de la madre o el padre para ayudar a su hijo. Así que el mejor consejo es olvidarse de ello y pensar en el futuro.
  • Intentar convertirte en el doctor o el terapeuta de tu hijo. Algunos padres creen que ellos pueden curar a sus hijos. Eso se debe a que en muchos casos no tenemos la percepción clara de que la anorexia nerviosa es una enfermedad. Pero es así, y de igual forma que a ningún padre o madre se le ocurriría que puede curar a su hijo de un cáncer, con la anorexia nerviosa ocurre lo mismo. Deben ser los doctores y tereapeutas los que hagan ese trabajo.
  • Compadecerte del adolescente enfermo. La compasión no es un buen arma. Es bueno que comprendan a su hijo enfermo y que le muestren todo su apoyo pero no que se compdezcan de él.
  • Olvidarte del resto de la familia. Toda la familia va a sufrir con la enfermedad por eso los padres deben hacer un esfuerzo para que la vida del resto de los hijos cambie lo menos posible.
  • Olvidarte de ti mismo. Muchas veces los padres de adolescentes anoréxicos se ven sobrepasados por las circunstancias. Si en momentos normales es todo difícil porque tienen poco tiempo y muchas obligaciones, cuando la enfermedad irrumpe en la familia, eso aumenta. Pero madres y padres de adolescentes anoréxicos deben buscar tiempo para ellos mismos. No es un gesto de egoismo sino de supervivencia. Durante ese proceso van a necesitar toda la energía posible así que harán bien en dedicar un tiempo para hacer algo que les ayude a relajarse, a serenarse, a pensar o a estar bien consigo mismos. Puede ser la práctica de algún deporte, yoga, meditación o cualquier otra actividad que en cada caso ayude a esos objetivos.
  • Dejarte manipular. También es bastante frecuente que los adolescentes enfermos de anorexia se conviertan en manipuladores de sus padres. Es importante que estos mantengan su autoridad y no lo permitan, por ellos mismos pero, sobre todo, por la chica o el chico enfermo. De esa forma podrán establecer una bases mucho más solidas para su recuperación.
  • Estar solo en este proceso. Aunque no siempre es fácil encontrar apoyo cuando se tiene un problema de este tipo, las madres o padres de adolescentes anoréxicos van a necesitarlo. Por eso es bueno contar con alguien muy próximo. Puede ser la pareja o un amigo, alguien que te quiera y con quien puedas desahogarte cuando lo necesites.
Foto © Lars Aronsson