Contrato con mi hija adolescente

Un modelo de normas generales a seguir por madre e hija

Acuerdo de normas
Un acuerdo para las normas es siempre mucho más efectivo que una imposición. Don Mason/Getty Images

Mantener la disciplina con los adolescentes es una cuestión complicada pero necesaria. Ellos necesitan normas pero a la vez la rebeldía propia de la etapa que están viviendo los lleva a desafiarlas con frecuencia. De ello se derivan peleas continuas con sus padres. Y también padres cansados de esas peleas que se van a alguno de los dos extremos: o imponen severos castigos a sus hijos, muchas veces tan desproporcionados que solo consiguen perpetuar la situación, o, al contrario, relajan las normas hasta hacerlas casi inexistentes y con ello privan a sus hijos de la guía necesaria para crecer sanos y responsables.

Pero hay algunas fórmulas, o trucos, que pueden ayudar a mantener esa disciplina necesaria. Firmar un contrato con el adolescente en el que se establezcan los acuerdos a los que se ha llegado con ellos puede ser una buena idea para que nuestro adolescente sea más consciente de esas normas que debe cumplir.

 

En qué casos puede ser útil un contrato

Casi en cualquiera de las cuestiones que tenemos que tratar con los adolescentes y en las que haya que imponer obligaciones y derechos. Puede hacerse uno amplio en el que establezcamos, de forma general, qué es lo que esperamos de él y qué le ofrecemos nosotros. Pero también podemos crear uno mucho más concreto para alguna cuestión en la que tengamos problemas para que nuestro adolescente cumpla lo que ha prometido, como por ejemplo, los horarios. A un adolescente que llega tarde con frecuencia le puede venir bien un contrato de horarios.

Un consejo es que no se acuerden varios contratos con el o la adolescente porque entonces corremos el riesto de que pierdan el valor que como decisión especial podemos otorgarle.

Y otro consejo: ponerle siempre una pizca de humor, no permitir que recuerde a una situación laboral o empresarial. Pero no olvidar que el humor no significa que no haya que cumplirlo. Cuando uno firma un contrato se está comprometiendo a cumplirlo.

 

Aquí tienes un modelo

Lo que sigue es un posible modelo de contrato entre una madre y su hija adolescente.

Solo es un marco general, si te interesa puedes cambiarlo, sustituir aquello que no se ajusta a tu situación o redactar uno completamente nuevo.

Contrato de normas generales con mi hija adolescente

  1. Eres mi hija y te quiero con toda mi alma. Además de quererte, como soy tu madre, tengo una serie de responsabilidades contigo que puedes estar segura de que cumpliré: pagaré la vivienda en la que vives, los alimentos que comes, tu educación, tu ropa, los posibles gastos médicos y algunas otras cosas que acordemos entre las dos. Y además procuraré que estés segura y sana y, dentro de lo que pueda, que seas feliz.
  2. Como te quiero tanto tendré paciencia contigo. Sé que la adolescencia es un momento que trae complicaciones a tu vida. Yo también fui adolescente y pasé por lo mismo. Pero no cuentes con que esa paciencia sea infinita o permita cosas que no son buenas para ti.
  3. Me enfadaré a veces contigo, no lo dudes. Pero también estate segura de que intentaré evitarlo y de que si ocurre, que ocurrirá, no dejaré de quererte por ello.
  4. Espero que consultes tus dudas conmigo, sean las que sean, a cambio yo contestaré a ellas siempre con la verdad. Pero también entenderé que prefieras consultarlo con otra persona. En ese caso, quiero que te asegures de que esa persona está capacitada para resolverlas. Eso no siempre ocurre cuando acudes a un amigo, que sabe más o menos lo mismo que tú, o cuando navegas por internet.
  1. Espero que cumplas las normas que hemos fijado entre las dos para ti. Como hemos hablado de ello, sabes que no son aleatorias. Cada una de ellas tiene una razón, la mayoría de las veces tu seguridad, así que no hay discusión en eso, debes cumplirlas.
  2. No espero que seas perfecta. Nadie lo es y eso es una de las maravillas de ser humano. Por eso también sé que alguna vez incumpliras esas normas. Cuando ocurra nos sentaremos a hablar de ello e intentaremos resolverlo. Las dos estamos aprendiendo juntas en esto, tú a ser mi hija pero yo también a ser tu madre.
  3. Espero que te cuides. Sé que a tu edad es difícil ser consciente de los riesgos que corres. Durante la adolescencia, debes saberlo, chicas y chicos tenéis una percepción errónea sobre lo que puede haceros daño. Pero a pesar de ello espero que no te pongas en peligro.
  1. Yo voy a confiar en ti porque sé que eres una chica inteligente y buena. Pero necesito que tú también confíes en tí misma y que te hagas siempre responsable de aquello que hagas o digas.
  2. Espero de ti respeto hacia mi y hacia el resto de seres humanos. De la misma forma, yo te respetaré a ti.
  3. Espero de ti que te intereses por el mundo. Es una suerte tan grande estar viva y poder disfrutar de lo que te rodea que me gustaría que no la desperdiciaras. La gente, cómo vive, cómo piensa, lo que hace y cómo lo hace es siempre interesante. Espero que seas consciente de ello.

 

Esto es solo una idea de modelo general pero puede servir de base para redactar cualquier tipo de contrato con tu hijo o hija adolescente.