Contenido del Disco de Oro que viaja en las naves Voyager

Imágenes, música y sonidos para los extraterrestres

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Cubierta con diagramas del Disco de Oro. NASA

Lo que no podía imaginar Carl Sagan es que conseguir los sonidos, saludos y músicas que contendría el disco The Golden Record (Disco de Oro) que portarían las naves gemelas Voyager 1 y 2 se convertiría en un asunto político en el que los intereses patrios e ideológicos intentaban imponer sus criterios.

La música del Voyager

La idea de incluir música con su estructura matemática, capaz de generar armonías delicadas, supuso una tarea de selección ardua y sobre todo resultó abrumadora la burocracia de recabar derechos de autor, para no dejar al azar cualquier reclamación legal.

Entre las anécdotas más llamativas, Sagan señala la presión de un político de ascendencia irlandesa para que se incluyera ese tipo de música en el disco, o la que cita Timothy Ferris, el encargado de esta recopilación, de que no pudieron incluir una canción de The Beatles porque a pesar de haber dado ellos su consentimiento, los derechos de autor los poseía una reticente discográfica.

La música abarca clásica tanto de Oriente como de Occidente y diversas melodías étnicas. La selección musical puedes escucharla en este enlace.

Los saludos del planeta

La explicación que ofrece Sagan sobre los problemas para conseguir que se saludara con un “Hola” en medio centenar de idiomas, resulta humorística por la presión política que generó. Aunque en la actualidad conseguirlo posiblemente resultara más difícil incluso, las presiones en el seno de las Naciones Unidas, donde Sagan pensó de manera inocente que sería coser y cantar, convirtieron la grabación casi en un asunto de estado.

Al final fueron 15 los delegados que incorporaron su saludo al límite de tiempo para su inclusión, y sobre todo el escaso espacio para la información de que se disponía ya que algunos trataron de explayarse con poesías y florituras. La del delegado de Nigeria cuyo saludo a los extraterrestres comenzaba con “Como probablemente saben (!), mi país está situado en la costa occidental del continente africano, una masa de tierra que tiene más o menos la forma de un signo de interrogación en el centro de nuestro planeta”.

A tortas para decir hola a los extraterrestres

Los delegados en Naciones Unidas de Francia o Suecia leyeron sendas poesías de autores paisanos; el australiano formuló en esperanto su saludo; el egipcio rezaba en árabe: “Personas y demonios, si podéis atravesar las fronteras de la Tierra hacedlo, y sólo lo haréis con autoridad”. El mensaje en español fue grabado por el delegado de Chile que decía: “Enviamos a todos los seres del universo un afectuoso saludo de paz y felicidad. Ojalá el futuro nos permita reunirnos”.

Las presiones políticas continuaron con la inclusión del nombre de los políticos y senadores implicados en el proyecto.

En cuanto a los saludos en 55 idiomas se realizó un esfuerzo para decir un hola en las lenguas habladas por un mayor número de habitantes del planeta. Al final, más del 87 por ciento de la población mundial está representada por las lenguas a bordo del Voyager. Puedes escucharlos en este enlace.

Las imágenes del Voyager

El equilibrio político apenas se pudo mantener con las imágenes que por supuesto no incluyen objetos religiosos u obras de arte. Se evitó cualquier declaración política e imágenes de guerra o violencia que pudieran ser malinterpretadas por una inteligencia alienígena.

Pero lo que no aceptó la NASA fue incluir desnudos para evitar las críticas que produjeron los que representaban un hombre y una mujer desnuda de frente que portaban las naves Pioneer 10 y 11, acusadas de enviar pornografía a las estrellas.

Las imágenes están disponibles en este enlace.

Los sonidos de la Tierra

La selección de los sonidos de la Tierra tuvo un componente evolutivo: fue de lo geológico hasta lo tecnológico, desde los murmullos de la charca primigenia al chirrido de un carro en marcha o de un autobús frenando. Se trataba de la difícil tarea de mostrar con sonidos 4 500 millones de años de evolución.

El amor viaja a las estrellas en el Disco de Oro (The Golden Record)

Una de las anécdotas más románticas en torno al Disco de Oro (The Golden Record) que portan las naves Voyager, la protagonizó Ann Druyan, encargada de recoger los Sonidos de la Tierra.

Entre los sonidos que se incluían figuraba las ondas cerebrales de una mujer joven enamorada. El problema surgía la búsqueda de tal muchacha. Sin embargo fue la propia Ann Druyan, ya supervisora del proyecto de grabación de los sonidos terrestre, quien se sometió para incluir su encefalograma. "Podría ser posible -se preguntaba Ann- que alguna tecnología avanzada, dentro de millones de años, pudiese descifrar los pensamientos humanos?".

Subidón de endorfinas

Dos días antes de la ejecución del acto programado para el 3 de junio de 1977, Carl Sagan y Ann Druyan (su tercera esposa) decidieron casarse, con lo cual el subidón de endorfinas durante la grabación se transformó en un minuto que viaja las estrellas y que suena como una tira de petardos en explosión. "Mis sentimientos de mujer de 27 años -comentaba Ann- locamente enamorada, están en ese disco".

Tal vez los únicos que encuentren la cápsula sean seres humanos del futuro, y entonces no habrá sido más que una cápsula del tiempo enterrada en el vacío espacial, pero aún así se trata de uno de los mensajes de amor, optimismo y confianza más hermosos de todos los tiempos dirigido a seres completamente desconocidos.

En este enlace multimedia se puede escuchar y visualizar el contenido del Disco de Oro para cualquier curioso. También puedes encontrar detalles precisos en la información de wikipedia.