Constelaciones Familiares: Sanando nuestro pasado y presente

familia de 4 personas sentadas con un terapeuta
Las Constelaciones Familiares de Bert Hellinger son un proceso terapéutico de grupo. Bruce Ayres/Getty Images

¿Ha escuchado hablar de las constelaciones familiares y cómo se relacionan con su salud emocional y física? 

Pregúntese esto. ¿Cómo cambiaría la vida de una persona si detrás de síntomas como depresión, ansiedad o manía e incluso síntomas físicos, se pudiera encontrar una cierta historia familiar, un secreto, una pérdida, un dolor que se ha cargado en el inconsciente por varias generaciones? ¿O qué pasaría cuando al descubrirse esa historia familiar, la persona pudiera encontrar una resolución definitiva de su síntoma?

 

Constelaciones Familiares: Una nueva perspectiva en psicoterapia

El psicoterapeuta alemán Bert Hellinger (1925-) fue quien diseñó las Constelaciones Familiares, un proceso de grupo basado en su experiencia de más de 50 años estudiando y tratando familias.

Hellinger encontró que muchos de nosotros inconscientemente se adueña de patrones familiares de relación; es decir “hereda” síntomas como la ansiedad, la ira, la culpa, y el alcoholismo, por ejemplo, con el propósito de recuperar un sentido de pertenencia a la familia.   

Según la teoría de las Constelaciones Familiares de Hellinger, un hijo con frecuencia sacrifica su propio interés en un vano intento de aliviar el sufrimiento de uno de sus padres u otro miembro de la familia.  

¿Cómo se desarrollan las Constelaciones Familiares?

Las constelaciones familiares, que se han expandido por todo el mundo, constituyen una interesante interfaz entre psicoterapia (con elementos de psicodrama) y sanación energética.

  

El facilitador de un grupo de constelaciones familiares no tiene que ser un psicoterapeuta. Requiere entrenamiento pero más que nada capacidad de empatía e intuición.

El resto del trabajo durante las constelaciones familiares sería obra de lo que Bert Hellinger llamó el “alma familiar”, un concepto basado en la existencia (aún no aceptada por la comunidad científica, pero popular entre los miembros de la Nueva Era) de un campo morfogenético, una memoria colectiva, a la que tendríamos acceso en un cierto estado de consciencia.

  

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Durante el desarrollo de una sesión de Constelaciones, un voluntario se sienta al lado del facilitador y provee datos históricos de su familia.

Lo frecuente en estas sesiones es que su historia revele una pérdida (una muerte, una separación, un aborto).

El siguiente paso es que el voluntario elige entonces personas presentes en el grupo que "juegan" a representar a los miembros de su familia que estuvieron involucrados con el suceso en cuestión que ha narrado. En pocos minutos estos representantes empiezan a interactuar guiados por sensaciones e impulsos.  

Por ejemplo, un abuelo que murió en la guerra tiene ahora al lado a una persona que representa a quien lo mató. El facilitador de la sesión de Constelaciones los invita a mirarse a la cara y espera que se de una interacción espontánea.

De pronto la escena y las interacciones están guiadas por emociones que según Hellinger y sus seguidores proceden de la memoria colectiva, del campo morfogenético, del alma familiar.  

Hellinger postula que nuestro inconsciente deseo de pertenecer (a nuestros padres, a nuestras familias), puede no solo volverse consciente, pero también satisfacerse mediante estos “representantes” de los miembros de nuestra familia que fueron en un momento dado “excluidos” y cuya culpa, vergüenza o dolor nos afecta.

 

Este proceso de representación lleva a la resolución del problema.  

Premisas de las Constelaciones Familiares

Es una premisa en las Constelaciones Familiares que cada miembro tiene el mismo derecho de pertenecer a la familia y de ser honrado por ella. Sin embargo, a veces una persona sale del sistema familiar por divorcio o muerte o porque se le echó de la casa, se alejó por diferentes razones o fue a la cárcel. Este miembro queda entonces excluido de la familia, no se le nombra, no se le da reconocimiento.

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Otros ejemplos de este caso de exclusión: cuando muere un niño y poco después nace otro que juega prácticamente el papel de sustituto. O un hijo es expulsado porque no acepta las reglas establecidas en la familia y entonces pierde su lugar en el sistema.

Esto produce una distorsión en el campo energético y alguien en una generación futura tomará la suerte o el rol del excluido para tratar inconscientemente de reintegrarlo al todo. 

El trabajo de Hellinger con las Constelaciones Familiares pretende descubrir la dinámica oculta para poderla resolver. 

Hellinger habla de dar y recibir en el grupo familiar y de los sentimientos de vergüenza y culpa relacionados a este intercambio. 

La culpa que se siente por ejemplo al recibir crea una presión interna que nos llevaría instintivamente a hacer un gesto, a dar en reciprocidad o a alejarnos con resentimiento por sentirnos obligados a dar al haber recibido. 

Esto explicaría por qué con frecuencia son los hermanos menores quienes terminan haciéndose cargo de los padres en su vejez. Siendo frecuentemente el hermano menor el que más recibe atención y afecto (de sus padres y de cada uno de sus hermanos mayores), éste siente que "tiene" que retribuir cuidando a sus padres como compensación. 

Igualmente, Hellinger encontró también que con frecuencia la persona que recibe más, es quien siente resistencia, en lugar de aceptar con gratitud.  

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El trabajo y conclusiones de Bert Hellinger con las Constelaciones Familiares están inspirados en su experiencia de 16 años como sacerdote con la tribu Zulu en Africa. La cultura Zulu cree en la importancia de los ancestros y de conectarse con ellos, a quienes reconocen como guías, para preguntar o resolver alguna cuestión.

Las constelaciones no son muy diferentes de una ceremonia tribal donde se le pide a un ancestro perdón o respuestas para la resolución de un conflicto que de alguna manera afecta al resto de la familia.