Consigue que tu hijo adolescente cumpla las normas

Un recurso muy útil es una lista de tareas

Ningún padre duda de que los niños necesitan normas. Cuando se establecen esas normas de forma clara y ellos las conocen se sienten mucho más seguros. Con los adolescentes ocurre lo mismo, necesitan una disciplina. Deben saber qué se espera de ellos. Eso también les hace sentirse mucho más seguros.

La gran diferencia entre los niños y los adolescentes es que estos últimos cuestionan esas normas con mucha frecuencia.
La razón es que la adolescencia es una etapa de rebeldía en la que chicas y chicos están creando su propia personalidad y muchas veces esa maduración conlleva poner en duda los valores de sus padres. No hay que preocuparse por ello porque se trata de un proceso normal en la vida de la mayoría de los adolescentes. Pero que no haya que preocuparse por ello no significa que los adolescentes deban vivir sin normas. Todo lo contrario, la disciplina es absolutamente necesaria en sus vidas.Por eso hay que buscar una fórmula en la que al mismo tiempo quepan las normas y la obligación de cumplirlas con cierta rebeldía. Y una de las posibilidades mejores para tener las dos cosas es la elaboración de listas de tareas mediante negociación. Qué es la lista de tareas
Una lista de tareas no es más que poner por escrito aquellas normas que los adolescentes están obligados a cumplir. Qué debe incluir una lista de tareas
La lista debe incluir las obligaciones que tiene el adolescente.
Es conveniente que la lista no sea demasiado larga porque entonces parecerá imposible de cumplir. Por eso debemos elegir las normas que son fundamentales para su educación. Por ejemplo, no es una buena idea que en la lista esté "ir a la escuela todos los días" porque eso es algo que los adolescentes tienen asumido.
Pero sí estará en la inmensa mayoría de las listas de adolescentes la hora de llegar a casa los fines de semana o el tiempo que pueden dedicar a jugar con la consola o la computadora. Y después, dependiendo de cómo sea nuestro adolescente incluiremos unas u otras obligaciones, por ejemplo, en ciertos casos aparecerá la obligación de ordenar su habitación o recoger a uno de los hermanos de la escuela.Además de tareas prácticas también podemos incluir algunas normas morales que pensemos que deben ser recordadas, por ejemplo, algunos adolescentes quizá necesiten que se incluya "hablar siempre con respeto", es decir, la obligáción de no gritarle a nadie y dirigirse siempre a los demás con amabilidad. Cómo decidir qué está en la lista y en qué términos
Esta es la parte fundamental en la que la intervención del adolescente nos permitirá utilizar su dosis de rebeldía en beneficio de todos. Para que este sistema funcione es importante la negociación.A la hora de decidir las tareas y lo que conllevará su incumplimiento, lo que debemos hacer es negociar con el adolescente. Sentarnos con él con papel y lápiz y escribir las normas que deberá cumplir. Para establecer esas normas debemos tener cierta flexibilidad y dejar que sea él mismo el que proponga algunas de ellas. Podemos charlar sobre cada una y explicarle las razones de que permitamos o no alguna flexibilidad. Por ejemplo, no habrá ninguna flexibilidad en la prohibición de manejar si ha consumido alguna sustancia como alcohol o drogas como tampoco la habrá en la prohibición absoluta de subir al coche de un desconocido. Pero sí puede haberla en la hora de llegar a casa. Es posible que nosotros creamos que a algunas edades las diez de la noche es la hora adecuada, pero quizá una negociación con nuestro adolescente nos lleve a aceptar las 10:30. Si el adolescente ha conseguido de nosotros esa cesión es mucho más probable que esté dispuesto a cumplir la norma fijada que si nos mantenemos inflexibles en nuestra idea primera. Las consecuencias de no cumplir la lista
También eso deberemos establecerlo de antemano y encargarnos de que el adolescente entienda sin ninguna duda lo que ocurrirá si incumple las normas. Lo que mejor funciona es que el castigo por los incumplimientos esté relacionado con ellos. Por ejemplo, si llega tarde se recortará la hora de volver a casa; o si maneja un auto tras haber consumido alcohol, se le retirará durante un tiempo la licencia de conducir. Foto © Florian Schiel