Consejos y recetas para cambiar al vegetarianismo

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Un cambio de dieta total comenzó a ser la respuesta a años de migrañas. Foto Morguefile

 (Esta es la continuación y última parte de la Guía paso a paso para cambiar al vegetarianismo y al veganismo. Haz clic aquí si para leer la primera parte.)

Vé de compras

Antes de ir de compras debes saber qué quieres comprar en lugar de arriesgarte a ir sin idea alguna y llenar el carrito con lo que no quieres. Inclínate por granos enteros sanos como quínua, mijo, amaranto, teff, arroz integral o salvaje, avena sin gluten; grasas vegetales como aguacate, nueces y semillas; proteínas como legumbres (lentejas, guisantes verdes,  y frijoles; leches de nueces; semillas de chía y de cáñamo; vegetales y frutas frescas y congeladas para hacerte batidos.

Y no te olvides de hierbas frescas, especias, y condimentos como stevia, tamari, mostaza, vinagre balsámico, vinagre de manzana, aceite de oliva extra virgen. ¡Harán tus platos deliciosos y decadentes!

Receta relacionada: Hamburguesas veganas de col y quínua

Concéntrate en lo básico

Recuerda que ser vegetariano o vegano no es difícil. Para empezar te recomiendo que mantengas las elecciones simples y dentro de lo que conoces como para sentirte cómodo. Por ejemplo, como desayuno puedes pensar en algo como avena o quínua con leche de almendras y canela; o bien pudín de chía. O bien yogur de coco con miel y nueces, o fruta fresca. 

De almuerzo, te aconsejo que tengas diversidad en la heladera y la alacena. Mis favoritos de almuerzo son envueltos de vegetales frescos, alguna hamburguesa vegana, sopas y ensaladas. Mantén snacks y bocaditos a mano como frutas frescas y nueces.

Como cena puedes preparar una ensalada caliente con vegetales como col rizada y hongos; platos de arroz diversos; sopas suculentas de vegetales de estación como calabazas, ajo, tomate, tubérculos…¡las opciones son ilimitadas!

Recuerda que cuando usas ingredientes frescos no necesitas ni cocinarlos ni sazonarlos mucho. Y si no tienes hambre un batido verde como cena es siempre una opción perfecta y fácil.

Tómate un día a la vez

No te estreses con el cambio, disfruta el camino que has

emprendido, cada nuevo plato y receta, improvisa, experimenta,

descubre sabores y texturas, ¡diviértete! Recuerda que con todo

cambio, y eso incluye el cambio de dieta, es muy importante que

no te estreses ni te la compliques. Un día a la vez, un plato, un

bocado a la vez. Mantén tus platos simples. Ya tendrás tiempo de

explorar platos más complicados y gourmet.

Cuánto más sencillas y frescas tus comidas, mejor; más sabrosas

y más nutritivas serán.

Consume alimentos nutritivos y enteros

Uno de los problemas mayores entre los vegetarianos y veganos

es caer en comer alimentos veganos procesados o lo que yo

llamo, comida vegana basura. En lugar de comprar comida

procesada vegana o vegetariana, compra alimentos enteros y

consume una dieta vegana o vegetariana variada para asegurarte

que incorporas todos los nutrientes que necesitas.

Con una dieta vegana (más que con la vegetariana) lograrás

disfrutar de beneficios para la salud increíbles (más energía,

mejor digestión, mejor dormir; piel, uñas y cabello más sano),

además de salvar la vida de animales y colaborar con el futuro

verde del planeta. 

Tema relacionado: Cómo saber si tu dieta vegetariana es sana

Fuera de la dieta de todos los días, es importante que con una dieta vegetariana o vegana tomes suplementos diarios como son vitamina B12 y vitamina D3 para energía óptima y claridad mental.

También es recomendable (no sólo para los veranos y vegetarianos, sino para todos) la incorporación de enzimas digestivas y probióticos o alimentos fermentados para ayudar a la digestión, asimilación y eliminación adecuada y óptima de los alimentos.

Recuerda también mantenerte hidratato, dormir entre 7-9 horas, y mantener una actitud sana y positiva con la vida y tus relaciones. Si tienes una dieta sana y una mente sana, vivirás una vida plena y feliz.

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Descargo: Antes de hacer cualquier cambio en tu vida o dieta, consulta con tu médico principal. Este artículo es sólo una guía educacional sin propósito de curar o diagnosticar.