Consejos para prevenir la depresión por la muerte de un ser querido

Resulta conveniente huir de los pensamientos negativos, alcohol y drogas

Depresión por muerte de un ser querido
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Forma parte de la vida. Puesto que resulta inevitable, cuando alguien cercano se marcha, resulta necesario tratar de aceptarlo, y llorar la pérdida con la máxima serenidad posible. Sin embargo, en el momento en el que se produce el óbito de un ser querido, la persona atraviesa un momento de intenso dolor que a veces ofrece la sensación de que nunca va a acabar.

Tremendo golpe puede resultar tan negativo que en algunos casos influye decisivamente en el desarrollo de una depresión clínica.

El proceso normal ante la pérdida de un ser querido

Tras la muerte de un familiar o una persona cercana, lo natural es pasar por un proceso llamado duelo. Éste aparece también en otros muchos casos, como la pérdida del puesto de empleo o una mala noticia en general.

Se trata de una reacción emocional y también física, que se distingue por el estallido de un cúmulo de emociones. El individuo siente fundamentalmente tristeza, pero también en algunos casos ira y desesperación. También da lugar a reacciones físicas como el insomnio, la ansiedad y hasta sensación de náusea.

Las etapas del duelo

En psicología, se ha estudiado que la persona que sufre un duelo, pasa por cinco etapas:

  • Fase de negación. La persona se niega a sí misma que ha perdido a un ser querido. Tiene la sensación de que está viviendo una pesadilla que debe acabar.
  • Fase de enfado. La persona siente ira por no haber podido evitar la desgracia.
  • Fase de negociación. Se piensa en las consecuencias negativas de la pérdida, pero también se intenta buscar la luz al final del túnel.
  • Fase de dolor emocional. Sobreviene un intenso dolor derivado de lo ocurrido.
  • Fase de aceptación. Aunque la persona obviamente sigue recordando la muerte, la ha asumido e intenta continuar con su vida, adaptándose a los cambios.

En los casos en los que éste se prolonga demasiado tiempo, y parece imposible llegar a superar la pérdida, ésta se convierte en un grave problema.

Conviene consultar a un profesional (un psiquiatra, o un psicólogo), pues podría padecerse lo que se llama un duelo patológico.

Métodos de enfrentarse al dolor

Cada persona consigue atravesar las diferentes etapas del duelo a su manera. Existen diferentes formas de superar una muerte. Cada cual encontrará una fórmula a su medida.

Algunos tratan de mantenerse ocupados, y centrarse en su trabajo y obligaciones. En ese caso se tiene la esperanza de que manteniendo su mente centrada en otros asuntos se acordarán un poco menos del óbito.

Otros prefieren enfrentarse al problema directamente. Suele ser la solución más conveniente, pues antes o después hay que coger al toro por los cuernos. Por ejemplo, resulta muy útil juntarse habitualmente por otros afectados por la muerte de la persona en cuestión, y recordarla o expresar emociones.

Se deben evitar a toda costa las soluciones 'fáciles' con consecuencias negativas. Por ejemplo, abusar de las bebidas espirituosas puede llevar a un grave problema de alcoholismo. Tampoco utilizar estupefacientes resulta ni mucho menos conveniente, es posible que se pueda enmascarar el dolor durante un corto espacio de tiempo, pero puede provocar una adicción autodestructiva.

Consejos útiles para superar el duelo por la muerte

Los primeros días son los peores. Los sentimientos sobrevienen con mayor intensidad. El individuo puede verse asediado por una sensación de irrealidad, como si no estuviera en su propia piel, sino viéndose a sí mismo desde lejos.

Conviene no ahogar el llanto, pues se trata de un mecanismo natural de autodefensa. De la misma forma, resulta conveniente acudir a los funerales que se organicen para despedir al difunto, según las costumbres y la religión de cada uno. Resulta necesario escenificar el ritual de decirle adiós y dejarle marchar. En caso de no haber podido acudir, conviene llevar a cabo un ritual propio, por ejemplo, visitando su tumba y llevando flores.

Durante los días subsiguientes, resultan inevitables los pensamientos negativos, al enfrentarse a situaciones cotidianas en las que ya no esté presente la persona que se ha marchado.

Parece que nunca se va a superar lo acontecido, lo que no es cierto, pues de alguna manera todo pasa.

Cuando la muerte ocasiona graves problemas (por ejemplo, si ha fallecido alguien que ofrecía ayuda de algún tipo a sus allegados, como cuidar a sus niños), se acentúa la sensación de que resulta imposible salir del bache. Pero resulta muy importante evitar conclusiones nefastas y tratar de buscar algún tipo de solución para seguir adelante.

Fuentes:

Bayés, R. Psicología del sufrimiento y de la muerte. Barcelona: Martínez Roca. 2001.

Gómez Sancho, M. La pérdida de un ser querido. El duelo y el luto. Madrid: Arán ediciones. 2004.