Consejos para orar efectivamente

Podemos madurar en la oración

Jan Smith vía Fickr

Orar, como sabemos, es hablar con Dios. Es como desarrollamos nuestra relación con Dios y nos fortalecemos en la fe. Aquí encontraras cinco consejos básicos para orar efectivamente.

Concéntrate: Nuestros días están llenos de demandas: del trabajo, la familia, los vecinos. Más que nunca es fácil de alcanzar a alguien o que nos alcanzan a nosotros, sea por teléfono, celulares, email y los medios sociales.

Tenemos que aprender a poner todas estas distracciones a un lado cuando es tiempo de orar. Una de las mejores formas de hacer esto es a través de la alabanza. Empieza alabando a Dios y dándole gracias por todo. Puedes cantar o poner música cristiana y así envolverte en la adoración. Algunas personas prefieren leer un pasaje bíblico primero y dejar que sea Dios quien, por medio de su palabra, empieza la conversación.

Puedes orar: "Padre Santo, te alabo porque eres buenos, fiel y justo. Gracias por el privilegio de estar en tu presencia y hablar contigo. Te pido, mi Dios, que ministres a mi vida durante este momento y que tu Espíritu me guie durante esta oración."

Pide perdón: Como no somos perfectos y a veces pecamos sin saberlo, toma un momento para pedir perdón por tus pecados. Tomando el ejemplo del Padre Nuestro, confiesa tus ofensas al Señor y pide que te ayude a no caer en tentación y que te libre del mal.

Puedes orar: "Señor, continua tu obra en mí y renuévame cada día. Perdóname si he pecado contra ti y si he ofendido a alguien. Borra mis manchas y todo lo que impida que pueda estar en completa comunión contigo."

Peticiones de acuerdo a la voluntad de Dios: En 1 Juan 5 encontramos una hermosa promesa sobre las peticiones.

El verso 14 dice "Ésta es la confianza que tenemos al acercarnos a Dios: que si pedimos conforme a su voluntad, él nos oye."

Muchas veces oramos y rogamos que Dios obre de una forma u otra. Pasa el tiempo y nada ocurre, o las cosas se dan en la forma que no queríamos. Nos frustramos y hasta nos quejamos porque Dios no nos oyó. La realidad es que el si nos escucha pero, en su sabiduría, solo actúa de acuerdo a su voluntad. Podemos, debemos, pedir que él nos revele su voluntad en cada circunstancia. Leer la Biblia continua siendo la mejor forma de conocer la voluntad de Dios en todo y hasta podemos incluir pasajes bíblicos en nuestras oraciones.

Supongamos, por ejemplo, que se te dañó el carro y los mecánicos te están diciendo que es tiempo de comprar otro. Lamentablemente tú no tienes el dinero. Una oración que no toma en cuenta la voluntad de Dios seria: "Padre, necesito un carro y el que me gusta es el último modelo de la BMW, color azul, cuatro puertas y que me salga a un precio barato, porque tú, Jehová, eres dueño de todo y me lo puedes dar y yo sé que me quieres bendecir. Amen." Bíblicamente no sé si es la voluntad de Dios que tengas el BMW, aunque si es cierto que Dios es capaz de bendecirte como él quiera.

Tampoco creo que un carro de lujo compruebe la bendición de Dios en tu vida.

La oración centrada en la voluntad de Dios seria: "Padre, estoy en necesidad de un carro y mis recursos para comprar uno son pocos. Sabes que dependo de un carro para ir a trabajar. Tu palabra dice que tú suples todas nuestras necesidades. Te pido que por favor suplas esta necesidad en particular, para testimonio de que tú cuidas de tus hijos. En el nombre de Jesús, amen."

¿Notaste la diferencia? La primera oración está centrada en el "yo". La segunda tiene como meta glorificar a Dios y dar testimonio de sus obras.

Orar en fe: Continuando en 1 Juan 5, el verso 15 dice: "Y si sabemos que Dios oye todas nuestras oraciones, podemos estar seguros de que ya tenemos lo que le hemos pedido." También, Santiago 1:6-dice: "Pero que pida con fe, sin dudar, porque quien duda es como las olas del mar, agitadas y llevadas de un lado a otro por el viento.

Quien es así no piense que va a recibir cosa alguna del Señor; es indeciso e inconstante en todo lo que hace."

Orar sin fe es como hablarle a la pared. La fe activa la oración. Tienes que tener la seguridad de que Dios te escucha y que si es capaz de actuar. Si existe algo que puede limitar la obra de Dios en tu vida es la incredulidad. Cuando ores, ten la certeza de que nada es imposible para Dios. Atrévete a orar como Josué, quien pidió que Dios detuviera el sol durante una batalla. O como Elías, quien oró y descendió fuego desde el cielo. Fueron oraciones poderosas, hechas por hombres de gran fe.

Orar en el nombre de Jesús: La razón por la cual decimos "en el nombre de Jesús, amen.", al concluir una oración se basa en Juan 14:15. El verso dice: "Cualquier cosa que ustedes pidan en mi nombre, yo la haré; así será glorificado el Padre en el Hijo."

Jesús es nuestro abogado. Sabiendo que podemos presentar nuestras peticiones ante Dios en su nombre nos da la seguridad de ciertamente el Padre nos escucha y considera.