Conociendo la cultura Mochica

Huaca de La Luna
Foto Mixha Zizek

La cultura moche es considerada una de las cultura más antiguas y representativas del antiguo Perú. Además se convirtió en una de las expresiones culturales más importantes del norte peruano. Asimismo pertenció al periodo denominado intermedio temprano.

Origen

La cultura Mochica surge en la época  preinca entre los siglos I y VII d.C. las investigaciones sugieren que su ubicación fue en la costa norte del Perú; en los departamentos de La Libertad,  Lambayeque, en el valle de Chicama y Virú.

Se presume que su influencia llegó hasta Piura por el norte y Ancash por el sur.  Los moches  pertenecen a la costa peruana, donde se haya una diversidad de valles y ríos que recorren a lo largo del territorio.

El descubridor de la cultura fue el historiador Max Uhle, luego de realizar trabajos de investigación en el valle de Moche. Excavó cerca de 50 tumbas; entre las cuales estaban las Huacas del Sol y la Luna, además se encontró cerámica.

Sociedad Mochica

Por esos tiempos, se establecían jerarquías de poder; la cual estaba encabezada por los caciques o sacerdotes; después estaba el pueblo, quienes se encargaban de los trabajos de oficio y del campo. Por otra parte, los moche se destacaron como guerreros, tal como se presentan en las vasijas y representaciones cerámicas y escultóricas; los cuales disfrutaban de un nivel especial.

Por otra parte, supieron explotar los recursos de su territorio.

Además ejercieron dominio sobre los pueblos conquistados y se apropiaron de importantes valles; lo cual fortaleció su sociedad ampliando sus fronteras mediante obras de irrigación. Se pueden ver en Pacasmayo y en San Pedro de Lloc.

El territorio Mochica estaba dividido en dos grandes regiones Mochica norte (Piura, Lambayeque y Jequetepeque) y Mochica sur (valles de Chicama, Moche, Virú, Chao, Santa y Nepeña).

Como en la mayoría de culturas peruanas, la adiministración política, el rito y la religión estaban ligadas; muchas veces la autoridad principalera una especie de sacerdote. Como fue de algún modo, el Señor de Sipán.

Obras de irrigación

Una de las obras más destacadas son sus obras de irrigación y canales de riego. Construyeron  sofisticados  sistemas hidráulicos que facilitaron el traslado y buen aprovechamiento del agua. Su gran desarrollo les permitió contar con excedentes agrícolas y solidimentarla su economía; lo cual ayudó a su crecimiento.

Arquitectura Mochica

Los mochicas usaban como base para sus construcciones el adobe, lo utilizaban para sus edificaciones, remodelaciones y construcciones en general; lo cual se puede apreciar en todas las huacas. Entre las huacas más destacadas están la Huaca del Sol y La Luna, Huaca Cao Viejo y Huaca Rajada (donde se encontró al Señor de Sipán en Lambayeque)

Además construyeron diversos centros ceremoniales, urbanos, administrativos, talleres y lugares domésticos que estaban formados por plataformas de adobe. La mayoría estaban decoradas con pinturas murales.

El Arte Mochica

Revela un depurado manejo del diseño y la forma. Los artesanos mochica fueron creadores de un estilo singular y muy elaborado; el cual se expresó a través de la pintura mural, la metalurgía, el tallado de madera y la alfarería.

Por orta parte, la pintura mural destacó por la diversidad de temas, el color y el indiscutible uso de las formas tridimensionales. Uno de los mejores ejemplos, se puede observar en una serie de frisos multicolores  en la Huaca de la Luna. Asimismo, la Huaca El Brujo presenta diseños polícromos que muestran escenas de combates, guerras rituales, guerreros, prisoneros, etc.

La cerámica

La cerámica es la manifestación artística más creativa y con mejor sentido estético. A lo largo de la historia, los ceramistas realizaron representaciones tridimensionales de divinidades, seres humanos, animales y plantas. En la cerámica,  pueden observar los productos que se cultivaban en esos tiempos como yucas, papas, coca, camotes y otros más. Los mochicas llegaron a la cúspide con los denominados huacos retratos.

Donde se puede apreciar la gran maestría de los moches, técnica y expresión.